Narrador: La Disensión de Leopoldo

Los últimos años han resultado ser problemáticos para la Sociedad de Leopoldo, situación que viene de lejos. Desde que la sociedad se escindiera del Vaticano, ha recurrido a políticas de reclutamiento poco convencionales para aumentar su número de miembros, en constante regresión. Aceptó a las mujeres de pleno derecho, iniciativa que el Vaticano aún no ha conseguido implementar, y permitió a algunos de sus miembros que estudiaran y practicaran el misticismo cristiano en forma de teurgia o magia defensiva. Ambas decisiones encontraron numerosos detractores en el seno de la Inquisición y del Vaticano. La Sociedad de Leopoldo había conseguido operar eficazmente a pesar de esta fricción soterrada... hasta hace poco.

El papa Juan Pablo II, partidario de los valores tradicionales y los movimientos conservadores, aumentó el número de asientos en el Colegio de Cardenales de 111 a 166. Fueron muchos los que creyeron que lo hacía para garantizar la sucesión de otro papa ultraconservador en el siguiente cónclave, pero también nombró cardenales a varios defensores a ultranza de la Inquisición. La Sociedad de Leopoldo cree que el papa Juan Pablo II eligió a dedo a los candidatos para que formaran un círculo interno familiarizado con la Tercera Profecía de Fátima. Asimismo, la sociedad tiene buenas razones para creer que el próximo papa no solo respaldará a la organización, sino que la devolverá bajo los auspicios de la Santa Sede. Hay quienes sospechan incluso que la Inquisición caerá bajo la dirección del ferviente Opus Dei, una diócesis flotante de católicos que responden tan solo ante el Trono de San Pedro y el papa que lo ocupe. Ahí radica el problema.

La fricción existente en el seno de la Inquisición ha dividido recientemente a la sociedad en varias facciones. Algunos reciben con agrado la mentalidad conservadora y casi sectaria del Opus Dei, del que creen que predice una nueva orientación para el grupo. Esta facción aspira a eliminar a las mujeres y los místicos cristianos de sus filas y regresar a la "pureza" de su legado. Otros sencillamente quieren exterminar a los practicantes de la teurgia. En cualquier caso, la mayoría piensa que el regreso al Vaticano es inminente. Unos pocos ven esta acción como un paso atrás y se enfrentan por todos los medios a dicha posibilidad. En pocas palabras, las sectas de la Inquisición están en guerra, y eso significa que los cazadores pueden esperarse toda una gama de distintas reacciones cuando se encuentren con la Sociedad de Leopoldo. Algunas de estas sectas necesitan desesperadamente aliados contra lo que perciben como una creciente oposición a su presencia, mientras que otras —tal vez por ignorancia, tal vez acertadamente— consideran a los cazadores parte de la espiral descendente que engulle al mundo.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."