El mayor riesgo de cimentar una alianza con la Sociedad de Leopoldo no estriba en las potenciales maquinaciones soterradas que pudieran urdir. Estriba en cómo perciben los desconocidos a un grupo con un pasado tan espeluznantemente brutal, sanguinario y fanático. La Inquisición ha confiado a menudo en su reputación para infundir temor a sus adversarios, pero el hecho es que esta notoriedad influye también en la relación de la gente con la organización. Los cazadores podrían preguntarse cómo es que una sociedad adopta o conserva el nombre de la Inquisición si no comulga con la cruel ideología del movimiento. A fin de cuentas, nadie llama "Partido Nazi" a una organización política actual sin pretender efectuar toda una declaración de intenciones.
Puede que la Inquisición no sea un bastión progresista, pero tampoco se trata del movimiento de Domingo de Guzmán o Torquemada traducido a los tiempos modernos. La sociedad ha dispuesto de siglos para grabar su filosofía en dura roca. Pero también ha sobrevivido demostrando determinación y a menudo brutalidad ante el peligro, por horrendo que fuera, y la prioridad de la sociedad moderna no es atacar a la gente de a pie ni a las religiones, sino a lo sobrenatural. Por consiguiente, el problema consiste en cómo identifica a los cazadores. Si cree que los exaltados son mortales bendecidos por Dios, podría fraguarse una alianza lenta y reticente, donde los cazadores y los inquisidores operen en equipo ocasionalmente. Si la Inquisición cree que los exaltados no son más que esclavos poseídos por el demonio (citando la existencia de las facultades y un código que sería el equivalente moderno de la lengua del diablo), los elegidos tendrán una nueva guerra entre manos. De hecho, una guerra tanto más horrenda al tratarse de un conflicto de errores de percepción. Así pues, tienes el control para decidir si la Inquisición es un aliado desconfiado, un enemigo o un Gran Hermano a efectos prácticos.
A despecho de cómo se desarrollen las relaciones, los cazadores recuerdan a la Sociedad de Leopoldo en sus inicios, aunque ningún bando estará dispuesto a admitir esta similitud. Los exaltados se debaten cubiertos por un velo de ignorancia con respecto al mundo, del mismo modo que los primeros seguidores de Leopoldo cuando se encontraron con lo sobrenatural. Las semejanzas de ambos grupos se ponen de manifiesto a su vez en la determinación con que defienden sus secretos. Dondequiera que se encuentren los dos bandos, probablemente jueguen con las cartas pegadas al cuerpo. Después de todo, saber es poder tanto para los cazadores como para los inquisidores, así como una posible moneda de cambio cuando necesiten favores e información. Por tanto, el axioma de «extraer sangre a una roca» debería ser el procedimiento operativo estándar cuando se trate de establecer y conservar relaciones mutuas. Si la Inquisición y los cazadores llegan a confiar lo suficiente entre sí para cooperar, probablemente sea después de meses (o años) de reuniones frustrantes y aparentemente infructuosas.
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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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