La Sociedad de Leopoldo tal vez disponga de más recursos que los exaltados, pero el grupo ya no posee las riquezas de antaño. Inicialmente, la Inquisición amasó su fortuna a partir de las posesiones que confiscaba a los acusados; tanto si los jueces declaraban a los acusados inocentes como culpables, la Iglesia se quedaba con sus propiedades. En el Gran Auto de Fe de 1649 celebrado en México, por ejemplo, donde solo una de cada ciento nueve personas fue quemada en la hoguera, la Inquisición recaudó el equivalente a sesenta millones de dólares estadounidenses de hoy en día. Eso sin contar los recursos confiscados a las decenas de miles de acusados o inculpados en toda Europa. Sobra decir que la Sociedad de Leopoldo se llevó su parte de estos bienes y que sigue tirando de sus ahorros para subvencionarse en la actualidad. Por desgracia, aunque el Vaticano pagaba inicialmente estipendios a todos los miembros de la Inquisición, esa práctica terminó cuando el papado cortó sus lazos con la sociedad. Desde entonces, los agentes han confiado en unas cuentas que menguan a marchas forzadas y en la caridad del prójimo. Eso significa que no pueden permitirse juguetitos a lo 007 en su arsenal ni para defender su intimidad.
La sociedad reserva su nivel más alto de protección para el Monasterio di San Michele. Su red de seguridad dividida en distintos estratos hace que el cuartel general sea casi imposible de abordar por la fuerza. Las defensas de otros edificios podrían incluir cámaras de seguridad, detectores de movimiento o incluso "trampas" activadas por láser. Ningún cenáculo de la Inquisición se puede permitir el lujo de disponer de tecnología al nivel de alarmas que se activen por la presión ejercida ni sensores de calor o sonido.
La sociedad puede proporcionar el trasfondo de Recursos a nivel 1 a sus miembros. Cuando hablamos de misiones, el equipo de campaña seguirá siendo un poco avanzado en comparación con el del exaltado norteamericano de a pie. Los agentes podrían disponer de equipo de vigilancia básico como prismáticos, micrófonos para colocar en las habitaciones o incluso algún rastreador. El armamento puede incluir alguna pistola con un par de cargadores, agua sagrada, una estaca, una cruz bendecida o incluso un arma blanca (espada o puñal). Por lo demás, el inquisidor es responsable de su equipo personal. Los individuos que sirvan en el Despacho del Censor podrían recibir armas semiautomáticas y una amplia gama de equipo, incluidos telescopios fotográficos de alta potencia y ordenadores portátiles manejados por control remoto. Las lanzas de los Condottieri y el Gladius Dei solo estarán equipadas con lo mejor de lo mejor. Esto puede incluir armadura corporal, munición antiblindaje, bengalas, armas automáticas, equipos de radio, gafas de visión infrarroja y furgonetas blindadas.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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