Las proverbiales dos caras de la misma moneda que es la Inquisición están compuestas por dos sectas llamadas la Orden de San Pedro y los Sambenito. La Orden de San Pedro toma su nombre del santo que derrotó al brujo Simón Mago. Su interés se centra en la persecución de brujos, brujas e infernalistas, aunque recientemente ha expandido su mandato para incluir a aquellos mortales con habilidades psíquicas y a todo aquel que practique la teúrgia. Naturalmente, sus miembros encabezan la carga dirigida a purificar la sociedad antes de su regreso al Vaticano, y también sirven como principal oposición a la Fraternidad de Albertus. Últimamente, las filas de la orden se han visto incrementadas, convirtiéndose así en la force majeure de las sectas de la Inquisición. Incluso los antiguos miembros que actúan de censores, dentro de los Condottieri o en el Gladius Dei, siguen fuertemente vinculados a la secta, lo que les facilita el acceso a los supuestamente neutrales salones de poder de la Sociedad de San Leopoldo.
Como contrapunto (o, por así decirlo, la buena noticia), los Sambenito forman una secta secreta cuyo origen se remonta a un acontecimiento llamado la Herejía Florentina, momento en que la sociedad descubrió a un inquisidor llamado Raffaele Renzi ofreciendo la salvación a los seres sobrenaturales. La sociedad lo quemó en la hoguera, pero no pudo silenciar su mensaje de compasión y lenidad. Los Sambenito predican el ejemplo de Renzi intentando ayudar en lugar de destruir. Aunque su número sea siempre reducido, teniendo en cuenta que la Inquisición los considera apóstatas, sus filas se ven aumentadas paulatinamente en el seno de la fricción general de la Inquisición. Los practicantes de la teúrgia y los miembros de otras muchas sectas secretas se encuentran ahora frente al extremo encendido de la antorcha de la Inquisición, o cuestionándose sus métodos por primera vez. Allí donde ellos vacilan, los Sambenito acuden en su rescate y auxilio. Los Sambenito son los mejores contactos de los cazadores, puesto que estos inquisidores reconocen a los exaltados primero como personas, y luego tal vez como personas bendecidas.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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