Los Órficos y los Exaltados

Al contrario que la mayoría de las demás organizaciones tratadas en esta sección, el Círculo Órfico acostumbraba a contar con miembros sobrenaturales. Estos seres constituyen un elevado porcentaje de los que sobrevivieron a la masacre de Taenarus, puesto que la situación exigía poderes y habilidades sobrehumanos. Por consiguiente, en cualquier encuentro con los exaltados, la mayoría de los antiguos sectarios estarán tan en desventaja como cualquier otro ser sobrenatural: los cazadores podrán verlos por lo que son, mientras que incluso el hechicero más poderoso entre los supervivientes verá a los exaltados como humanos... hasta (y a menos que) entren en juego las facultades. Lógicamente, el puñado de fugitivos humanos no podrá percibir nada inusual en los cazadores ni siquiera cuando utilicen sus facultades.

La riqueza era una de las características casi universales de los órficos. En la actualidad, los atemorizados supervivientes comprenden que el Círculo Órfico los ayudaba a pasar épocas de penuria mucho mejor de lo que el dinero puede ayudarlos a pasar por una época sin Círculo Órfico. La mayoría de los antiguos órficos utilizan ahora sus fortunas para aislarse de un mundo que antaño soñaron con gobernar. Las excepciones suelen constituirlas individuos dotados con escasos posibles, muchos de los cuales hicieron de Taenarus su hogar y de las obras del Círculo su profesión. La mayoría de los órficos que encajan en esta segunda categoría padecen ahora la indigencia y la desesperación.

Dado que la mayoría de los exaltados son gente corriente, sobre todo en lo que respecta a la cuestión socioeconómica, la probabilidad de que uno de los potentados supervivientes y un cazador coincidan es muy pequeña. Cualquiera de los antiguos sectarios cometería una estupidez si no esperara que atentaran contra su vida... si no los vivos, entonces sin duda los muertos. Y los estúpidos morían enseguida en la política de destrucción recíproca del Círculo. Los fantasmas, brujos y vampiros tienen pocos motivos para colaborar en la mejor de las circunstancias, y el Círculo Órfico no llegó a su fin rodeado de buenas circunstancias. La destrucción del culto dejó resentimiento y suspicacia asesina entre los supervivientes. Ahora dividen su tiempo entre planear asesinatos y escapar de ellos.

Lo que estos tejemanejes a sangre fría significan para los exaltados se resume perfectamente según una de las Leyes de Niven: «Nunca te pongas al lado de alguien que está esparciendo mierda a un brazo de distancia». La proximidad de los supervivientes órficos es sumamente arriesgada. Es una pena que los cazadores no conozcan esta verdad tan importante. Cada uno de los antiguos sectarios es básicamente un blanco ambulante a perpetuidad... un blanco que probablemente devuelva los disparos y al que no le importe quién se ponga en medio del intercambio.

Lógicamente, la crueldad de los sectarios no se acaba con esa falta de consideración hacia sus vecinos. Describir a los órficos como meros adoradores del demonio es quedarse corto. Los seres que adoraba el culto eran (y en algunos casos siguen siendo) sujetos de adoración para incontables demonios menores. La crueldad y el desconsiderado carácter destructivo de estas criaturas llegaban a reflejarse en el círculo conforme aumentaba la influencia de los demonios sobre sus miembros. En otras palabras: eran tal para cual. Los exaltados que lleguen a comprender la verdadera naturaleza del Círculo podrían sentirse obligados a abatir a los sectarios como los monstruos que son. Lamentablemente, ningún superviviente órfico, después de haber sobrevivido al cataclismo de Taenarus, irá por ahí dejando anuncios del estilo de: «¡Eh, cazadores de monstruos, a ver si me cogéis!». E incluso aunque los encuentren, lucharán hasta la muerte.

Los exaltados decididos tendrán alguna ventaja si se deciden a eliminar los restos del culto. Aparte de su ya mencionada «invisibilidad» para los sectarios, los elegidos que dispongan de acceso a Hunter-Net tendrán alguna noción de lo que era el Círculo Órfico. Estos conocimientos los convierten en individuos excepcionales. Además, el único antiguo órfico que sabe algo acerca de los exaltados es «Ichmail». Los demás no sospechan siquiera que sus secretos hayan salido a la luz, aunque sea en un sentido limitado.

Las tensiones internas que sacuden a los órficos también podrían suponer una ventaja para los cazadores. Un multimillonario mortal al que rescaten de unos zombis asesinos sabría ser muy agradecido... y podría salpimentar las mentiras que cuente a los cazadores con la suficiente verdad como para merecerse su atención ("Creo que estos asesinos han sido enviados por un traficante libio de armas, y no creo que sea un simple traficante de armas..."). Evidentemente, si los exaltados interceptan a estos asesinos antes de que lleguen a su objetivo, cabe la posibilidad de que el antiguo sectario piense que le están tendiendo una trampa (y la paranoia podría conducirlo a la misma conclusión antes o después). De modo que, si los personajes confían en el objetivo y aceptan algún obsequio por su parte —armas, munición, pasaportes falsos, billetes de avión al territorio de un enemigo extranjero— podrían terminar inmersos en un conflicto peliagudo.

Por otra parte, un grupo de exaltados podría aprovecharse de esta situación y apoderarse de cualquier posible regalo sin habérselo merecido, aunque el mecenas sin duda respondería belicosamente a esta traición. O, creyendo que los cazadores son asesinos agentes dobles, el antiguo sectario podría ofrecer armamento y recursos para tender una trampa y destruir a los personajes. La paranoia que envuelve a estos antiguos sectarios es tal que incluso si presencian un encuentro amigable entre los exaltados y seres sobrenaturales, probablemente se imaginen que son ellos mismos el único blanco de atención. Ten en cuenta, no obstante, que los antiguos órficos mortales no ven automáticamente a los fantasmas ni reconocen a los brujos o a los vampiros como seres sobrenaturales a simple vista, por lo que un encuentro de ese tipo tendría que ser muy específico. ¿Posee el superviviente un talismán que le revela la naturaleza de los fantasmas u otros seres? ¿O han dado los cazadores el inusual paso de permitir que uno de los suyos sea poseído para recabar información?

Si el antiguo sectario es un ser sobrenatural y ve a los exaltados por lo que son, podría utilizarlos para prolongar su supervivencia. Tal vez crea que los cazadores interrogan (o combaten) a otros seres sobrenaturales para dar con él. Mientras tanto, no es probable que a los exaltados les preocupe el hecho de que el hechicero de un cónclave perteneciera además al Círculo Órfico... cuyo nombre o reputación no suena a la mayoría de los cazadores. Pero el ser sobrenatural que le vea las orejas al lobo podría estar dispuesto a delatar a un colega superviviente con la esperanza de conseguir una tregua con los cazadores.

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