Chicago

Sé lo que estás pensando. Es tu clase de ciudad, ¿verdad? Chicago es distinta de lo que solía ser, amigo mío. Estábamos plagados de Anarquistas y Camarilla, dándonos de palos por el Coto, por el territorio, por nada, joder. Aun así, eso templaba las noches. Viejas mierdas de gánsteres, correr y disparar, prenderles fuego a refugios. Incluso Capone estaba aquí. Éramos el ejemplo, ¿sabes? Ventrue, Tremere y Toreador en lo alto, Brujah, Nosferatu y Gangrel en lo bajo, y Malkavian… Eh… 

 Quién sabe con ellos, ¿verdad? En cualquier caso, los dominios que nos rodeaban tomaban nota. Las cosas han cambiado. Desde que la Camarilla se apretó el cinturón, apretujamos a los Anarquistas en agujeros como Gary, Naperville y Joliet, y la ciudad siguió siendo nuestra. Puramente Camarilla. Honrando la ley y la tradición en cada calle. Con las cosas en orden. Hemos cambiado esta ciudad, hemos hecho Chicago grande de nuevo, ¿me entiendes? Hemos drenado el pantano y nos ha dejado brillando como perlas. En la actualidad, si te invitan a Chicago para conocer al Príncipe, te llevan al Elíseo con la Primogenitura o te dan permiso para tener siquiera un pie cuadrado de territorio en Skokie, deberías estar jodidamente agradecido. Esto es la tierra prometida, amigo mío. 

– Bret Stryker, Arpía de Chicago

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