Clan Brujah

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Damsel: Me ha llegado el rumor de que estás trabajando en enseñarle a la sangre nueva cómo tratamos al ganado, así que he preguntado por ahí a Chusma con la que comparto algunas ideas para poder ofrecerte cierta variedad de perspectivas no tan nubladas por la sangre con coca de Los Ángeles. Helas aquí: Nos sentimos más cómodos ocultándonos entre la humanidad, manipulándola desde dentro. Aunque aún hay unos cuantos Príncipes y Primogénitos Helenos, y más comúnmente Barones Anarquistas, nuestra mayor esfera de interés es la mortal. Sabemos que las sanguijuelas necesitan gente viva para permanecer estimuladas y, más importante, bien alimentadas. Los juegos políticos de los Vástagos no son nada si un vampiro apenas puede expresarse o recordar lo que era sentir calidez. Despreciamos las normas estrictas, los fríos rituales y el statu quo social. Siempre luchamos por el cambio, incluso si éste implica sufrimiento. 

Y ése es quizás nuestro mayor vínculo con los vivos: los necesitamos para guiarlos y ser guiados por sus ideas, para ayudarles a tener sus visiones del futuro y traer cambios permanentes. Parece que, a pesar de nuestra adoración del humano marginado, nos alimentamos principalmente de ese tipo de ganado. Supongo que es como si fuéramos pastores que no pudieran evitar dar un mordisco a sus más preciados corderos de cuando en cuando. No me malinterpretes: adoro poner a punto a un jodido pez gordo de Wall Street y luego acabar con él, pero es más por Ansia que por malicia y buena práctica revolucionaria. En cualquier caso, probablemente sea un esclavo de los Sangre Azul, así que servirá de mensaje para su amo. La cuestión es que disfrutamos de la fogosa sangre de los rebeldes y los oprimidos, porque así somos nosotros. Somos lo que comemos. Y también es más fácil comer entre los tuyos. Nos encastramos en lo más profundo de la sociedad mortal, siguiendo y ocasionalmente dirigiendo los movimientos políticos y antipolíticos, alentando y manipulando a los activistas mortales y actuando como agitadores en causas grandes y pequeñas. 

Fastidiamos a los demás Clanes con nuestra habilidad para controlar a los mortales como piezas de ajedrez, pero ese mismo talento nos hace valiosos en cualquier dominio. Somos un Clan de individuos. Tan fácil tendemos a la izquierda como a la derecha, nos aferramos a un fundamentalismo religioso como somos ateos militantes. Somos un Clan de extremos, para bien o para mal, pero eso significa que abarcamos un amplio espectro entre los mortales. Nuestro deseo de estar fuera de la cultura dominante nos sumerge en lo que el ganado llama contracultura. Para los foráneos, nos dividimos en dos grupos: los que cambian junto con las modas mortales y los que se quedan encerrados en una era de contracultura concreta. Una vez que un vampiro ha existido en la no-muerte durante tres o cuatro décadas, la cultura mortal suele dejarlo atrás. Este fenómeno genera Brujah que aún se visten y viven como mods, rockeros, punkis, hippies y góticos, a pesar de que la época de esos movimientos ha pasado a la historia. Algunos rechazamos la necesidad de emular a los mortales rebeldes y decimos “que les jodan” a los piercings, tatuajes y las modas claramente en favor de la ropa casual y trajes asequibles. Algo tan simple como la moda crea una fuerte división dentro del Clan: los posturetas y los vendidos. Todos sabemos de qué clase es tu Sire, señorita. Ahora, haz lo correcto con nuestros jóvenes.
/Bell 

En 2009 desapareció en Copenhague Peter Fallesen, un motorista Anarquista con la lengua suelta. Yo fui quien encontró su mano izquierda y su portátil dentro de un microondas que aún estaba encendido. Toda su presencia en línea, el sitio de la web oscura que regentaba, etc., había sido borrado y la computadora, saboteada a conciencia. Las noticias informaron que una cabeza humana podrida apareció en una oficina postal una semana después. Los policías nunca lo entendieron, pero el mensaje en la calle era claro: los soplones reciben su merecido. Yo apostaría por mis Hermanos del Movimiento. La Cam lo habría hecho limpiamente antes que arriesgarse a atraer la atención por hacer ejemplo de él. Recordaré el olor a carne quemada y plástico frito hasta que me convierta en polvo, así que supongo que funciona como disuasión.

Los Brujah en la sociedad vampírica 

Pocos Vástagos fuera del Clan nos reconocen por más que nuestras capacidades físicas y temperamento voluble. Los que hacen causa común con nosotros descubren una familia de muertos a los que aún les importan las cosas. Oradores hábiles, capaces de convencer a Vástagos y ganado de luchar por un mundo distinto. Los Brujah usamos estos talentos para fomentar levantamientos, destapar prácticas corruptas y alentar a la acción a los que carecen de inspiración. En los dominios gobernados por Brujah hay una sensación palpable de alzamiento social. La Chusma no creemos que nuestra sociedad esté apartada o siquiera distante de los vivos, así que solemos reflejar los movimientos de los mortales, asegurándonos de que cualquier cambio en las costumbres sociales se dé también en el ámbito vampírico. Los Vástagos de una ciudad de la Chusma necesitan estar listos para cambiar frecuentemente de líder, ideología, costumbres y localización del Elíseo. 

Solemos señalar que no somos frívolos punkis adolescentes que se aburren de las normas tras unas cuantas noches, sino viajeros en la travesía de la experiencia e iluminación humanas. Nos preguntamos: ¿por qué deberíamos asentarnos en una única forma de hacer las cosas cuando tenemos toda una eternidad para experimentar? El deseo Brujah del cambio constante nos enfrenta directamente a los Reyes y sus peones mortales. Llevamos milenios oponiéndonos unos a otros, los B luchando siempre por nuevas formas de vivir en la noche, los Reyes tratando de imponer un gobierno y unas costumbres invariables a sus vasallos, vivos y muertos. Si no fuera por ellos, el adagio revolucionario “un mundo distinto es posible” sería cierto. Por primera vez desde la formación del Movimiento Anarquista, los Brujah actuaron como uno cuando el representante del Clan, Theo Bell, decapitó públicamente al viejo Hardestadt, rey de Reyes. Bell declaró rechazar a la Camarilla y unirse en su totalidad al Movimiento Anarquista. Incluso los Brujah Helenos, que permanecieron predominantemente en la Camarilla, estuvieron de acuerdo en que era tiempo de un cambio. 

En mi opinión, ésta fue la culminación del movimiento de la Pregunta Roja que comenzó en torno al cambio de milenio. Empezamos a preguntarnos “¿por qué obedecemos?” y a partir de ahí sólo había una conclusión lógica: no tenemos razón para obedecer salvo el miedo. Este comportamiento fuerza a los demás Clanes a tomarnos muy en serio. Aunque permanecemos divididos en facciones escindidas, como siempre, hemos demostrado que mordemos con fuerza cuando se nos oprime. En estas noches, la reputación de nuestro Clan de actuar primero y organizar después coloca a algunas ciudades Anarquistas en una nueva posición de relevancia, mientras destruye otras desde dentro al tiempo que la Camarilla envía a su policía secreta, Azotes y Arcontes a destruirnos. Es el momento de luchar. Sabemos lo que pasa. Los que fallan al Clan a la hora de proteger la libertad de los libres son demasiado débiles o corruptos, tienen demasiado miedo o simplemente no son dignos de tener éxito.

[Comienza la grabación] 

Bell: ¿Por qué estás grabando esto? 

Jack: No creo que vaya a estar mucho más tiempo por aquí. O me voy a dormir o me van a pillar. Calculo que ésta será mi última década. 

Bell: Así que ¿éste es tu testamento y última voluntad? 

Jack: ¡No, joder! Éste es mi consejo para que se lo hagas llegar a cualquier otro hijoputa que se una a los Punks cuando el punk esté tan muerto como la música disco. 

Bell: Bueno, me tienes aquí por mi opinión, así que vamos. 

Jack: Vale, sacos de mierda, oíd. Como Brujah os vais a ver empujados a mucha mierda. Vais a querer aplastar cosas, destrozar gente, ser un torbellino en una cáscara no-muerta. 

Bell: Pero podéis dirigir esa ira, ¿no? 

Jack: ¿Como hiciste tú cuando te quitaste la correa de Hardestadt? [Risas] 

Bell: Te ríes, pero sí. Todos los vampiros somos pecadores. No nos libramos. Pero puedes dirigir el pecado para hacer el bien a tu Clan. Vas a ser más hijo de puta, violento, genocida y judas que cualquier Ventrue o Toreador. No podrás evitarlo, es lo que hay. Lo que sí puedes hacer es asegurarte de estar en el lugar correcto cuando pasa. 

Jack: Sí, todos tenemos nuestros vicios y la mayoría son violentos. Los Helenos los llaman cosas como “ira”, “obsesión”, “autodesprecio”, “baja autoestima”. 

Bell: ¿Qué? 

Jack: En serio. Nosotros los tratamos como si fueran la Bestia que viene a mordernos, pero los filósofos dicen que todo nace de nuestro odio por nosotros mismos. Que pagamos nuestras frustraciones con los demás. 

Bell: Y ahí es donde surgen tus virtudes. Si quieres autodenominarte como algo duro, usa “defensor”, “rebelde”, “tempestad dirigida” o alguna mierda así. 

Jack: ¿Tempestad dirigida? 

Bell: La cuestión es sencilla. Todos los Clanes tienen sus defectos. Los nuestros nos hacen abusivos, crueles y destructivos. Si queréis sobrevivir como Brujah durante más de un mes, rodeaos de gente a la que odiéis de forma genuina. Así, cuando perdáis los estribos pero bien, la pagaréis con alguien o algo que haya que derribar pero al que os asustaría atacar si vuestra sensibilidad estuviera a pleno rendimiento. 

Jack: Eso es todo. Bienvenidos al Clan Brujah: hogar de rabia, venganza y rebelión. 

[Fin de la grabación]



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