Qué es un Kuei-jin (Definición de Conceptos)

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Los "vampiros" asiáticos no son Cainitas. Se trata de una especie completamente separada de los trece clanes del Primer Asesino. Presentan algunas similitudes superficiales y algunos de sus mitos reflejan el ciclo de Lilith, la Primera Ciudad y la Segunda Generación. Sin embargo, tales detalles son, en términos prácticos, irrelevantes. Ya surgieran en el Lejano Oriente o huyen de allí tras la resolución de algún terrible conflicto, los vampiros de Oriente se han adaptado por completo a las fluctuaciones cósmicas del Reino Medio. Al contrario que los Vástagos, los vampiros asiáticos no descienden de un padre místico, al menos que ellos sepan. No disponen de clanes, no del modo en que se conocen en Occidente. 

De hecho, ni siquiera son Abrazados. En algunos aspectos, los Catayanos recuerdan a las criaturas conocidas en Occidente como los "Resucitados". Estos vampiros son los espíritus de los mortales desaparecidos que, para cumplir sus responsabilidades kármicas, resucitan en sus propios cuerpos (o en algunos casos, en el de otros).

Este proceso, conocido como el Segundo Aliento, difiere del regreso de los Resucitados. Una vez reanimado, un vampiro asiático es por completo un no muerto. Su cuerpo no se transforma en un cascarón tambaleante (bueno, no siempre, los vampiros con una alta concentración de energía Yin en su carne son las nauseabundas excepciones). Suspendidos entre los mundos de la materia y el espíritu, entre la vida y la muerte, el Catayano muestra características de ambos estados. Aquellos más en sintonía con las energías Yin se alinean con el mundo de los muertos, mientras que aquellos en los que predomina el Yang muestran más características intrínsecas de los vivos. Sin embargo, desviarse demasiado en cualquiera de los dos sentidos puede crear un desequilibrio peligroso.

No todos los Catayanos beben sangre, aunque sí la mayoría. Estos vampiros comprenden que la famosa "vitae" de los Vástagos no es más que un receptáculo para el Chi que roban. Los Catayanos más bajos, los monstruosos chih-mei, destilan su Chi a partir de la carne humana. A medida que estos vampiros van comprendiendo su condición aprenden a extraer el Chi de la sangre, del aliento, de la esencia y de sustancias aún más extrañas. Por supuesto, estos vampiros no emplean el nombre que los bárbaros les han dado. Se llaman de muchas formas, siendo la más extendida "Wan Kuei", o "Los Diez Mil Demonios". Otro término común es "Gui Ren", o "Pueblo del Demonio". Sin embargo, a partir de la Segunda Guerra Mundial los vampiros asiáticos cambiaron su nombre a "Kuei-jin". Al unir un sufijo japonés a una palabra china, los Kuei-jin tratan de lograr una imagen de unidad entre los dos grupos de vampiros más poderosos del Reino Medio. Los resultados de está fusión son casi tan torpes como el propio término, aunque es con este nombre con el que se conoce normalmente a los Catayanos.

El Viaje Secreto

Eres un Kuei-jin, uno de los Muertos Famélicos, un proscrito kármico maldito que habita en los límites del Reino Medio. Separado del Chi que anima a todas las cosas, flotando en la marea entre los vivos y los muertos, debes tratar de superar tu monstruoso estado y reunirte con el Gran Ciclo. Sin embargo, para lograrlo necesitas grandes cantidades de Chi, y para obtenerlo debes cometer los actos que te separan de la senda que debes seguir. Peor aún, en lo más profundo sabes que eres el responsable de tu condición. Ningún sire te fuerza a un Abrazo; no eras una víctima inocente asaltada en las calles. La responsabilidad de tu maldición descansa por completo en tus hombros muertos y es tu deber redescubrir (o crear) tu propósito para permanecer en el mundo.

No tienes porqué recorrer solo esta senda. Te has unido a otras almas afines para formar un wu, una "Familia de Sangre" de no muertos. Ya has dado los primeros pasos por el Dharma, la seda kármica trazada por tus ancestros. Aunque este camino puede ser duro y largo, la posibilidad de la redención o incluso la trascendencia brilla al final como una luciérnaga, dándote fuerza para atravesar vidas y vidas de pesadumbre y dolor. Sin embargo, al contrario que tus ancestros, no dispones de cientos (ni decenas) de vidas para encontrar tus respuestas. La Quinta Edad sume al Reino Medio en la desesperación, y la Sexta está a punto de llegar. Ya hay Vástagos recorriendo tus calles, violando tu territorio de caza con sus prácticas malsanas. A medida que el tiempo se acaba la gente se vuelve una contra la otra, igual que los shen.

Además, el peor enemigo no está en el exterior, sino dentro de ti. Aunque tienes una comprensión mucho mayor de tu naturaleza que los estúpidos Vástagos, este conocimiento tiene un precio. Como Kuei-jin no te acosa una mera Bestia, sino un maligno Demonio que no deja de atormentarte en tus pensamientos y pesadillas, llevándote a la autodestrucción. De hecho, algunos Kuei-jin se hunden en los mismos pozos de depravación que caracterizan a los Vástagos. La Sexta Edad es inevitable, dicen, la destrucción predeterminada y el renacimiento de los Muertos Famélicos puede verse como una carta blanca kármica (incluso como un mandato) para ser un monstruo. Los más sabios sin embargo, tratan de ahogar el tumulto de la Quinta Edad, oír al Gran Ciclo girando silenciosos en el bosque del Reino Medio. Al hacerlo tratan de alcanzar cimas de excelencia y sabiduría superiores a cualquier cosa que los Vástagos puedan siguiera concebir.

• Cuerpos: Casi todos los que toman el Segundo Aliento se manifiestan en sus cuerpo mortales. El Yin y el Yang afectan a la reanimación para asegurar que estos cuerpos tengan un aspecto muy similar al que tuvo en vida. Por ejemplo, pocos Kuei-jin muestran los rasgos de "zombi" característicos de los Resucitados, aunque los vampiros con un gran exceso de Yin suelen tener aspectos grotescos. En ocasiones un Kuei-jin se rencarna en un cuerpo distinto del que alojó en vida su alma. Esta manifestación es especialmente frecuente si el cuerpo fue incinerado, aunque algunos vampiros aseguran haber surgido de sus propias cenizas al tomar el Segundo Aliento.

• Yin y Yang: Los Kuei-jin son los Muertos Famélicos y el Chi es la sustancia que ansían. Sin embargo, no todos los Catayanos consumen esta energía en igual medida. Poseen las Virtudes Yin y Yang que no solo regulan la ingestión de Chi, sino que también dictan la personalidad según su proporción relativa. Los Kuei-jin con mayor Yin son recipientes de energías negativas y mortales, por lo que suelen ser calmados, racionales y crueles. Tienden a tener una gran comprensión del mundo de los fantasmas. Muchos Catayanos creen que una afinidad con el Yin representa un castigo por su excesiva concentración en el Yo. Los Kuei-jin de aspecto Yang, por el contrario, consumen ansiosos la energía de la vida. Son criaturas apasionadas y en sintonía con las pasiones y los mortales. Se cree que un exceso de Yang es un castigo por una vida de Deseo. Algunos Catayanos son criaturas del Equilibrio, manteniendo en sus cuerpos similares cantidades de energía de la vida y la muerte. Estos seres son buscados por su sabiduría, aunque se los considera impredecibles y poco dignos de confianza.

• Hun y P'o: Del mismo modo, todos los Kuei-jin deben mantener algún tipo de equilibrio entre sus almas duales. Cada uno tiene un alma Hun, la encarnación de su Yo más elevado y racional. Sin embargo, al recibir el Segundo Aliento los Kuei-jin despiertan su P'o, el alma más baja y bestial. Una vez despierto, el P'o (o Demonios, como algunos Catayanos lo denominan) nunca vuelve a descansar. De hecho, adopta una personalidad diferenciada (y maligna) propia. Animará constantemente al Kuei-jin a cometer acciones impropias y en ocasiones será capaz de poseer completamente al vampiro. Los Catayanos con un fuerte Hun son criaturas de honor y templanza. Aunque ningún vampiro puede huir de la presa del Demonio, éstos tienen más facilidades para controlar los impulsos instintivos del hambre y la rabia.

Por el contrario, los vampiros con un fuerte P'o son salvajes y brutales. Los demás los considerarán insufribles, aunque hasta sus detractores admiten la utilidad de estos Demonios en la batalla. Unos pocos Kuei-jin llegan a exaltar sus naturalezas oscuras, pero a la mayoría le falta estómago para hacer algo tan repulsivo. Algunos Catayanos consideran que el equilibrio entre el Hun y el P'o es la única senda hacia la trascendencia. Para estos vampiros el P'o debe ser cultivado, conformado y nutrido como un bonsái, aunque recortándolo cuidadosamente para que no supere sus límites.

• Dharmas: Los Kuei-jin han regresado para cumplir su propósito en el karma, por lo que es imprescindible que descubran cuál es. Todos y cada uno aprenden a sentir un Dharma, una senda de la no vida mediante la que el Catayano trata de descubrir su objetivo en el Gran Ciclo. En cierto sentido, un Dharma recuerda a las Sendas de la Iluminación del Sabbat de Occidente. Sin embargo, los Dharmas son códigos mucho más sencillos. Siguiéndolos, un Kuei-jin aprende a canalizar el Chi, comprende su naturaleza no muerta y vuelve a sintonizarse con la rueda kármica. Los más poderoso hijos de los Dharmas (los bodhisattvas y arhats) son tan potentes como cualquier Matusalén y mucho más iluminados.

• Nombres: Para simbolizar la transición entre la vida y la muerte, muchos Kuei-jin descartan sus nombres mortales y adoptan apodos tras su Segundo Aliento. Los Kuei-jin de algunos wu y cortes toman el nombre de éstas como su primer nombre (por tanto, Akira del uji Bishamon sería conocido como Bishamon Akira, mientras que el tercer miembro del wu Sueño de Sangre, podría ser llamado Sueño de Sangre Tres). Un gran numero de Kuei-jin, especialmente los que sirven a una corte o a un Maestro Espíritu, asumen títulos o epítetos descriptivos (Asesino de Cinco Fantasmas, Puño Armonioso del Octavo Invierno, Juez de Kowloon). Aquellos con mayores remordimientos lo harán para honrar sus obligaciones que han abandonado, mientras que los más escépticos tomarán nombres similares como burla e ironía. En cualquier caso, los Vástagos esperan títulos floridos, así que esta práctica sirve para mantenerlos en vilo.
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