Los Inmortales amaban con la pasión de las tormentas, y nacieron sus hijos de sus uniones con los mortales a los que guardaban. En ocasiones, aquellos niños se convertían a su vez en Wan Xian, de acuerdo con las pruebas que había dejado la Augusta Personalidad para aquel mismo propósito. Otras veces, los retoños no dejaban de ser mortales, pero conservaban algo de divino: eran los Niños Dorados, entre dioses y hombres... los Jin Hai.
Jin Hai (Hijos de los Dioses)
Eones atrás, en la Edad de las Leyendas, los poderosos Diez Mil Inmortales caminaban sobre la tierra. Respondiendo al mandato del Cielo, construyeron grandes ciudades y combatieron a peligrosas bestias. Las montañas reían con su deleite y los cielos lloraban con su tristeza. Eran los Wan Xian, verdaderamente maravillosos.
Los Inmortales amaban con la pasión de las tormentas, y nacieron sus hijos de sus uniones con los mortales a los que guardaban. En ocasiones, aquellos niños se convertían a su vez en Wan Xian, de acuerdo con las pruebas que había dejado la Augusta Personalidad para aquel mismo propósito. Otras veces, los retoños no dejaban de ser mortales, pero conservaban algo de divino: eran los Niños Dorados, entre dioses y hombres... los Jin Hai.
Los Inmortales amaban con la pasión de las tormentas, y nacieron sus hijos de sus uniones con los mortales a los que guardaban. En ocasiones, aquellos niños se convertían a su vez en Wan Xian, de acuerdo con las pruebas que había dejado la Augusta Personalidad para aquel mismo propósito. Otras veces, los retoños no dejaban de ser mortales, pero conservaban algo de divino: eran los Niños Dorados, entre dioses y hombres... los Jin Hai.





















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