Usos y Abusos

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La Camarilla usa ghouls para una gran cantidad de tareas, normalmente demasiado bajas, repetitivas o peligrosas para que las realicen los mismos Vástagos.

Aunque se tiene entre algodones a los ghouls con usos o conocimientos especiales (ningún Toreador quiere que su escultor favorito tenga un ataque de celos con un soplete en la mano), la mayoría de los “mestizos” reciben el trato del equivalente vampírico de las asistentas domésticas.

Labores domésticas

Sólo porque alguien esté muerto no quiere decir que no tenga recados que hacer o pequeños detalles que atender. Aunque las visitas al supermercado o a la tienda de ultramarinos tal vez se sustituyan por las visitas a la ferretería en busca de materiales opacos, el principio sigue siendo el mismo. Hay mucho que hacer, y sólo 12 horas por noche para hacerlo. Eso significa que los vampiros de la Camarilla necesitan a alguien para ocuparse de lo necesario, y ese alguien es inevitablemente un ghoul. En realidad, el puesto de recadero tiene más responsabilidad de lo que se pudiera pensar; un ghoul que trae materiales defectuosos para proteger de la luz el refugio de su señora está metido en un buen lío (suponiendo que su señora sobreviva a las consecuencias de su error). Algunos Vástagos especialmente prudentes incluso prefieren tener sistemas de entregas y recogidas para sus ghouls, disminuyendo esta manera el riesgo de que un ghoul recadero pueda ser seguido hasta el refugio.

Antes que confiar en extraños, los Vástagos también emplean a sus ghouls en trabajos de carpintería y construcción. Es mucho mejor que tus trampas y cámaras secretas las construyan aquellos que te aman y en los que confías. Al fin y al cabo, en el Mundo de Tinieblas no hay ningún trabajador auténticamente autónomo.

Asistencia Personal

Los Toreador no son los únicos vampiros presumidos, y los Degenerados no son los únicos que tienen manadas de ghouls dedicados a cuidarles. Los Ventrue han adquirido la misma costumbre, especialmente aquellos que buscan impresionar al príncipe. Los asistentes personales ghouls son muy apreciados, si hacen bien su trabajo. Un ghoul que pueda hacer que un vampiro tenga buen aspecto, y lo más importante, que se sienta bien con ese aspecto, es una posesión inapreciable. Algunos Toreador pasan horas mirándose en el espejo mientras sus ghouls favoritos les miman y acicalan, perdidos en la encantadora contemplación de sí mismos. Los ghouls de ese tipo a menudo viajan con sus regentes, colocando cualquier trenza desordenada o pliegue de la ropa, y un vampiro que es atendido así sacará mucho provecho a esas atenciones. Lástima del ghoul que no esté a la altura de las necesidades de acicalamiento de su amo o ama...

Ojos Adicionales

Nadie puede estar en dos sitios a la vez, aunque algunos antiguos se esfuerzan por que así sea. Los ghouls, por otro lado, pueden servir de observadores para el vampiro. Unos cuantos ghouls leales dispersos por toda una ciudad pueden recoger un montón de información para beneficio de su regente. A los Nosferatu y, sorprendentemente, a los Toreador les encanta utilizar a sus ghouls como cámaras de seguridad vivas. Pueden tardar semanas o incluso años antes de llamar a esos ghouls para informar, pero mientras tanto siguen ahí fuera, vigilando constantemente.

Obtención

Muchos de los vampiros de la Camarilla disfrutan con el proceso de la Caza; la persecución, la sutileza, el arte y finalmente, el sabor de la vitae condimentada con miedo o excitación. Después están esos Vástagos que, por la razón que sea (la falta de pericia para tapar el asunto, la mala costumbre de entrar en frenesí o las exigencias de tiempo), no son propensos a acechar las calles bañadas por la lluvia en busca de sustento. Más bien, prefieren que les lleven la comida a casa. Y aquí es donde entran los ghouls.

La obtención de sustento para un Vástago es un trabajo sucio y peligroso. Es, nada menos, el secuestro de seres humanos regularmente, y con toda probabilidad ser cómplice de un buen número de asesinatos. Recibir el encargo de llevar el sustento al refugio de un regente significa que el ghoul tiene nervios de acero y le quedan muy pocos rasgos humanos (además de las habilidades necesarias para las recogidas). Los Ventrue en concreto encargan esta tarea a sus ghouls de más confianza, ahorrándoles el problema de tener que cazar siguiendo sus salvedades de presas. Un ghoul que está adiestrado para llevarles el tipo exacto de jamón puede ahorras horas preciosas a un Ventrue atareado, y tal vez sea recompensado por ello.

Sin embargo, no se les escapa a los Vástagos que los ghouls que cazan para ellos están perfeccionando las habilidades que pudieran permitirles algún día cazar a los mismos Vástagos. Cualquier vampiro que permita a sus ghouls cazas por él está constantemente atrapado entre la necesidad de tener ayuda competente y el peligro que representa la ayuda demasiado competente.

Trabajos Sucios

A los vampiros de la Camarilla no les gusta arriesgar sus cuellos inmortales, y cuando existe alguna posibilidad de resultar heridos, tratan de enviar en su lugar a los ghouls.

La filosofía no es tan cruel como parece; un grupo adiestrado de ghouls debería ser capaz de ocuparse de cualquier amenaza mortal y de un buen número de la sobrenaturales también.

Un solo ghoul puede ser o no equivalente a un vampiro (aunque en una pelea entre un ghoul experto y un neonato, es mejor apostar por el mortal), pero cuatro ghouls fuertemente armados y bien entrenados pueden sacar a un anarquista problemático de un restaurante abarrotado con un derramamiento de sangre mínimo. Los ghouls también son los agentes perfectos para emplear técnicas de intimidación más estereotípicas, y para eliminar cazadores desprevenidos. Al fin y al cabo, el Inquisidor corriente no está buscando a un enemigo que respira.

Cuando llega la guerra, no obstante, las cosas se ponen más serias. La mayor ventaja del Sabbat es la gran cantidad de vampiros que puede levantar en armas; los ghouls son la única esperanza de la Camarilla para contrarrestar esa arma. Con suerte, el número de mortales que puede lanzar la Camarilla puede detener la marea invasora, comprando a la Estirpe el tiempo necesario para preparar sus otras defensas. Y como nota macabra, si sucede lo peor, los ghouls muertos en las calles son una amenaza mucho menor para la Mascarada que los neonatos muertos. Incluso en la derrota, se deben observar las Tradiciones.

Los ghouls ofrecen a la Camarilla otra ventaja decisiva en sus ataques: la capacidad para moverse y combatir durante el día. Cuando la Camarilla decide que es hora de un contraataque, son sus ghouls los que avanzan protegidos por el sol. Si el ataque sale bien, los ghouls cogen a sus adversarios cuando éstos son más lentos, y toda una partida de guerra puede caer en cuestión de minutos.
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