Ciudades en Disputa

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La guerra perpetua ocupa las noches del Sabbat. Ya estén derrocando el poder opresor de la Camarilla, combatiendo a los caníbales Ancianos, cazando a Lupinos hostiles o aplastado a enigmáticos elementos como magos o fantasmas, el Sabbat tiene trabajo de sobra tratando de mantener el control de sus ciudades al tiempo que expande su alcance. Las manadas se enfrentan las unas a las otras en combate ritual para mejorar sus habilidades, mientras que los arzobispos y otras personalidades de la secta planean estrategias a largo plazo para librar la guerra contra los Antediluvianos.

Desde la perspectiva del Sabbat, la Tercera Generación se oculta tras las acciones de todos y todo lo ajeno a la secta. No sorprende, por tanto, que no tengan paciencia con aquéllos que no se unen a su causa. A su vez, esto significa que la organización siempre está en guerra: se está con ella o contra ella, ya que no puede permitirse que nadie impida sus objetivos. El resultado es que el Sabbat trata de extender su influencia a tantas ciudades como es capaz. Los líderes libran cruzadas (guerras territoriales) contra las ciudades enemigas, de modo que los peones de los Antediluvianos no tengan respiro. Prácticamente todas las urbes cercanas al Sabbat han sentido los efectos de estas campañas.

Comienza la Revolución

Conseguir una información adecuada es el primer paso para conquistar una ciudad. Para ello se hace un uso extensivo de exploradores en territorio enemigo. La excepcional selección de Disciplinas entre sus miembros concede una gran flexibilidad a los agentes de espionaje. Combinando los poderes de Vicisitud con la lealtad del Vinculum se pueden lograr espías de una eficacia asombrosa. Mientras estos agentes eviten la detección de paranoicos capaces de leer las mentes, prácticamente no hay modo de dar con los Sabbat infiltrados. Estos espías reúnen información vital sobre las alianzas de los vampiros de la ciudad y la localización de refugios y bases, así como las posibles defensas. Para las operaciones delicadas se llega a usar incluso a topos Dominados o a ghouls aparecidos prácticamente indetectables, que se infiltran en lugares importantes en la infraestructura de la ciudad.

Los espías del Sabbat no son Abrazados como guerreros. Suelen operar solos o por parejas, con objetivos específicos (“Descubre la situación de la capilla Tremere y regresa”). El asesinato no es un objetivo frecuente, ya que los beneficios de eliminar a un vampiro en particular no suelen compensar la unión que se suele crear en los demás moradores de la ciudad. Aún cuando se le presente la oportunidad, un espía no querrá comprometer su cobertura matando a un adversario.

La Espada de Caín

Una vez los espías del Sabbat han determinado la información importante sobre una ciudad, la cruzada se pone en marcha. En el pasado se intentaba reclutar a los anarquistas o independientes, pero la experiencia ha demostrado que si no se logra, se alerta inmediatamente de la inminencia de un ataque. En vez de anunciar su presencia, el Sabbat golpea inmediatamente.

La primera baja en una cruzada es la Mascarada. Como la Camarilla gasta gran parte de sus energías y recursos manteniendo esta tradición, el Sabbat hace lo posible por forzar su mano. Dedicándose a la violencia indiscriminada (pero dirigida), la secta obliga a la Camarilla a usar su influencia para cubrir los incidentes. Esto, a su vez, permite descubrir las áreas de influencia de los rivales en una ciudad, además de mantener ocupado al enemigo. Por supuesto, se tiene cuidado con el espectáculo creado: nadie quiere la guerra de dos frentes que se produciría si los cazadores (especialmente la Sociedad de Leopoldo) aparecieran en la ciudad como resultado de acciones sobrenaturales descaradas. Por tanto, se suele limitar el número de testigos de estos ataques y se deja un modo de explicarlos. Por ejemplo, no es probable que un Cainita aparezca en un centro comercial una noche destripando gente con Celeridad. Es demasiado burdo, y atrae rápidamente a los investigadores y cazadores mortales. Sin embargo, si media decena de personas es secuestrada “por un loco psicópata que asegura ser un vampiro”, la Camarilla puede verse obligada a desacreditar el hecho al tiempo que intenta descubrir al responsable, lo que permite localizar a los peones de la organización en los medios de comunicación.

Una vez galvanizada la comunidad local al ser obligada a ejercer la influencia mortal, los atacantes golpean esas áreas de poder. La terrible economía recesiva de muchas ciudades del Sabbat es un grave testamento de la eficacia de la Camarilla combatiendo mediante el control, por lo que el Sabbat aprovecha la ocasión para socavar esta capacidad matando a agentes mortales y ghouls, o robando y destruyendo comercios. Algunos Cainitas, en especial los Lasombra, llegan a disfrutar enfrentando influencia con influencia, combatiendo los movimientos políticos y económicos de la Camarilla en una partida de peones e intermediarios mortales. Aquí entran en liza los aparecidos. Ferozmente leales y hábiles más allá de las capacidades de los ghouls “normales”, pueden infiltrarse en la sociedad mortal de forma casi invisible, y a pesar de ello ser rivales para los servidores del enemigo.

Con los peones situados para librar las batallas de influencia, el Sabbat realiza un ataque doble contra los vampiros de la ciudad. Las capillas Tremere son casi siempre el objetivo prioritario, y grandes cantidades de reclutas se sacrifican inevitablemente para destruir el poder místico de la Camarilla. Al mismo tiempo se golpea al príncipe y a la primogenitura, socavando la estructura de liderazgo aireando injusticias pasadas o encendiendo viejas rivalidades. Una vez se logra que los antiguos de la ciudad peleen entre ellos, los más jóvenes son (teóricamente) rodeados fácilmente o amedrentados. A menudo se invade directamente el Elíseo, desmoralizando a los defensores al golpear su terreno neutral con fuerza devastadora (fíjate en la cubierta de este libro, por ejemplo. Es el mismo lugar que aparece en la Guía de la Camarilla, después de que el Sabbat haya expulsado a esos cerdos farsantes).

Reclutamiento

Debido a las graves pérdidas sufridas en la conquista de una ciudad, el Sabbat suelen tener que reclutar nuevos “talentos” para complementar sus cruzadas. Una vez se inicia el ataque se suele ofrecer a los anarquistas e independientes posiciones dentro de la secta (aunque los Sabbat experimentados les vigilan de cerca). Estos conversos suelen recibir trabajos y encargos complicados (matar a sus propios aliados, por ejemplo) como muestra de lealtad y como un modo de librarse de adversarios problemáticos. Los que fallan son sumariamente ejecutados. Como el Sabbat no puede contar con la conversión de vampiros existentes para engrosar sus filas, los Abrazos múltiples suelen ser la táctica más común para los reclutamientos en masse. Una manada puede iniciar a un gran grupo en una sentada, arrojando a los cachorros contra sus enemigos en una horda enloquecida. Los supervivientes entre los conversos son reunidos, añadidos a nuevos grupos y lanzados otra vez contra el enemigo.

Evidentemente, esto crea unas grandes tasas de mortandad entre los nuevos Sabbat, como era de esperar si se lanza a una manada de locos sin adiestramiento contra una capilla Tremere o el dominio de un príncipe. A pesar de todo algunos sobreviven, y como reconocimiento por su habilidad (y por debilitar a sus objetivos) reciben los Ritos de Creación y se convierten en auténticos Sabbat.

Aplastar a la Resistencia

Incluso en las ciudades que han caído ante la Espada de Caín existen problemas de partisanos. Aunque la mayoría de los vampiros de la Camarilla huye a territorios más seguros cuando una ciudad cae ente una cruzada, algunos se niegan a abandonar su hogar y no dejan de hostigar al Sabbat. Los Gangrel y los Nosferatu son los más molestos de todos, pero cualquier vampiro apropiadamente preparado y atrincherado puede ser un dolor de cabeza.

Dado el uso de tropas prescindibles en combate, la táctica del Sabbat para encargarse de estos entrometidos es evidente. Normalmente, una vez se manifiesta la presencia de estos “partisanos” se emplea a varios neonatos de bajo rango para “sentir” al enemigo, convirtiéndose en blancos fáciles. Cuando estos corderos consiguen un “bocado”, las manadas golpean al enemigo recién descubierto. Sencillo, salvo que... Los Cainitas más astutos evitan atacar directamente al Sabbat. Después de todo, la fuerza de éste reside en sus capacidades de combate frontal y en su disposición a emplear la superioridad numérica. Un enemigo oculto puede evitar todo contacto, eligiendo a sus propios objetivos. A estos oponentes no es posible sacarles a terreno abierto. En estas situaciones, el Sabbat emplea a los Assamita antitribu y a los Gangrel Urbanos: los cazadores toman el mando, tratando de rastrear a sus oponentes. Se vigilan los escondrijos probables (viejos refugios, posibles recursos, salidas y entradas de la ciudad) y se emplean agentes dobles, conversos Dominados que intentan establecer contacto con la resistencia pretendiendo tener interés en ayudar. Por supuesto, una vez cerrado un trato la trampa salta...

La Agonía de la Derrota

Es evidente que el Sabbat no siempre gana en sus cruzadas. La pérdida de una cuantas ciudades a manos de la Camarilla demuestra ampliamente algunas de las debilidades de su esfuerzo militar, y el enemigo obliga cada vez más a luchar con sus propias reglas, librando guerras ocultas de influencia en vez de combates callejeros. La falta de capacidad de la Camarilla para llevar a cabo un combate de frentes y su negativa a enfrentarse directamente al enemigo por miedo a destruir la Mascarada significa que lucha de forma circunspecta. Sin embargo, el Sabbat no tiene ni experiencia ni paciencia con estos conflictos, y constantemente trata de llevar la batalla a su especialidad: el combate físico.

Los Brujah y Gangrel antitribu son despachados en grandes cantidades para despedazar al enemigo, los Assamita antitribu cazan a los vampiros ocultos y los miembros de los demás clanes contrarrestan las ventajas de la Camarilla (los Ventrue antitribu anulan la Dominación y la Presencia de la Camarilla, los Salubri antitribu y los Heraldos de las Calaveras emplean sus conocimientos de ocultismo para enfrentarse a los Tremere, etc.).

Para combatir al Sabbat y vencer, la Camarilla debe jugar sus propias cartas, lo que significa evitar el combate directo con los enemigos, al tiempo que los anula mediante la influencia. Se refuerza y moviliza a la policía para encargarse de la “amenaza de las bandas”, se activan refugios auxiliares y se abandonan los principales para detener los avances enemigos. Los espías Nosferatu y Malkavian informan de la situación del enemigo y los Brujah golpean y desaparecen, dejando a Sabbat confusos y heridos que son rodeados y rematados por lacayos mortales y ghouls. Lo que es más importante, los Tremere emplean la gran ventaja de la Taumaturgia para contrarrestar muchas de las Disciplinas únicas del Sabbat, obtener información o incluso golpear a sus líderes desde lejos. Una vez aislados los líderes del ataque, se los destruye uno a uno para dejar grupos desorganizados de Sabbat recién creados sin instrucción ni experiencia para defenderse.

La Camarilla también tiene la ventaja de mantener influencia en un territorio amplio, donde varios vampiros poderosos tienen sus refugios. Una vez una ciudad está bajo asedio, la Camarilla pide la ayuda de los justicar y los arcontes. Muchas de las tropas de asalto del Sabbat son neonatos. Una decena de ellos puede llegar a derribar a un antiguo aislado, pero contra una cuadrilla organizada de arcontes experimentados y equipados, armados con Disciplinas, edad y generación, los Chupones de la secta caen como moscas si no adoptan tácticas razonables. Aunque no se pueda contar con la ayuda de los arcontes, las ciudades vecinas prestan apoyo indirecto. Los Sabbat que se dirigen a un asedio pueden verse asaltados en el camino por la acción de los príncipes vecinos, que ejercen su influencia sobre las autopistas y transportes de la zona. Los obispos que lideran el ataque en las líneas del frente se ven repentinamente rodeados por los flancos, ya que sus propias ciudades están asedia das por fuerzas de la Camarilla de otros lugares. Agentes vinculados con sangre, Dominados o Encantados llegan y provoca] disturbios entre los mortales, causando dificultades entre lo propios rebaños del Sabbat.
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