Al Frente de la Turba

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Sin contar a los propios anarquistas, existen dos clases de Vástagos: los que conocen las motivaciones de los anarquistas y los que creen que entienden el Movimiento Anarquista pero no tienen ni idea.

Sugiere a cualquiera de ellos que los anarquistas pueden tener una especie de jerarquía interna y serás blanco de burlas o se te expulsará del Elíseo (o quizá puedan creer que eres una especie de Malkavian especialmente molesto). Aquellos que ven a los anarquistas como un grupo de jóvenes violentos creen que la noción de liderazgo más allá de la manada es un concepto ajeno a ellos, ya que consideran que aunque quisieran, no sabrían como crear un cuerpo gubernamental propio. Otros, presas de ciertas pretensiones de comprensión, están convencidos de que el movimiento podría llegar a organizarse, aunque están seguros de que nunca ocurrirá. Confunden el odio de los anarquistas hacia el sistema  actual por un odio hacia todos los sistemas. Nada podría estar más alejado de la verdad.

Aunque el Movimiento Anarquista cuenta con una buena ración de cabezas huecas que se dedican a lanzar cócteles Molotov, la mayoría de sus miembros comprende que luchan por algo más, que intentan eliminar el status quo para hacer sitio para una estructura mejor. Y cualquier organización con un propósito, cualquier población que espera expandirse a costa de sus enemigos requiere un liderazgo. Incluso a pesar de que un gran número de esa población no lo desee. Debido a esta necesidad de sutileza, de proteger a los anarquistas tanto de acusaciones de hipocresía del exterior como de levantamientos del interior, no hay demasiados cargos del movimiento que posean títulos. De todos los títulos que existen, un gran número de ellos son informales, y pocos están relacionados con cargos que tengan algún sentido para los Vástagos comunes.

¿Quién Demonios se Supone que Eres?

Desde el punto de vista funcional, el Movimiento Anarquista posee Vástagos que cumplen con la mayoría de las funciones reconocidas por la Camarilla. Es decir, los barones cuentan con sus consejeros y ejecutores, suelen estar auxiliados por un consejo de iguales, y algunos de ellos llegan a disponer de una cuadrilla de matones e investigadores que se encargan de los deberes policiacos  y militares. Pero ninguno de estos cargos aparece en la lista de títulos que incluimos. Los líderes anarquistas pueden tener esos cargos y una gran porción de la secta pueden reconocer la necesidad para ello, pero eso no significa que vayan a admitirlo ante el resto de la población vampírica (o incluso ante su propia población).

Todo se basa en la percepción. Un barón (o cualquier otro compinche anarquista) que establezca una orden demasiado parecida al de la Camarilla va a perder el apoyo de sus compañeros de secta (pudiendo llegar a verse asediado por una banda compuesta por sus socios más violentos en el peor caso). Puedes ser el sheriff del Barón Roper en todas sus funciones, pero más te vale no presentarte como el “socio” del barón. Los líderes anarquistas saben demasiado bien que una gran parte de su apoyo proviene de los chupones jóvenes que todavía no han aprendido que hay algo más en la existencia que quemarlo todo. Hasta que lo hagan, sus antiguos no pueden permitirse irritarles obligándoles a reconocer que sus líderes del movimiento les están dirigiendo de forma similar a la que es dirigido cualquier otro líder de la Camarilla.

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