Lamias (Vampiro - Edad Oscura)

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Tal y como lo cuentan los Capadocios, Lamia era la suma sacerdotisa de la Madre oscura Lilith. Su nombre, titulo y deberes eran una herencia de su madre, que a su ves los había heredado de la suya. Esto ha sido así desde los tiempos del Jardín del Edén, cuando la única hija de Lilith, la primera Lamia, fue engendrada por Adán en un acto de violenta pasión al negarse Lilith a servirle. Lamia, y todas las Lamias posteriores, veneró en secreto la memoria de la Madre Oscura, la Mujer Anterior a Eva. Cada Lamia buscaría a mujeres de valía para hacerles comprender su ascendencia e instruirlas en las secretas artes de su sexo. Cuando llegase el momento, cada una recibiría la semilla de un esclavo anónimo (sacrificado después a la Madre Oscura) para criar una hija. A lo largo de los años, el Culto de Lamia fue un secreto para los tiranos, reyes y senadores que enterraban el destino de los hombres bajo sus pies. Pero los no muertos tienen oídos en todas partes, y sucedió que Lazarus, del clan Capadocio, llegó una noche sin luna al templo escondido en el que Lamia celebraba sus ritos ante la Madre Oscura. Su fervor y erudición, y quizás otras cualidades, tocaron algo que Llevaba mucho tiempo oculto en el corazón del Capadocio; y así, emergiendo de su escondrijo, Lazarus cayó sobre Lamia, como hiciera Adán en el amanecer del mundo, Abrazándola ante la desaprobadora mirada de la estatua de ébano de la Madre Oscura.

Al llegar el amanecer, Lazarus se escondió en el interior del templo, y al despertar de nuevo instruyó a su nueva chiquilla en el mundo de los no muertos” La hermosa sacerdotisa, decretó, pasaría la eternidad en contemplación de la muerte, la Madre Oscura de la que nadie escapa. Lamia, con una ligera sonrisa, accedió a acompañarle… pero no sin susurrarle al oído algunos de sus propios secretos. Lazarus, amistoso como debía mostrarse un sire con su chiquilla, se detuvo a escuchar, y Lamia habló. Lo que ella le dijo, jamás lo ha recordado. Pero incluso los tranquilos Ladrones de Tumbas encuentran extraño que Lazarus nunca haya vuelto a hablar con su chiquilla desde la noche del Abrazo, buscando siempre algún pretexto para evitar su compañía. Cuando las circunstancias fuerzan la proximidad de sire y chiquilla, Lamia suele dirigir una mirada a Lazarus, después sonríe y musita unas pocas silabas ininteligibles; y el cadavérico semblante de Lazarus se vuelve todavía mas pálido. De hecho, algunos de los neonatos mas descarados murmuran que Lazarus se ha convertido en un ermitaños sólo para librarse de ella.

En cualquier caso, cuando Lazarus se apartó de los labios de su chiquilla y huyó del templo a llamativa velocidad, Lamia le siguió. Una vez en el templo de los Capadocios, fue iniciada en el Clan de la Muerte por el propio Japheth. Pero Lamia no seguiría otra senda que la marcada por ella misma, y su progenie llevó siempre la marca de su separación. Aunque una línea aparte, los chiquillos de Lamia mantuvieron un estrecho contacto con los Capadocios: donde iban ellos, allí les seguían. Compartían la sed de conocimientos… aunque Lamia prefería los reinos de la sensación y la experiencia a las paginas de áridos tomos. Los Capadocios estudiaban la muerte: Lamia la exaltaba. Se regocijó en su condición vampirica, viéndola como el don de Lilith y la evolución natural de la humanidad: tal y como Lilith se negó a yacer voluntariamente con Adán, dicen las Lamias, los vampiros no deberán preocuparse por la humanidad, salvo como depredadores. Los conocimientos de las Lamias beneficiaron las investigaciones de los Ladrones de Tumbas, que solían delegar en sus chiquillas los asuntos relativos a la Madre Oscura.

Por su parte, las Lamias se concentraron en la defensa, sirviendo al Clan de la Muerte como derviches y guerreras. Incluso en estas funciones se muestran espirituales, adorando a la muerte en la persona de la Madre Oscura. Esta exaltación de un principio femenino perturba a los Cainitas que creen haber sido condenados por un dios furioso, y ciertas Lamias exacerban esta desconfianza difundiendo su evangelio bajo el disfraz de cultos dedicados a la glorificación de María. Las Lamias son raras, pero han acompañado a sus progenitores por toda la Europa del Medievo Oscuro. Son el nervio y el alma del cerebro Capadocio. En un sentido mas practico, suelen desempeñar funciones de guardaespaldas y centinelas para los frecuentemente ocupados Ladrones de Tumbas. Últimamente, las Lamias se sienten preocupadas por el creciente fatalismo de los Capadocios y el auge cada vez mayor de la familia Giovanni. Consideran las practicas de los Nigromantes viles y sacrílegas, algo que perturba lo que no debería ser perturbado. Aunque la lealtad a sus progenitores evita que las Lamias emprendan las hostilidades, la animosidad entre ambas líneas se hace mayor cada noche que pasa.

Remoquete: Gorgonas.

Apariencia: Las Lamias se originaron en tierras semíticas ,y por lo general tienen aspecto semítico o mediterráneo. Como sus progenitores Capadocios, suelen vestirse con sudarios, túnicas oscuras y demás. No son tan pálidas como los Capadocios, y muchas son altas y musculosas, mostrando una feroz y exótica belleza.

Refugio: Las Lamias prefieren dormir en tumbas y sarcófagos. Al contrario que los Capadocios, les gusta refugiarse en solitario, lejos de humanos o Cainitas, para contemplar mejor los misterios de la muerte.

Trasfondo: La mayoría de las Lamias son mujeres, por lo común las que no aceptaron la rígida posición prevista para ellas; Suelen proceder de extravagantes familias aristocráticas, boticarios o personas de inclinaciones ocultistas; muchas fueron escogidas cuando se hallaban al borde del suicidio. En los últimos años, las Lamias han Abrazado a Cruzados caídos (y a sus enemigos musulmanes).

Creación del personaje: Las Lamias suelen entregarse a ritos agotadores, así que por lo general, los Atributos Físicos son primarios. Las Gorgonas sirven por igual a todos los Caminos, aunque muchas prefieren el Camino de los Huesos del clan Capadocio.

Disciplinas del clan: Deimos, Mortis, Potencia.

Debilidades: Las Lamias son portadoras de una virulenta enfermedad a la que apodan “La Semilla de Lilith”. Cualquier criatura de la que se alimenten debe pasar una tirada de Resistencia sin modificar (dificultad 6 para las mujeres y 8 para los hombres) o quedar infectado por una repugnante enfermedad pustulosa, similar a la Peste Negra, que siempre es fatal a los pocos días. Los Vampiros que consumen sangre de Lamia no mueren pero se vuelven contagiosos. Muchos príncipes, conscientes de ello, han prohibido la presencia de las Lamias en sus dominios o la han restringido a las aldeas de leprosos y similares. Las Lamias mas humanas suelen alimentarse de cadáveres, quemándolos después.

Organización: Las Lamias se adhieren a la jerarquía propia de un culto, adorando a la Madre Oscura mediante diversos ritos. Aunque Son Abrazados tanto hombres como mujeres, se considera a estas mas cercanas a Lilith, y por lo tanto suelen (ocupar los rangos superiores del “sacerdocio”. El linaje sirve fielmente a los antiguos Capadocios, pero lo hace mas por una decisión libre que por obligación.

Destino: La línea de sangre sigue a sus señores Capadocios a la rumba durante la purga Giovanni. Lamia misma es asesinada por Augustus Giovanni, y la ultima Gorgona muere en una Caza de Sangre de la Camarilla en el año 1718.

Cita: "Ven a mi, oh el mas intrépido de los caballeros, y siente las caricias de la Madre Oscura."
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