16.7.2017 - Bagdad

Era intimidante. Aunque no creo que haya sido Vástago mucho más tiempo que yo, tenía el aire digno de una árabe bien educada, un inglés preciso y una postura rígida. Saida Jawad era el enlace de la Ashirra que me habían asignado en mi misión y parecía determinada a pillarme desprevenido en todo momento. Estaba en el bar de un hotel, buscando presa. Para los Ventrue no toda la sangre sirve, y es un arte cazar en un territorio poco familiar.

Se me aproximó, presentándose justo cuando iba a hacer mi jugada con el camarero. Puso su fría mano sobre la mía y me dijo que tenía sangre para mí en mi recepción. Conocí a más de una docena de dignatarios de la Ashirra en ella, en un palacio que había logrado sobrevivir a la destrucción de la ciudad por fuego estadounidense. Saida es una Ashirra del Clan Malkavian, que poseen un estatus similar a los Tremere en la Camarilla; videntes cuyo conocimiento es al tiempo respetado y temido. Igual que ha cambiado la Camarilla, también lo ha hecho la Ashirra. La Secta ya no está definida por la oposición al cristianismo invasor y sus vampiros. Sus fundamentos más básicos son islámicos y árabes, pero ahora aceptan Vástagos de todas las culturas y fes, aunque, igual que la Camarilla, se han vuelto más selectivos al calibrar a sus miembros conforme las filas de Anarquistas y Sangre Débil se han inflado.

Yo aún soy un poco escéptico, pero la historia oficial de la Ashirra es que son una Secta principal que controla gran parte del norte de África y Oriente Próximo. Una contrapartida a la Camarilla modelada originalmente en el Califato Islámico, de forma similar a como la Camarilla estaba en Roma y sus estados sucesores medievales. Su líder, el Anciano Lasombra Suleiman ibn Abdullah, fue llevado a la fe por el propio Mahoma (la paz sea con él). Sobre el terreno, la Ashirra parece centrarse más en los dictados de los Antiguos del Clan que la Camarilla si miras más allá de la retórica religiosa y moral sobre la comunidad. Algunos miembros de la Ashirra que he conocido parecen aferrarse genuinamente a un sentido moral de quiénes son, mientras que otros parecen realeza en su infinito amor propio.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."