Alepo

Era la canción constante en mi cabeza lo que me atrajo aquí. No exactamente a Alepo, pero cerca… Es sólo que hay mucha sangre, latiendo en la gente, corriendo por las calles, salpicando las paredes. La huelo allí donde voy. Sólo espero que esas explosiones no hayan hecho pedazos el refugio de mi coterie. Ahora estoy solo, condenado a devorar los espantosos restos como un animal. Podría ser peor. Esta canción aún me llama, hacia el interior de la tierra que hay ante mí. Los Vástagos de aquí se ocultan de los recién llegados. 

Temen lo que viene. Creo que somos responsables del terror en su rostro. Su gobernante es un tirano, sus supuestos libertadores apenas son mejores, pero somos nosotros los que llevamos a cabo esta ola de carnicería por la ciudad. ¿Sabes? Vi a algunos de los lugareños reunir al ganado en torno a ellos como huérfanos en torno a una niñera. Dijeron: «Os protegeremos con nuestros dones». Pensé que quizás eran mejor que yo, que nosotros. Pero no, somos monstruos de principio a fin. Ningún vampiro tarda mucho en ver a un rebaño como un rebaño. Nadie está a salvo aquí. Mortales, Vástagos, las cosas en el suelo aguardando nuestros colmillos… Nadie está a salvo. 

– Ghosh, Antiguo de Trípoli, Antihuo miembro del consejo de la Primogenitura

0 comments:

Publicar un comentario

LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."