Los nuevos Inquisidores

“Segunda Inquisición” es un término propio que claramente acuñó algún Artiste dotado que deseaba enfatizar el peligro al que nos enfrentamos, quizás al tiempo que nos recordaba que ya hemos visto antes tales cosas. Sin duda, para el Vaticano esto es sencillamente una continuación de la Santa Inquisición, establecida para eliminarnos de la cristiandad hace ocho siglos.

El Vaticano encontró necesario cambiar el nombre de ese cuerpo por el de Santo Oficio y luego al aún más anodino Congregación para la Doctrina de la Fe, pero el fuego de los inquisidores, aunque contenido durante algún tiempo, nunca se ha apagado. De forma similar, los inquisidores seculares mantienen su verdadero propósito enmascarado tras anodinos títulos de comités. Actualmente, la Segunda Inquisición opera bajo la rúbrica de la Fuerza de Trabajo Intergubernamental para la Respuesta Extraordinaria de Contraterrorismo (FTIRECT), pero su nombre cambia con los vientos políticos y las mareas burocráticas. Así, nos referimos a la SI, o Segunda Inquisición, independientemente de su estatus oficial (o, más bien, no reconocido). Tal prestidigitación con la nomenclatura también tiene el indudablemente intencionado efecto de embarrar las aguas de nuestras marionetas y las de otros investigadores potenciales. 

Por ejemplo, la solicitud de documentos del Grupo de Trabajo Conjunto en la Evaluación de Amenazas Transnacionales Inusuales por parte de la Ley por la Libertad de la Información nunca revela que, una vez el GTCEATI se “desbandó” en 2007, sus principales miembros se reagruparon inmediatamente como el Comité de Relaciones Multilaterales para la Planificación de Escenarios Contraterroristas. Este trile burocrático pasa la Segunda Inquisición de un mecenas a otro, haciendo que su jurisdicción y presupuesto salpique a diversas naciones, de civiles a militares, pasando por la clandestinidad y vuelta a empezar. Pero el núcleo sigue siendo el mismo: cinco enemigos incansables que nos cazan mediante silicio y sombras, con una siempre creciente jauría de perros callejeros en sus correas.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."