El Ancestro (El Mandato del Infierno)

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Para los vampiros asiáticos la política es importante para mantener las relaciones armoniosas entre las diferentes cortes. La relativa falta de modernización en zonas de Asia (así como la complejidad de las interacciones sociales y empresariales) hace necesario un intercambio aún más fluido de información en los canales políticos. En las grandes ciudades, donde las poblaciones masificadas pueden soportar un mayor número de vampiros que las de Occidente, los Kuei-jin dan una gran importancia a las relaciones pacíficas. Cualquier acción controvertida produce alteraciones tanto en la población vampírica como en la mortal.

El Ancestro

El Ancestro en una Corte Kuei-jin, cuando existe tal figura, es similar a un Príncipe de los Vástagos, ya que ambos gobiernan a los vampiros de una determinada región, capa social o campo de interés. Ahí terminan las semejanzas. El ascenso, la base de poder y el derecho de mando de un Ancestro en Pekín o Tokio contratan enormemente con la inestabilidad de la influencia de un Príncipe en Londres o Chicago. La diferencia inmediata más evidente es el respeto que se le tiene al Ancestro. Entre los Vástagos, el Príncipe suele tomar el poder mediante una revolución violenta y mantenerlo con maniobras políticas entre las primogenituras, que actúan al mismo tiempo como consejeros y oposición. Todo el poder del Príncipe descansa sobre su habilidad para aplastar a los posibles rivales y para impedir que la primogenitura dimita en cuadro. El respeto y la deferencia que obtiene son escasos y en algunas de las metrópolis más fraccionadas inexistentes.

Con los Ancestros la cosa es muy diferente. Desde el comienzo, el fenómeno es un proceso colectivo. La figura, elegida por los representantes de todas las Cortes Kuei-jin afectadas dentro de una ciudad, disfruta de toda la fe y el crédito de sus súbditos (o al  menos de la mayoría). El proceso es lento y duro, pero casi nunca termina con la violencia de una guerra civil. Sin embargo, como una región dada puede constar de dos o más Cortes, varios Ancestros pueden ver solapadas sus responsabilidades. Un ejemplo: el Ministro de las Flores del Espejo del Ópalo, un Ancestro que gobierna sobre una corte muy espiritual en una gran ciudad asiática, se ve enfrentado a la Corte de su rival, el Ancestro de los Cuchillos de Acero, por el control sobre un culto radical de mortales. El Ministro de las Flores cree que las actividades del culto entran en su jurisdicción, pero el Ancestro, viendo el potencial de los humanos como arma contra los invasores Kin-jin, decide usarlos como Pantalla Escarlata para su Corte.

Se declara una Guerra de Sombras y los discípulos de ambos bandos (así como algunos Kuei-jin independientes) son lanzados a la acción (con su conocimiento o sin él). La tensión resultante podría poner de rodillas a ambas Cortes y afectar a la vida de los mortales de la ciudad. No hace falta decir que los Vástagos refugiados que se presentaran ante el "líder" de sus inescrutables rivales podrían encontrar este fenómeno confuso... y letal.

La autoridad política de un Ancestro es real y casi absoluta. Comparado con el caos de la Yihad, las oscuras actividades y las luchas que afectan a los vampiros de Occidente, el orden de una ciudad Kuei-jin con un Ancestro poderoso y respetado es casi apabullante. Irónicamente, los Ancestros no suelen tener control sobre instituciones mortales tales como el Ayuntamiento, el crimen o los negocios; estos asuntos suelen quedar en manos de las Cortes y sus mandarines. Un Ancestro suele tener el poder suficiente para imponer su voluntad mediante la fuerza bruta. Los derechos y obligaciones específicos de estos dirigentes reflejan su mandato y autoridad.

Por encima de todo, el Ancestro es el principal legislador de una ciudad. Junto a sus consejeros mandarines, promulga y hace cumplir los códigos en todas las zonas bajo su dominio, protegiendo los intereses de los diferentes wu, solventando disputas, supervisando los tratados y acuerdos entre los wu y las Cortes bajo su control, arbitrando las Guerras de Sombras y delimitando la relación entre los Kuei-jin y los mortales. También actúa como embajador de su territorio, recibiendo a los Kuei-jin venerables de otras regiones y actuando como representante en la firma de tratados y acuerdos con los Ancestros de otros reinos. Es el único que puede otorgar protección o conceder salvoconductos. Cualquier Kuei-jin que asuma el riesgo de viajar a otro dominio de otro Ancestro suele llevar un Sello Oficial de salvoconducto concedido por su propio señor, garantizando así la protección del gobernante durante su estancia. Sin embargo, esta protección se puede prescindir con la misma facilidad con la que se concede; los viajeros Kuei-jin que se comporten de forma impropia pueden sufrir la prohibición oficial para entrar en determinados dominios.

El Ancestro también es el único con derecho para tratar con los Vástagos en sus dominios y para controlar cualquier relación de éstos con los Kuei-jin bajo su autoridad. Se necesita su aprobación oficial para hacer cualquier trato con los clanes occidentales o para extenderles la hospitalidad, y son venias que no suelen concederse fácilmente. Por último y no por ello menos importante, el Ancestro es la última autoridad en la protección del territorio contra los espíritus malvados y los Reyes Yama, lo que incluye su capacidad de declarar Akuma a cualquier Catayano bajo su dominio. Los dirigentes de cada Corte suelen hacer sus propias declaraciones al respecto, pero el Ancestro tiene siempre la última palabra. La declaración de Akuma es un acontecimiento de gravedad y nunca se realiza a la ligera. Por tanto, el Ancestro suele dar su aprobación casi inmediata, aunque en algunos casos se han revocado estos decretos.

El Mandato del Infierno

Se cree que la clave del poder de un Ancestro está conectada con el curso del Gran Ciclo. Llamada irónicamente "El Mandato del Infierno", esta idea es similar al viejo concepto dinástico del poder imperial. El Mandato del Infierno decreta el convencimiento de que el Ancestro de una ciudad o región es elegido por el propio Ciclo. El meticuloso debate entre los representantes de la Corte, incluyendo el uso de datos astrológicos para su selección, se lleva a cabo para descubrir qué Kuei-jin ha sido predestinado para ser el gobernante.

Esta creencia subraya la longevidad de muchos Ancestros, pero el Mandato no siempre está claramente definido. Aunque muchos Kuei-jin no lo admiten, existe una fuerte creencia en la antítesis del Mandato, en la desobediencia contra el Ancestro que demuestre ser malvado, corrupto o dejado en su gobierno. La formulación del Mandato del Infierno no asume la existencia de esta oposición y muchos viejos Kuei-jin han llegado incluso a negar que el Mandato permita la desobediencia; pero algunos vampiros, especialmente los más jóvenes, observan la dualidad del universo como un motivo para negarse a obedecer las leyes del Ancestro, especialmente la prohibición de asociarse con los Vástagos occidentales.

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