Elección y Cambio de Dharma

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El cielo y la tierra son despiadados y tratan a sus miles de criaturas con desprecio; el sabio es despiadado y trata a la gente con desprecio.
-Lao Tzu, El Tao Te Ching

Como avatares de almas perdidas, cada Kuei-jin aprende rápidamente a trazar su senda a través de los actos que hizo o dejó de hacer en vida. El truco es descubrir si esos actos deberían guiar al Kuei-jin renacido hacia un destino similar (uno que seguía en vida evidentemente) o hacia uno diferente (que en vida evitaba).

Ejemplo: Charlotte Chen era una matona para la Tríada 14k. En vida mataba a sus víctimas de forma memorable y desagradable, dejando sus restos como señal de advertencia. Al final sufrió el mismo destino: un rival le disparó y arrojó su cadáver a la Bahía de Tokio. Tras su regreso de la muerte, Charlotte podía verse atada al Aullido del Tigre-Diablo (la senda del P'o) como continuación de su vida brutal.

Por el contrario, podría tender hacia la Senda de la Grulla Resplandeciente (La Senda del Hun), ya que en vida Charlotte creó una deuda kármica que debe pagarse compensando sus antiguos crímenes. Sin embargo, al salir del agua a la asesina no le preocupa en absoluto su destino. Su primera prioridad es saciar su hambre; un grupo de estibadores podría servir como primera comida. Su siguiente prioridad es la venganza; debe encontrar y matar al hombre que le disparó. Renovará sus viejos contactos (que podrían haber huido ya que Charlotte ha muerto) y hará otros nuevos. Para cuando la Kuei-jin haya dado con su presa habrá abierto mil puertas nuevas y habrá cerrados otras tantas. La iluminación podría aguantarle detrás de cualquiera de estos umbrales, pero, ¿en cuales?

Quizás Conrad Chu, una jina de Hollywood Road, vea el talento de Charlotte para el asesinato. Sabiendo lo peligrosa que puede ser la falta de precaución (hasta para un vampiro). Conrad muestra a Charlotte la Danza del Dragón Asesino. Siguiendo los principios de esta Senda, la Kuei-jin aprende la armonía de los seres vivos. En el momento en el que lanza a su asesino a una trituradora de madera, Charlotte podría descubrir que en la vida hay cosas más elevadas que la simple venganza. Su búsqueda comienza.


En términos de juego, el jugador debe elegir un Dharma según las puntuaciones de Virtud de su personaje y sus planes para el futuro. Si fueras el jugador de Charlotte, podrías pensar lo siguiente:

• Podrías seguir con el legado de tu vida, tomar tu puntuación en Virtudes más altas y basar en ella tu Dharma. Charlotte Chen volverá a sus antiguas costumbres y comenzará su no vida en el Aullido del Tigre-Diablo.

• Si quieres una historia más dramática, podrías elegir tu senda según la Virtud más baja. En el Mundo Yomi, Charlotte descubre la terrible deuda kármica que acarrea. Cuando regresa al Reino Medio decide expiar sus crímenes mediante la disciplina y la amabilidad: la Senda de la Grulla Resplandeciente.

• Si las acciones del personaje sugieren un giro irónico que tenga poco que ver con la puntuación de las Virtudes (como la propensión de Charlotte hacia el asesinato), podrías basar el Dharma en algo que contraste con la vida que llevaba.

Las Virtudes que se hallan entre los dos extremos no suelen inspirar una Senda. La iluminación y el drama fluyen de la oposición. Las mejores historias surgen cuando un personaje quiere algo que no es fácil de conseguir, o que parece sencillo y que en realidad se aleja cada vez que se trata de atrapar.

Cambio de Dharma

Esta elección no tiene porqué ser permanente. Casi todos los Kuei-jin comienzan en una Senda para abandonarla a favor de otros destinos y a veces llegan a regresar a su propósito original. La inmortalidad ofrece un abanico de posibilidades mucho más amplio que la longevidad humana y estas elecciones nunca suelen ser tan obvias como parecen. Si tu personaje falla cuatro tiradas consecutivas de Dharma deberías pensar en cambiar su Senda; el destino no parece estar de acuerdo con él y en su frustración podría decidir buscar otro Camino. También puedes abandonar la Senda elegida y comenzar otra desde cero sin tener que haber fallado las tiradas.

Siempre hay un coste. Se perderán todos los niveles de Dharma, el Kuei-jin comenzará una nueva Senda en Nivel Uno y perderá cualquier posición o beneficio otorgados por su antiguo rango. Si está en los primeros 50 años de su no vida se esperará que cometa estos errores. Será reprendido, pero nadie tratará de avergonzarle demasiado. Si el personaje había superado el quinto nivel de su Dharma, un cambio de senda le costará el respeto de los demás Kuei-jin. Se convertirá en una mosca, un alma perdida que no pueden encontrar reposo y sentirá una profunda vergüenza ante sus ancianos.

Una vez se supera el Quinto Nivel en un Dharma no se podrá recuperar esa Senda si se abandona. Fracasar desde estas alturas de la sabiduría produce tal vergüenza que nunca se podrá volver a seguir los preceptos del camino abandonado. Si el personaje cae de este modo de las cinco sendas Dhármicas, su alma será expulsada sumariamente del Reino Medio y arrojada al Olvido, donde hallará la Muerte Definitiva.

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