Los wu (Las Cien Familias Cadavéricas)

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Par aun Kuei-jin, sobrevivir en el Reino Medio es una batalla diaria. Desde el momento en que se dan los primeros pasos en el Camino de Vuelta hay que endurecerse ante las continuas amenazas: cazadores fanáticos, enemigos entre los demás shen, Reyes Yama y sus secuaces demoníacos y el terrible parásito interior. Como son pocos los Kuei-jin que superan la fase de chih-mei, los que lo consiguen suelen reunirse para logar el apoyo de otras criaturas que también hayan padecido el rito del renacimiento.

Esta idea del apoyo mutuo entre Kuei-jin de ideas similares marca el primer nivel de la interacción y la definición social entre Catayanos. Los Kuei-jin se organizan en grupos de cinco tradicionalmente denominados wu. Un wu funciona como una familia adoptiva para los Kuei-jin durante esta segunda existencia. Una agrupación de cinco vampiros (cada uno de una dirección diferente) es considerada la más propicia y armoniosa. Sin embargo, en la Quinta Edad son muchos los wu con más o menos miembros. En cierto modo un wu recuerda a una manada del Sabbat, solo que el primero tiene objetivos más definidos. Los más antiguos han sobrevivido durante siglos (incluso milenios) y tienen historias ilustres, leyendas y todo tipo de tradiciones. Estas "Cien Familias Cadavéricas" (la tradición señala que existían cien wu "originales", aunque lo más probable es que ahora se acerquen a las mil) fueron fundadas, supuestamente hace miles de años, cuando los Kuei-jin se diseminaron por el Reino Medio. Sus nombres y pictogramas estaban registrados en los pilares de jade de Changan, ahora destruidos y sus alianzas y enemistades han alterado el curso de la historia de los Kuei-jin y los mortales.

Debido al aumento constante de Kuei-jin en la Quinta Edad, muchos wu son tristes bandas de vampiros recién creados a los que se reúne apresuradamente con cualquier cometido que les mantenga apartados de los problemas. Muchos ancestros se burlan de estos wu, aunque algunos creen que son la llave de la supervivencia de los Kuei-jin y su liberación definitiva.

La creación de un wu puede producirse de varias formas. Algunos surgen de forma espontánea debido a la unión de cinco Kuei-jin solitarios que comparten algún tipo de vínculo. Esta unión puede ser una conexión espiritual alrededor de un mismo Dharma, un parentesco de sangre en vida, etc. Los wu centradas en la instrucción espiritual de un Dharma suelen constar de un jina y cuatro discípulos. Estos grupos también pueden unirse por circunstancias más mundanas, incluyendo los motivos políticos y económicos. Los ancestros de las Cortes de Sangre, Hueso y Carne, por ejemplo, son miembros de un wu que existe para mantener el contacto y el apoyo mutuo entre las Cinco Cortes Augustas. Sin embargo, y como demuestra el actual estado del Quincunx, estos wu son los más tenues.

Como cualquier relación familiar, los wu se ven afectados por los acontecimientos de la vida y la muerte. Los conflictos y las luchas por el poder son tan frecuentes como en cualquier familia con tres hijos de diversas edades. Los nervios se ponen a flor de piel, las tensiones se exacerban y surgen discusiones. El mantenimiento de una saludable independencia entre los Kuei-jin de un wu se traduce directamente en una mayor fuerza del grupo. Entre los miembros de un wu saludable existe una lealtad férrea, un compromiso con los demás que va mucho más allá del deber, por ejemplo protegiendo a la familia mortal de un camarada. Por el contrario, el deterioro de las relaciones puede resultar en el debilitamiento de todos sus miembros, tanto en el progreso Dhármico como en el control sobre el P'o.

Dirección

Casi todos los Kuei-jin se ven asignados a una "dirección", un propósito en particular que se espera que cumpla en su no vida. Por medio de una apropiada interacción de direcciones y Dharmas, dicen los mandarines, cada Kuei-jin descubre su destino general. La asignación de una dirección es un acontecimiento muy importante en casi todas las cortes; los videntes consultan de forma concienzuda todo tipo de textos y estudian las estrellas bajo las que el nuevo vampiro experimentó su Segundo Aliento, tratando de descubrir la dirección que le han asignado los dioses. La Dirección suele corresponderse con el equilibrio del Yin y el Yang del vampiro, aunque hay notables excepciones.

Existen cinco direcciones, cada una correspondiente a uno de los puntos cardinales. Según los textos del Ki Chuan, un wu armonioso debería incluir a un vampiro de cada dirección, pero con esta Edad confusa se hace todo lo que se puede. Los vampiros del norte preservan y hacen cumplir la tradición; son magistrados, ejecutores y jueces de los Kuei-jin y de la sociedad mortal. Los vampiros del oeste estudian los mundos espirituales para servir como mensajeros y guardianes del Chi; irónicamente, también opera como espías y asesinos cuando es necesario. Los vampiros del este son la casta "cosechadora", los "granjeros" que aseguran el mantenimiento de la armonía y la salud del rebaño mortal; actúan como agitadores cuando es necesario. Los vampiros del sur son los "fénix"; su labor es fomentar el cambio en el Ciclo y dirigir a los Kuei-jin en la batalla. Por último, los vampiros del centro son los estudiosos de la eterna interacción entre el Hun y el P'o, el Yin y el Yang, los Kuei-jin y los demás shen. Su labor es descubrir (o crear) los enigmas de la existencia sobrenatural.

Por supuesto, los Vástagos no tienen dirección, ya que no proceden del mundo "real". Por tanto, son diablos inútiles y molestos sin mérito alguno a los que es mejor destruir.

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