Parte 04: Pequeñas Guerras

Al final de la Segunda Guerra mundial los japoneses habían perdido su imperio asiático, incluyendo gran parte de la Indochina francesa. El líder vietnamita Ho Chi Minh, que no quería el regreso del control de la metrópolis europea, se rebeló y derrotó a los franceses en Dien Bien Phu tras una guerra larga y compleja, destruyendo la vieja Indochina. Las acciones de Ho Chi Minh y la división de Vietnam en dos convenía a los Estados Unidos, que prometieron ayuda armada a los vietnamitas del sur a cambio de que preservaran la "democracia" frente a los comunistas del Norte

Así comenzó la Guerra de Vietnam, un conflicto en el que morirían más de 50.000 soldados americanos y cientos de miles de vietnamitas, laosianos y camboyanos. Alentada por políticas cuestionables y teorías del dominó, la guerra trajo poco más que miseria y destrucción. Para las gentes del Sudeste Asiático fue un verdadero infierno. Para los Kuei-jin fue todo un festín. Los Catayanos se lanzaban sobre las aldeas y ciudades arrasadas por las bombas, las junglas quemadas y las masacres de los nativos y los estadounidenses. Para las Cortes Doradas fue una orgía de sangre y energía ilimitadas. 

La derrota y la frustración de las fuerzas francesas y americanas (y el aislamiento de muchos Vástagos occidentales) permitió a estos Kuei-jin cobrarse una venganza que llevaba siglos larvándose. En 1975 los revolucionarios Jemeres Rojos depusieron al gobierno de Camboya, derrotaron la invasión de Vietnam del Norte e iniciaron un reinado de terror y crímenes en masa a la altura de las peores carnicerías de la historia. Lo denominaron el "Año Cero", un nombre casi adecuado. Aproximadamente dos millones de personas fueron torturadas y asesinadas por el régimen por "crímenes" tan graves como llevar gafas o hablar un idioma extranjero. Los asesinatos continuaron durante cuatro años ante la mirada del resto del mundo. Finalmente, en 1978, Vietnam invadió Camboya y puso fin al derramamiento de sangre. Sin embargo, los Kuei-jin ya se habían alimentado de los prisioneros políticos, de los lugares de ejecución y de las fosas comunes de los millones de inocentes atrapados bajo las ruedas de este infierno.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."