Los Kilsune son una extraña raza nueva de Gentes Feroces. Aparecieron por mano de Gaia en el fragor de la Guerra de la Vergüenza, y se desarrollaron como raza en el caos que siguió al paso de la Tercera Edad. No lucharon contra los Wan Xian, ya que los zorros no están hechos para luchar, y en ese momento no eran más que cachorros. Los Kitsune han pasado muchos años siendo objeto de desprecio por parte de los demás por haber llegado demasiado tarde, pero empieza a quedar claro, tal vez, por qué Gaia los envió en aquel momento.
Es cierto que los Kitsune no lucharon contra los Wan Xian, pero tampoco lucharon contra los Hakken o los Khan o los Nagah o los Tengu. Sólo ellos, de entre todas las razas, están libres de culpa por la Guerra de la Vergüenza. En la Cuarta Edad que siguió a la guerra, los Kitsune que decidieron unirse a las Cortes de la Bestia de la Madre Esmeralda a menudo sirven de embajadores en las cortes vecinas, y como pacificadores entre los suyos.
Las cicatrices y ofensas, los honores dolidos y los egos de las Gentes Feroces se recuperan lentamente de estas transgresiones. Los hombres zorro llevan siglos ocupados haciendo de intermediarios. Esa tarea ahora empieza a terminarse finalmente, y las historias sobre traiciones ya tienen generaciones de antigüedad y los espíritus ancestros parecen finalmente aplacados.
Los Kitsune, por su parte, parecen felices de no tener que ocuparse más de esa tarea. Aunque son perfectamente capaces de ser encantadores, amables, comprensivos y siempre educados, los años de mantener bajo control sus naturalezas engañosas y sus lenguas locuaces han sido una pesada carga para los hombres zorro. Muchas cortes han sellado tratados de paz con vecinos a los que llevan odiando mucho tiempo, sólo para ver a los hombres zorro deshacerse en un montón de bromas, dobles sentidos y movimientos de cola al ritmo de la música de fondo de las celebraciones.
Aunque sean embajadores dentro de las Gentes Feroces. los Kitsune llevan la muerte a los humanos del Reino Medio. Los hombres lobo tienen prohibido matar a los inocentes. pero los hombres que abusan de su posición para ocasionar sufrimiento corren el peligro de probar el acero de un asesino Kitsune. En un mundo lleno de señores de la guerra engañosos, ministros corruptos, consortes celosos e incluso emperadores faltos de virtud, los Kitsune encuentran suficiente trabajo como para mantenerse ocupados.
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