Las Arañas Trasgo llevan desde la Segunda Edad encarnando al mal en todo el Reino Medio: la primera señal de que tal vez fallase algo en la Diez Mil Cosas. Profesan lealtad a todas las Cortes de la Bestia conocidas por el Ciempiés y los Garou Europeos como Wyrm; los extranjeros, poco interesados en la filosofía de los hombres araña, ven la carnicería y la corrupción provocados por los Kumo y llegan a la conclusión de que estos sirven a los Reyes Yama.
Los Kumo no se unen a las Cortes de la Bestia. Ninguno de ellos se ha ofrecido nunca, y si lo hiciese, no se le aceptaría. En las cortes se tolera a los embajadores de las Arañas Trasgo, pero no se confía en ellos ni se les inspira confianza.
Aunque a veces hagan pactos con las Cortes de la Bestia para luchar contra un enemigo común, los Kumo también suelen unirse al enemigo y dar la espalda a sus
parientes cambiaformas. Les importa poco de dónde provenga la sangre que les hinche el vientre.
Algunos Arañas Trasgo, confirmando los peores miedos de sus parientes cambiaformas, han pasado de servir a las fuerzas abstractas de la destrucción a pactar con fuerzas de corrupción muy concretas: los Reyes Yama. Estos Kumo se asientan en las selvas que rodean el Sendero Escarlata desde Yomi hasta el Mundo Yang. A cambio de un tránsito seguro y tierras de caza, las serpientes sirven de soldados y espías para los Reyes Yama. Al no tener buenas razones para abandonar Yomi (lo menos problemático que podría hacer un Kumo del Sendero Escarlata es secuestrar a un compañero), estas Arañas Trasgo no cuentan ni con la confianza de los suyos en el plano físico. A menudo se les ven en compañía de Wan Kuei, akuma y seres peores.
Los Kumo prefieren vivir en los escenarios desmoronados de los humanos: palacios arruinados y templos decadentes. Las ciudades desiertas alineadas a lo largo del Camino de la Seda, se han convertido últimamente en lugares preferidos de los Kumo.
Muchos viajeros, cansados después de un largo día de arena y calor, se han detenido en algún pueblo tranquilo en busca de cobijo... para no volver jamás. Los Wan Kuei y las Arañas Trasgo no suelen enfrentarse directamente por los lugares de residencia, ya que los Wan Kuei suelen preferir vivir en lugares vigilados de cerca. Sin embargo, ha habido Wan Kuei que han vuelto de viajes largos para encontrarse su hogar destrozado y lleno de telarañas, y a su nuevo ocupante hambriento.
Las Arañas Trasgo comparten razas, formas y dones con los Ananasi occidentales. El nacimiento de una metis hace que la madre muera, al abrirse paso la joven araña devorando el útero. Existe la práctica perversa de honrar a las metis y celebrar su nacimientos. Los Kumo sólo tienen cuatro formas, incluyendo la humana. Su forma de guerra es un horror bípedo de pesadilla con el peso de dos hombres, seis brazos con garras, ojos relucientes y un torso hinchado grotescamente. La forma de Araña Trasgo mide dos metros hasta los hombros, tiene colmillos que gotean veneno y es capaz de tejer telas que pueden atrapar al hombre tigre más fiero. Su forma final es la de una masa casi indestructible de cientos y cientos de arañas, de las cuales, basta que sobreviva una para volver a formar el Kumo.
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