En el crepúsculo de la Tercera Edad, los Wan Xian se entregaron a actos de depravación por su mayor gloria, olvidando sus deberes. Los Niños Dorados se enfrentaron a sus degenerados padres con la esperanza de deshacer el daño causado. Los Inmortales de Meru escucharon divertidos a aquellos simples niños que hablaban del paso de las Edades, las terribles consecuencias de robar Chi del mundo y las responsabilidades de los Wan Xian. Luego asesinaron a los Jin Hai reunidos en una orgía de sangre y ultraje. Los gritos de los Niños se mezclaron con las carcajadas de sus padres.
Pero los Jin Hai estaban en lo cierto. Los Wan Xian perdieron la gracia, la Edad pasó y el mundo chilló de dolor.
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