Parte 01: Educando al Niño

Normalmente, empezaría con algo de trasfondo histórico sobre los Dhampyros. Pero hay un problema: los Dhampyros no tienen historia. Por supuesto, hay referencias a ellos en los textos, pero son muy concisas. Pertenecen al tipo "el hijo de Fulano tomó parte en esta batalla con los akuma y se comportó bien" u "de tal a tal año estuvo en la corte la hija mestiza de tal y cual". Los Dhampyros parecen no ser más que una nota a pie de página en los libros de historia. Dado lo que he aprendido sobre las cortes y los Caminantes de las Sombras, esto no me sorprende nada. Más bien demuestra el "respeto" de que han gozado los semicondenados desde tiempos inmemoriales.

Espero no tener que explicarte cómo son creados los Dhampyros. No ha pasado tanto tiempo desde que recibiste el Segundo Aliento, ¿verdad? Puede que estemos muertos, pero el proceso físico de la procreación es el mismo. Aunque concebir un niño Dhampyro es fácil, llevar el embarazo adelante no lo es tanto. Más o menos la mitad de esos embarazos se malogran. Las Kuei-jin que quedan embarazadas no tienen esos problemas mientras se mantengan en el ciclo escarlata durante los nueve meses. Difícil, pero no imposible. Una vez nace el niño, la mayoría de los Kuei-jin tienden a participar aunque sea mínimamente en su educación. Por planeado que esté el nacimiento, el padre no querrá correr ningún riesgo de que el niño se le tuerza. El control que ejerce es tan variable como un una relación normal de padre e hijo.

Algunos Kuei-jin crían a sus hijos en el pleno conocimiento de lo que son... e incluso los llevan a su corte y los presentan a su wu para educarles desde el principio. Otros prefieren mantener a sus hijos en la ignorancia durante un tiempo, observando su crecimiento desde la distancia. Suelen actuar entre bastidores para mantener a su progenie alejada del peligro (o para llevarla a él en ocasiones), y sólo se revelan cuando consideran que su hijo está lo bastante maduro como para asumirlo. (Por cierto, quizá se deba a que recibí el Segundo Aliento hace sólo unos pocos años, pero no puedo recordar ni un instante de mi juventud en el que hubiese podido estar "preparado" para que mi padre desaparecido saliese de la nada y me dijese que era un demonio chupasangres no muerto, y que yo era medio demonio. Mi adolescencia ya estuvo lo bastante puteada sin necesidad de eso.)

El hecho es que los Dhampyros criados bajo el ala de un padre Kuei-jin no suelen ser las más sociables de las personas, al menos no por lo que se refiere al mundo de los mortales. Sus padres ven poca utilidad en atender al bienestar psicológico de su progenie, salvo en lo que afecte a su lealtad para con su padre, y a su capacidad para cumplir sus deseos. Los Dhampyros criados principalmente por su progenitor humano (o por agentes humanos del Kuei-jin) se relacionan con mucha más facilidad. Al fin y al cabo, sus almas están sólo semicondenadas. En un entorno familiar saludable y cariñoso, los Dhampyros tienden a crecer como niños normales (aunque un poco perturbados psicológicamente). Los susurros del P'o de un Dhampyro, por amortiguados que estén comparados con el Demonio que acecha dentro de un Kuei-jin, pueden suponer una infancia muy jodida. La mayor parte de la gente normal mira con malos ojos a un niño que tortura animales, hace el gamberro en el vecindario, comete pequeños robos y luego dice que la voz de su cabeza le ordenó hacerlo. No hace falta decir que los Dhampyros criados por humanos suelen visitar las consultas de muchos psicólogos (si es que los hay disponibles, por supuesto).

De todas formas, hay una cosa que une a casi todos los Dhampyros, independientemente de su crianza: todos ellos acaban sintiéndose como extranjeros, de una forma u otra. Asumámoslo, es una sensación con fundamento. Por mucho que se esfuercen y por bien que sirvan a sus padres, nunca serán verdaderamente aceptados en la sociedad Kuei-jin. Y su naturaleza monstruosa, aunque sea refrenada, siempre se interpondrá entre ellos y el resto de la humanidad. Cuando tienes el hábito de entregarte al canibalismo de vez en cuando, eso levanta una especie de muro entre tú y el resto del mundo. Y tampoco es que puedan relacionarse fácilmente con su propia especie. Los Dhampyros de corte siempre están ocupados sirviendo a los intereses de sus padres, así que no tienen mucho tiempo para la vida social. Los Dhampyros independientes o criados por humanos tienen suerte si alguna vez llegan a encontrarse con otro de su especie... y eso si saben de su existencia. Por lo que puedo calcular, hay unos 900 Dhampyros en el Reino Medio, apenas los suficientes para formar comunidades locales.
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