El sujeto Kao Lang está en la misma habitación de hotel en la que fue encontrada la cinta, la número 405 del Kowloon Hilton. Enciende la cámara y se sienta en una silla situada directamente ante ella.
Ah, bien, eres. tú. Mucho tiempo sin vernos, ¿eh?
Eh, no pongas esa cara de asombro. Soy yo. ¿vale? Pareces algo pálida: siéntate. Hay una botella de tu Chardonnay favorito en la nevera. No te preocupes, está pagada.
"¿Cómo sabe cuál es mi vino favorito?", te estarás preguntando. Bueno, porque te he estado observando. hermanita. Cuido de ti.
Sé lo que piensas: "¡Es imposible! ¡Está muerto! ¡Nadie podría sobrevivir a aquella caída!".
Nadie normal podría, en eso tienes razón. Pero yo no soy una persona normal. y ni tampoco lo eres. Por cierto, coge un cigarrillo si te apetece: hay un paquete de Gitanes Blondes y un encendedor en el cajón de la mesita. Desde luego, te gusta la mierda francesa, hermanita.
Esperaré.
El sujeto hace una pausa para encender un cigarrillo.
¿Ya estás de vuelta? Mira, Jing, soy yo. Sobreviví, ¿de acuerdo'? La llamada telefónica debió de convencerte, o de lo contrario no hubieses venido hasta esta parte de la ciudad. Desaparecí hace siete años. Había unos 50 testigos dispuestos a declarar que vieron a los hombres de "Suerte" Bao sacándome a rastras de un club nocturno de Hong Kong y metiéndome en el maletero de un coche. La policía nunca encontró el cadáver. ¿cierto? Por favor, limítate a aceptar que tu hermano el "maestro criminal" se las arregló para engañar a la muerte de alguna manera. Si me escuchas el tiempo suficiente, te contaré cómo lo hice. ¿Estarnos?
Bien, vamos allá.
Para empezar, deberías haber leído el paquete que te envié. Espero que lo hayas hecho, porque no voy a repetir mucho ahora, y parte de esto no tendrá sentido a menos que ya conozcas lo básico. Vale, para ser sinceros, hay mucho que no tiene sentido en ningún caso. Pero es lo mejor que puedo hacer dadas las circunstancias. Y aunque puede que lo hayas encontrado una lectura entretenida, te conviene tomarlo muy en serio si quieres seguir viva. No es un cuento. Es real.
Probablemente ahora estarás gritándole al televisor. No es una actitud muy productiva. Jing. Siéntate, cierra el pico y déjame hablar, ¿de acuerdo? Hay mucho que contar, y Madre nunca me lo perdonaría si no te preparase bien.
Empecemos por lo básico, ¿vale? Tú y yo no somos como el resto de la gente, Jing, y creo que lo sabes. Creo que puedes sentirlo. Sabes de qué hablo. Solías decírmelo cuando íbamos al colegio: te costaba hablar con los demás niños, sentías que te observaban continuamente, riéndose de ti a tus espaldas. Recuerdo que una vez me dijiste que te sentías como si fueses una especie de extraterrestre atrapada en un cuerpo humano. En cierto sentido, tenias toda la razón.
Verás, tú y yo no somos del todo humanos.
Espero que ya hayas leído lo de los Muertos Famélicos. Bien, ¿pues sabes qué? Allá por 1968, uno de esos cadáveres andantes absorbió demasiada vida, por así decirlo, y dejó embarazada a nuestra madre. Unos pocos meses después (antes de que naciéramos) siguió su alegre camino.
Imagínate, puedo oír cómo te ríes.
Esto debería cerrarte la boca: mira en el cajón superior del escritorio. Ten cuidado, probablemente habrá una bonita mancha de sangre junto a la cama. Luego hablaremos de eso. ¿Ves el sobre? Olvídate de la pistola por ahora... también hablaremos de ella más tarde. El sobre dice "fotos", como este.
El sujeto saca un sobre de debajo de su silla.
Ábrelo. Esa primera fotografía es la que Madre nos enseñaba de Padre todo el tiempo. Hong Kong, 1968. Madre parece tan feliz...
Ahora mira la siguiente foto. Fue tomada en Beijing, en 1952. Y la siguiente, en Shanghái, 1927. Beijing de nuevo, 1904. Y la penúltima... ni siquiera es una fotografía, técnicamente. Se llama daguerrotipo: Kowloon, 1872. ¿Ves al hombre que aparece en cada una de las fotografías? ¿A quién se parece?
El nombre de nuestro padre es Li Shang Lu. Era un mercader deshonesto y un timador, y en el año 1335 unos bandidos lo asesinaron en las afueras de Beijing. Regresó, y ha estado moviéndose por Asia desde entonces. ¿Quieres más pruebas? Mira la última foto. ¿Me reconoces? El otro hombre es nuestro padre. Fue tomada en Taiwán, en 1998. ¿A que me sienta bien ese traje?
El sujeto hace otra pausa. apagando su cigarrillo. Enciende otro antes de continuar.
Y he aquí la conclusión, Jing: nuestro padre es lo que los occidentales llamarían un vampiro... pero es un término torpe y poco adecuado para él. Seria mejor decir que es uno de los Muertos Famélicos. Murió hace más de 600 años, pero no lo dejó todo bien atado y tuvo que volver. Él diría que tenía una deuda kármica que saldar: yo digo que sencillamente era un hijoputa tan malo que ni siquiera el infierno pudo retenerle.
Padre es uno de los Diez Mil Demonios, poderosos monstruos que acechan en la noche y se alimentan de los vivos. Lo bueno es que no se disculpa por lo que es. Una vez dijo que toda su existencia era ya una disculpa por las fechorías que le hicieron regresar del Infierno. Aquello fue antes de que ordenase mi muerte. Pero me estoy precipitando.
Como hijos suyos, llevamos dentro de nosotros la mitad de su esencia. Nuestro padre está condenado, y tú y yo somos semicondenados. Se nos llama Dhampyros, Caminantes de las Sombras, Hijos del Crepúsculo... y a veces cosas mucho menos agradables, como mestizos.
El sujeto se detiene, frotándose los ojos y la frente con las manos.
¿Preparada? Esto es bastante jodido de explicar.
Las cosas como Padre están como un paso fuera de la tumba, atrapadas entre la vida y la muerte completa. Para seguir en marcha chupan la vida de la gente viva, a través de su sangre, su aliento, o incluso devorándola directamente. Vaya, es un momento caníbal.
De todas formas, Padre y sus colegas están verdaderamente metidos en toda esa mierda taoísta que Madre solía recitar. ¡Venga, no me pongas esa cara! Sabes que nunca he sido religioso. Bien, pues padre dice que chupan "Chi" de la gente, y que ese Chi puede ser de dos sabores: rojo o negro. El negro es frío y oscuro, todo decadencia y depresión. Cuando se lo comen, se quedan incluso más muertos de lo que ya están... incluso parecen cadáveres. Acojonante.
El Chi rojo (lo que padre llama "Yang") está vivo y caliente, y se relaciona con los impulsos y la acción. Cuando beben eso, es más o menos como si se emborrachasen... y se vuelven impredecibles. También llegan a estar casi vivos: piel caliente, mejillas sonrosadas, les late el corazón, y, en fin, parece que hasta se empalman y todo.
Bueno, la cosa es que cuando están cargados de Yang, tienen la vida suficiente para hacerlo y plantar la semillita. Quizá. Eso si son afortunados... o si no lo son. De ahí es de donde venimos tú y yo: una pequeña probabilidad y un vampiro cachondo.
Vale, ya sé que soy un bastardo grosero. ¿Y qué?
Por lo que he averiguado, los Dhampyros somos bastante raros... probablemente no haya más de 1.000 de nosotros en todo el mundo. He conocido personalmente a unos 25 o 30 miembros de nuestra especie, y eso moviéndome en círculos en los que son relativamente comunes. Esto se debe sobre todo a las inusuales circunstancias de nuestro nacimiento. Una pasada de Yang, no es algo que muchos Kuei-jin soporten con facilidad. Obviamente nunca lo he experimentado por mí mismo, pero Padre me dijo que es un estado física y mentalmente inseguro. Una resaca bestial, supongo.
Estas uniones suelen ser de padre Kuei-jin y madre mortal. Si alguna vez conoces a otro Dhampyro, lo más probable es que sus padres fuesen así. Sólo he visto a un par de nosotros cuyas madres fuesen Muertas Famélicas.
Supongo que las razones son muy sencillas. Como habrás imaginado por las notas que te envié, vivir en la sociedad de los Kuei-jin es más o menos como ser un tiburón: si dejas de nadar, te hundes hasta el fondo y mueres. Para los Wan Kuei (es otro de los nombres por los que se conoce a los Muertos Famélicos) masculinos, dejar embarazada a una mortal no es demasiado problema. Pueden desaparecer sin tener que preocuparse por las consecuencias de sus actos. Muchas veces, el embarazo no sale adelante y la mujer pierde el niño. No es gran cosa para un demonio inmortal, ¿eh?
Como siempre, las mujeres lo tienen peor. Las Kuei-jin embarazadas tienen que mantenerse nutridas de energía vital durante todo el embarazo para que el niño no muera. Ya he mencionado lo incómodo que se supone que es eso, ¿no? Bien, añade las náuseas matutinas y todas esas cosas y podrás entender por qué la típica Wan Kuei no se siente muy atraída por la idea de nueve meses de embarazo. No sólo es incómodo, sino que la Kuei-jin puede ver perjudicada su posición social si se pasa las noches vomitando en vez de dedicarse a las importantes maniobras y conspiraciones que caracterizan las cortes de los Muertos Famélicos.
Ya ves, es raro que haya una Kuei-jin dispuesta a llevar adelante un embarazo. Basándome en lo que he visto, calculo que no más de uno de cada veinte Dhampyros tendrá una madre no muerta. Incluso las Kuei-jin dispuestas a tener el niño se vuelven impacientes de vez en cuando: conocí a un Dhampyro cuya madre se lo arrancó literalmente del vientre a los seis meses, ¡y el niño sobrevivió! Me enseñó la marca de nacimiento que tiene en la espalda... parece que su madre se descuidó un poco y cortó demasiado.
Por otra parte, los Muertos Famélicos no sólo se divierten con los vivos. He oído que a veces, dos Kuei-jin deciden darle caña al colchón y tienen un hijo. Parece que es algo increíblemente raro, y ni siquiera he podido confirmarlo... esto es un dato de segunda mano. En cualquier caso, un hijo de dos Kuei-jin estaría significativamente más en contacto con su "lado muerto" que el resto de nosotros.
Por cierto, espero que recuerdes que estás incluida cuando digo "nosotros". No sólo es tu padre, sino también el mío. Acostúmbrate a la idea.
A estas alturas te estarás preguntando cómo me enteré de todo esto. Fue a través de Padre, por supuesto. Ya te he dicho que trabajo (trabajaba) para él. Deja que te hable de nuestro primer encuentro.
Ya sabes un poco de lo que pasó antes de que yo desapareciese. ¿no? Por alguna razón, "Suerte" Bao tenía la idea de que yo jugaba con dos barajas, haciendo que él y ese gusano de Su Shan estuviesen enfrentados. Era todo pura mierda, por supuesto. Cuando soy comprado permanezco comprado, y pensaba que Bao lo tenía claro. Creí que confiaba en mí. Ah, pero lo que dicen es cierto: no hay honor entre ladrones, y menos con degenerados como Bao.
De todas formas, supuse que lo mejor sería abandonar Hong Kong durante unos meses hasta que Bao se enfriase un poco, pero decidí pasar una última noche en la ciudad antes de irme. Estúpido de mí. Antes de que me diese cuenta de lo que estaba pasando, diez de los matones de Bao me sacaron a la fuerza, me metieron en el maletero de un coche y condujeron hasta las colinas. Allí me sacaron del coche, me hicieron quedarme al borde del acantilado y me pegaron cuatro tiros en la espalda.
Cuando caí por el borde de aquel acantilado, pensé, que mi muerte era segura. Recuerdo el impacto con el agua, sentir cómo la vida escapaba de mi cuerpo, hundirme...
Kao Lang empalidece un poco, parpadeando. Hace una pausa para recuperar la compostura y da una calada a su cigarrillo.
¿Sabes? Desde entonces no me gusta nadar. Viéndolo en perspectiva, fue una suerte para mí que Bao tenga (tuviera) una tendencia a lo teatral. Si se hubiese limitado a ordenar a sus muchachos que me metiesen un par de balas en la cabeza, lo más probable es que hoy no estuviese aquí. Y quizá "Suerte" Bao seguiría vivo.
Perdí el conocimiento al caer al agua, así que en realidad no recuerdo lo que pasó a continuación. Me desperté en una playa rocosa algunas horas después... bueno, supongo que fueron algunas horas. Por lo que yo sabía, podían haber sido años. Me arrastré por la orilla asombrado de seguir vivo. Y entonces volví a quedar inconsciente.
La escena que había ante mis ojos cuando desperté era muy distinta. Estaba en un pequeño dormitorio, en una casa cuya ubicación era un misterio para mi. Me puse en pie con cierta prevención, esperando encontrarme en un
mundo de dolor... una suposición razonable después de una caída como la que había sufrido, ¿no creas? Jing, no tenía ni un rasguño. Creí volverme loco, estar en medio de un sueño...
La única ventana estaba bastante alta, demasiado para que yo pudiese alcanzarla. Podía oír los ruidos de una ciudad (el tráfico, algún avión de vez en cuando) pero todo aquello se encontraba muy lejos. Estaba desnudo, aunque al mirar a mi alrededor encontré algunas ropas que podía ponerme (de hecho, eran exactamente de mi talla) encima de una silla. No eran de mi estilo habitual, sino que más bien parecían tradicionales ropajes cortesanos de siglos atrás. Te hubieses reído al verme, Jing: ¡parecía haber salido de un libro de historia! Pero era aquello o ir desnudo. Quizá no tuviese ni idea de dónde me encontraba, pero estaba decidido a largarme de allí cuanto antes y tener una charla con el viejo Suerte..
No llegué muy lejos. La única puerta de la habitación daba a una gran cámara iluminada por una pequeña lámpara de aceite. Había un hombre sentado en el centro, dándome la espalda. Parecía estar leyendo. Calculé la distancia hasta la puerta más próxima y pensé que podía pasar junto a él sin que se diese cuenta... como nos escapábamos de casa cuando éramos críos. Pero apenas había dado el primer paso en la habitación cuando una voz me detuvo.
-Hola Kao Lang -dijo el tipo sin levantar la vista.
Creo que salté un metro en el aire. Estaba empezando a sentirme bastante alterado en aquellos momentos... más o menos como ahora lo estarás tú.
-¿,Cómo sabe mi nombre? -siseé. Intentando hacerme el duro, ya me entiendes.
-Lo sé porque soy tu padre. -contestó él.
Bueno, aquello me dejó sin habla. Y sabes lo difícil que es eso.
Entonces se puso a hablar de mí, recitando una escalofriante monotonía... como si fuese un maestro dando la lección
-La otra noche, en los acantilados que dominan Hong Kong, recibiste cuatro disparos en la espalda. Dos de las balas te atravesaron la columna, y caíste por el acantilado. Han pasado dos días desde entonces, y camillas como si nada hubiese ocurrido. -Recuerdo que hizo una pausa, creando efecto-. Puedo explicarte cómo sobreviviste y mostrarte un mundo más allá de cualquier cosa que hayas conocido. Volvió la cabeza y me lanzó una mirada que nunca olvidaré. Si el hielo pudiese arder, sería como sus ojos, Jing. E incluso con aquella tenue luz pude reconocer el rostro de las viejas fotografías... nuestro padre mirándome desde las sombras.
Mi pose de frialdad se vino abajo, y estuve a punto de gritar. -¿De qué infiernos hablas? -Eche una mirada a la habitación, localizando las salidas y preparándome para correr.
-Tú no sabes nada del Infierno, Kao Lang. Yo he estado allí y he vuelto. No hables a la ligera de aquello que no entiendes. -Nos miramos durante un largo minuto, y entonces él volvió a lo que estuviese leyendo-. Si de verdad quieres olvidar todo lo que ha ocurrido, pasar el resto de tu vida caminando entre la miserable multitud, seguir tu patética danza con la muerte. puedes irte -dijo, haciendo un gesto descuidado hacia la puerta-. Si quieres saber quién eres en realidad, quédate. Tú eliges.
Pensé en ello. Pasé al menos cinco minutos allí de pie en la oscuridad. Me quedé.
Estuvimos hablando casi hasta el amanecer. Resumiendo una larga historia, Padre había estado observándome (y a ti) durante años, de hecho desde que se enteró de nuestro nacimiento. Parece que su pequeño asunto con Madre tuvo lugar durante una época en la que no era "del todo él mismo", signifique eso lo que signifique... nunca me dio más explicaciones al respecto. Afortunadamente para mí, sus agentes me sacaron de aquella playa y le avisaron. Supongo que decidió que, como todo el mundo iba a darme por muerto, era un buen momento para introducirme en su mundo. Resultó que estábamos dentro de la Ciudad Prohibida, en el corazón de Beijing, Recordarás que es la sede de la Corte de Sangre, si has estudiado lo que debías.
Porque habrá un examen, hermanita.
Le di seis largos años a aquel bastardo, Jing. Seis años. En realidad, ahora que sé lo que sé, no parece demasiado, pero todavía tiendo a pensar en términos de una esperanza de vida normal. Aquellos seis años fueron la época más extraña de toda mi vida, al menos hasta ahora.
Pasé todo el primer año aprendiendo cosas del mundo de Padre, el mundo que hay detrás de aquél en el que tú y yo nos criamos. Mi educación fue como un curso académico de rarezas. Aprendí quiénes son los Kuei-jin, de dónde vienen, qué es el Chi, los mundos espirituales (sí, mundos espirituales) y los sucesos de actualidad en el mundo de Padre... todo eso estaba en el paquete que te envié... me hacía recitar nombres, títulos, quién gobernaba dónde, cuándo habían hecho tal cosa, y así sucesivamente. Y todo ello antes de conocer a algún otro de la gente de Padre. En aquel momento lo odiaba, pero debo reconocer que casi todo lo que aprendí acabó siendo de utilidad. Cada vez que me quejaba de los constantes estudios y clases él se limitaba a sonreír y decirme que estaba cursando un programa acelerado... el tiempo medio de aprendizaje de aquellas cosas antes de entrar en la sociedad de los Kuei-jin era de más de diez años. Aquello me hizo callar enseguida.
Padre me enseñó además cosas del Chi. Cómo canalizar el mío, usándolo para curarme o pasar días enteros sin dormir, comer o beber. Me enseñó a concentrarme y meditar para refrescar más rápidamente la fuerza vital de mi interior. Incluso me habló de un truco rápido y sucio para recuperar fuerzas... pero no querrás oírlo. Al menos aún no.
Vuelves a reírte, Jing. Casi puedo oírte como si te tuviera delante. Mira, limítate a aceptar mi palabra por el momento y te lo demostraré en unos minutos. ¿vale?
También aprendí que había otras cosas ahí fuera. Padre las llama shen y son una pandilla bastante rara. Arañas Trasgo, fantasmas, hechiceros y espíritus. Tuve que memorizar un montón de nombres y títulos, pero no te aburriré con ellos ahora. Sencillamente no olvides que hay un montón de mierda enloquecida ahí fuera. Padre prestaba mucha atención a lo que llamaba Kin-jin: son la retorcida y degenerada contrapartida occidental de los Kuei-jin. ¿Recuerdas aquellas películas de Drácula que tanto nos gustaban? Pues eso son.
Un año después de que empezase mi educación, por fin fui formalmente presentado en la sociedad Kuei-jin. No te cansaré con los detalles de mi presentación a la Corte de Sangre y el Otorgado Ancestro del Quincunx. De todas formas no me creerías. Algún día quedarás impresionada, hazme caso.
Una vez introducido en la corte, empecé a desempeñar un verdadero papel en su funcionamiento. Padre me familiarizó con los recursos humanos que controlaba por diversos medios... Pantallas Escarlata, los llamaba. Antes de darme cuenta, me había convertido en la mano derecha de Padre, al menos por lo que se refería al mundo mortal. Me aseguraba de que todo funcionase sin problemas. Con el paso de los años, y a medida que fui empezando a entender a los Muertos Famélicos, me hice cargo de tareas más complejas. Actué corno mensajero y espía ocasional entre las cortes, viajando a Shanghái. Changan (perdón, quiero decir Xi' an: Padre usaba siempre el nombre antiguo y se me pegó la costumbre) y a veces Japón o Corea, e incluso bajé hasta Laos, en las llamadas Cortes Doradas. Y aquello sí fue raro, aun comparado con todo lo que he vivido.
Pasaron cinco años, casi sin que me diese cuenta. ¿Y sabes una cosa? En todo ese tiempo, nunca llegué a sentirme cómodo entre los Kuei-jin. Yo era nominalmente parte de su cultura y su sociedad, pero sólo a través de mi conexión con Padre. Los demás Muertos Famélicos me trataban de forma desdeñosa. Estaba por debajo de su nivel de atención. Esto resultaba literalmente cierto más a menudo de lo que te puedas imaginar... pude oír muchas más conversaciones de lo debido simplemente porqué ninguno de los Kuei-jin reparaba en el... servicio. Era casi como ser invisible.
Al principio pensé que era por mi condición de extranjero no criado en las cortes, pero cuando fui conociendo a otros Dhampyros de la Corte de Sangre, comprendí que aquel tipo de tratamiento era casi universal allí. Las cosas funcionaban así, y punto. Las personas normales eran básicamente como hormigas para los Kuei-jin, y los Dhampyros no pasábamos de mascotas.
Me fijé en una cosa rara: aunque muchos miembros de la corte nos trataban con desdén en el mejor de los casos, y desprecio y burla en el peor, las pocas veces que estuve ante los auténticos peces gordos (los ancestros de la corte y otros Kuei-jin "espiritualmente avanzados") fue distinto. Es difícil expresarlo con palabras, y un observador casual seguramente no se daría cuenta... pero cuando estaba cerca de aquellos Wan Kuei más viejos, me daban esa impresión. Era más que el simple desprecio impersonal de los Kuei-jin normales. Había algo más en su mirada. A veces era tristeza, como si les recordase algo o alguien perdido mucho tiempo atrás. Otras veces era una mirada más familiar: odio puro y desbocado. Por supuesto, nunca estuve en situación de preguntar a ninguna de aquellas "Augustas Personalidades" por qué me miraba raro. Yo era allí como un pececito nadando entre tiburones, Jing.
Como puedes suponer, hice un estudio de nuestra especie, al menos hasta donde pude llegar dentro de los límites de mis deberes para con la Corte de Sangre y Padre. No fue fácil. Lo lógico es pensar que los Dhampyros de una corte tenderían a agruparse, ¿verdad? Bueno, teníamos tiempo para quedar. Pero tengo la impresión de que los Kuei-jin (Padre incluido) hacían todo lo posible para evitar que formásemos un grupo. Nunca lo descubrí. En cualquier caso, después de cinco años, todo se vino abajo.
Así fue como ocurrió: me las había arreglado para hacerme amigo de un Kuei-jin relativamente joven llamado Gai Sen. Había recibido el Segundo Aliento (por cierto, eso es una forma elegante de decir "regresado de entre los muertos") en 1976. Había sido un estudiante radical, y probablemente sabía desde el principio que estaba marcado en la sociedad Kuei-jin. Así que se las apañó durante más de 20 años... sólo para demostrarles que podía hacerlo, he pensado siempre. Sen era un alborotador en la corte: no dejaba de moverse por el borde de la incorrección, haciendo sutiles chistes a costa de algunos de los mandarines más decrépitos. Pero no todo en él era juegos y diversión. Sen es un buen tipo, y me trataba de la misma forma que a todo el mundo.
Gai Sen tenía también un lado serio, un lado que chocaba con las actitudes de los mandarines de Beijing. Tú y yo nos criamos en Hong Kong, así que las cosas de Occidente no son nada nuevo para nosotros. Comemos en McDonald's, escuchamos música rock, llevamos Levi's. La cultura occidental llega a Oriente nos guste o no, ¿verdad? Bien, pues en el "mundo de las sombras" de los Kuei-jin pasa lo mismo, salvo por que esos ancianos idiotas que, están al mando (los mandarines) luchan contra ello, y con fuerza. Gai Sen insistía en que, a menos que la corte hiciese un esfuerzo para avanzar con los tiempos, se quedaría atrás en la historia. Los mundos del Este y el Oeste se acercan más cada día, y las cortes están poniendo en peligro a toda la sociedad Kuei-jin. Los mandarines y el Otorgado Ancestro tenían la cabeza metida en la arena, decía. Con el paso de los años. Sen y yo fuimos estrechando nuestra amistad, y la retórica se volvió más estridente.
Lo siguiente que recuerdo es a Gai Sen en mi apartamento a mitad de la noche, diciéndome que Padre y sus amiguetes de la corte le habían declarado akuma. Eso es una mierda muy seria, Jing. Los akuma son demonios y adoradores de demonios, y las cortes tienden a acabar con ellos de formas muy desagradables. El hecho de que declarasen akuma a Sen por razones políticas sólo demuestra que la política siempre es política, por muy vampiro que seas.
De todas formas, me quedé pasmado. Lo que quiero decir es que Sen es el único tipo en el que confío más o menos. Y entonces dejó caer el otro zapato: ¡los mandarines también me habían puesto la etiqueta de akuma por relacionarme con él! Padre hubiese podido hablar por mí, defenderme ante los demás mandarines, pero eso hubiese amenazado su prestigio. Su defensa hubiese sido vista como simpatía hacia Gai Sen y sus heréticas ideas. Así que no dijo nada y me dejó colgado para secar.
Fue entonces cuando comprendí la realidad de mi situación. Había sido usado, Jing. Había dejado que Padre me manipulase, alimentando mi ego, halagándome, haciendo que quisiera ser su esforzado hijo. Ahora sé que en realidad no me hubiese dejado salir tranquilamente de aquella habitación de la Ciudad Prohibida, pero desde luego fue un gran artificio dramático. Y yo me lo tragué entero.
Casi admiro cómo lo hizo. Padre es muy bueno manipulando a la gente. Demonios, lleva haciéndolo más de 500 años. Nunca tuve una verdadera opción sobre si quedarme o no: tan sólo pude elegir las condiciones en que lo haría. Yo era una herramienta para él, una pieza de sus juegos cortesanos. Y cuando llegó el momento de hacerlo, me sacrificó.
Gai Sen y yo huimos aquella noche, abandonando el estancado mundo de las cortes.
Aquello fue hace poco más de un año, y he hecho unas cuantas amistades interesantes desde entonces. Amigos que no sólo quieren meditar, celebrar ceremonias del té y seguir el curso de las estrellas en los cielos para asegurarse de que cualquier cambio que tenga lugar será en su beneficio.
Ya ves, Jing: hay una guerra en marcha. La mayor parte del tiempo no puedes verla, y muchos de quienes luchan en ella ni siquiera saben que son soldados. A un lado está el Quincunx (es decir, Padre y los demás), satisfecho de hacer las cosas al viejo estilo, a la manera tradicional. Bueno, pues yo he probado la manera tradicional y no me gusta mucho, gracias. La devoción filial está muy bien, pero no puedo quedarme tan tranquilo y dejar que Padre y los suyos manden el mundo entero al infierno. No vamos a sobrevivir al turbulento período que se acerca si esos "iluminados" eunucos sabelotodo siguen sentados sobre sus ancianos culos.
En el otro lado del conflicto están los Príncipes de Bambú. Son los nuevos amigos que tengo. Aunque son Kuei-jin. miran al futuro más que al pasado. Gai Sen era en realidad un agente suyo infiltrado en la Corte de Sangre. Ese bastardo escurridizo me reclutó de manera tan sutil que ni siquiera me di cuenta.
Supongo que debería odiar a los Príncipes de Bambú, ya me entiendes. Al fin y al cabo, si no fuese por ellos y sus grandes ideas, seguiría cómodamente sentado al lado de Padre en Beijing, contemplando discutir al Ministro del Portal de Jade y el Mandarín de las Nubes y las Palomas, sobre quién tiene un dominio más avanzado de la caligrafía.
Pero ya ves, hermanita... tengo que estar con ellos. Las apuestas son mucho más elevadas que el simple control de un grupo o un lugar. Es una lucha por el futuro, una lucha por ver quién impone sus ideas, El ganador decidirá el destino de los Kuei-jin, los demás shen, y en última instancia toda Asia.
Kao Lang hace una pausa y enciende otro cigarrillo. Durante casi un minuto mira a la cámara sin hablar.
Lo siento, todo esto me afecta mucho últimamente. No quería mostrarme demasiado retórico todavía. Volvamos al asunto, ¿de acuerdo?
Muy bien, ahora sabes lo que somos y con qué clase de mundo estamos relacionados, nos guste o no. A estas alturas debes de estar pensando que me he vuelto loco o que he montado el más complejo embuste imaginable. Pero voy a decirte (y demostrarte) las capacidades que tenemos tú y yo.
Lo primero es que vamos a vivir durante mucho tiempo. Jing. La sangre de nuestro Padre ralentiza enormemente el proceso de envejecimiento. Sin exagerar, podemos hacer planes para brindar con champán la Nochevieja del año 2299. Me han dicho que esto tiene algunos efectos psicológicos bastante fuertes a medida que pasan los años. Me preocupa un poco, pero debo confesar que por ahora sólo veo el lado bueno de esto. La muerte es un asco.
Segundo, siempre hemos sentido ese lado oscuro que aúlla en nuestro interior, ¿verdad? Recuerdo lo irritables e irracionales que solíamos mostrarnos de críos. Las facturas de terapias casi arruinaron a Mamá. Una vez me dijiste que era como si tuvieses una pequeña y maligna criatura metida en la cabeza, impulsándote a la ira, la violencia y todo eso. Ahora lo entiendo, Jing. Tenías toda la razón: hay algo que te habla, una parte de tu alma llamada el Demonio. o el "P'o'', por usar el término de Padre. Una vez sabes lo que es, puedes controlarlo e incluso canalizar su poder para hacer cosas increíbles..
También podemos usar nuestra fuerza vital como los Kuei-jin. El que seamos medio humanos hace que no podamos manejarla tan bien como los Muertos Famélicos, pero a pesar de todo podemos hacer algunas cosas increíbles. Ya te enseñaré cómo.
Ahora que he forzado tu credibilidad todo lo posible, es hora de mostrarte alguna prueba. Un poco de fría y dura realidad donde puedas hincar el diente. Quizá te apetezca echar un trago de ese vino... esta parte no es nada bonita.
El sujeto busca bajo su silla y saca un gran cuchillo de cocina.
¿Preparada? Vamos allá. Fíjate bien.
El sujeto se hace cuidadosamente un corte con el cuchillo en el brazo izquierdo, desde el codo hasta la muñeca.
¡Yaaa! ¡Mierda, eso duele! Ahora, como puedes ver acabo de rajarme de mala manera y bien profundo... Ya sabes lo que dicen: de través para que salga sangre, a lo largo si va en serio.
Mira, fíjate bien en esto. Deja que me acerque a la cámara. Quiero asegurarme de que puedes ver la herida. Voy a abrirla aquí... Me he cortado hasta el hueso, y estoy perdiendo un montón.
El sujeto mira hacia abajo, fuera de cámara.
Vaya, no me equivocaba con lo de la mancha de sangre...
Bastante asqueroso, ¿eh? Pero quiero que sepas que no hago esto para revolverte el estómago: estoy intentando demostrar una cosa. Así que presta atención a lo que viene ahora. Quiero que te fijes bien en todo el proceso, porque no voy a repetido.
Mira, ya empieza. ¿ves cómo vuelven a unirse los bordes? Mira, Jing. Esto es el Chi en acción. Deja que me limpie la sangre de aquí... tío, las de la limpieza van a cabrearse. ¿Ves? Ya está curado. Había pensado en mostrarte, alguno más de los trucos que he aprendido, pero supuse que lo considerarías alguna clase de efecto especial o algo por el estilo.
Ouch. mi cabeza. Me cuesta un poco hacer este numerito. Pero sigue siendo bastante espectacular, ¿eh? Tú también eres capaz de hacerlo, y yo puedo enseñarte.
Bien, parece que he armado un pequeño desastre. Espera mientras me aseo un poco.
El sujeto se pone en píe y detiene la grabación. Cuando la cinta vuelve a grabar lleva una camisa limpia.
Así está mejor. Por suerte, tengo mucha experiencia limpiando sangre.
Sé que nunca has aprobado lo que hago para ganarme la vida. ¿Es culpa mía que matar sea lo único en lo que soy realmente bueno? Lo creas o no, Jing, he cambiado. He encontrado una causa. ¿No estás orgullosa de mí? Bueno, no te enorgullezcas demasiado: sigo matando... pero ahora no lo hago por dinero. Ya he terminado con eso.
Bien, pues esto es todo. Ya sabes lo que soy. Ya sabes en qué clase de mundo he vivido los últimos años. Ya sabes en qué clase de mundo vives, aunque no lo hubieses visto hasta ahora. Supongo que tarde o temprano Padre se pondrá en contacto contigo. Puede que me haya sacrificado como a un peón, pero sé que me echa de menos, aunque sólo sea porque le resultaba útil. Sólo el hecho de que es un absoluto sexista (como cabe esperar de un hombre nacido hace 600 años) ha impedido que se acerque a ti hasta ahora. Y no voy a dejar que te manipule como hizo conmigo. Me salvó la vida, pero sólo para poder quedarse con ella: si no hubiera sido por Gai Sen, ahora estaría igualmente muerto y Padre habría apretado el gatillo.
Te he dado lo único que ahora puede ayudarte de verdad, hermanita: conocimiento de ti misma. Te guste o no, estás metida en un mundo más allá de lo que puede percibir la mayoría de la gente. Quiero que nos veamos. Quiero enseñarte todas esas cosas... enseñarte lo que puedes hacer. Pero ha de ser
elección tuya. No te arrastraré a esto a menos que tengas los ojos bien abiertos. Si quieres saber más, reúnete conmigo en nuestro escondite secreto... ya sabes, el que solíamos usar cuando queríamos volver loca a Madre. Estaré allí a mediodía, dentro de tres días. Nos vemos entonces.
Kao Lang se levanta y apaga la cámara.
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