Asesino de FA0

• Preludio: La Yakuza te trataba bien. Tenías dinero, influencia, amantes para elegir y hasta una tarjeta Platinum. Hubiera sido un trabajo perfecto si no hubiera sido por la disciplina. Eres un caso perdido, si, y eres el primero en reconocerlo. No sabías que la rubia de la semana pasada era una periodista americana. Desde luego, no podías esperar que detrás de aquellos ojazos azules hubiera también un cerebro. Demasiado sake, demasiado baile... Al poco tiempo te encuentras con que apareces en un periódico americano soltando todo lo que has hecho con la Yakuza a lo largo de los años.

La mayoría de las cosas no eran precisamente lo que a tus jefes les gusta que se mencione. Antes de que supieras lo que pasaba, los polis tiraron la puerta abajo y estuviste a punto de ir a ese lugar donde juraste que nunca terminarías. Para empeorar las cosas, la Yakuza jamás te perdonaría lo que habías hecho. Entonces apareció Okamoto y te hizo una sencilla oferta: trabaja para la Fuerza de Ataque Zero y consigue una nueva identidad, o enfréntate a las consecuencias de tus actos. Menuda elección...

Ahora has vuelto al punto de partida y trabajas para la Yakuza con una nueva identidad, ganándote la confianza de tus antiguos jefes. Gracias a la Fuerza de Ataque Zero lo has recuperado todo, y además has conseguido una vida nueva. Esta vez piensas tener muchísimo más cuidado.

• Concepto: No quieres que nadie vuelva a jugártela jamás. Solo quieres dedicarte a la buena vida, aunque no se trate más que de una ilusión. A la hora de hablar de lealtades no tienes duda alguna: Fuerza de Ataque Zero es ahora tu familia y siempre lo será, porque tiene todas la cartas y porque te salvó de tu propia estupidez. Además, por primera vez desde que eras niño no crees estar deshonrando la memoria de tu padre. Hasta es posible que el viejo estuviera orgulloso si pudiera verte. No te gusta admitir tu gusto por los valores tradicionales, pero está ahí.

• Ideas para la Interpretación:
Nadie, absolutamente nadie puede acceder a tu interior. Llevas tu rostro implantado bajo la piel como una señal de que los demás solo verán lo que tú quieras que vean. Tu sonrisa siempre es serena, y no dejas que nadie te vea sudar o mostrar inquietud. Tienes las cara de póquer definitiva.

• Equipo: Estrangulador, shuriken, pistola de asalto y munición (en la vaina), gafas de sol, ropa de calle, zapatos caros, coche rápido.

• Cita: "No, no creo que nos conozcamos. Me suele pasar a menudo".

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."