De: Congelador182
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: zombi uno, cazador cero
¡La leche, sí que son chungos! No sé cómo he vivido para escribir esto, pero es mejor que deje lo que estaba haciendo antes de que esa cosa vuelva por mí. No creo que sobreviviera a un segundo envite. Bueno. Calma. Empecemos por el principio.
Vivo en una ciudad llena de refinerías. El petróleo es lo que la mantiene a flote desde hace bastante tiempo. Esto se traduce en un flujo constante de camiones que entran y salen, y una línea estática de fuego azulado formado por la quema de residuos que cubre el horizonte. Estos centros funcionan sin parar día y noche y, mientras, sus encargados procuran convencer a los de arriba para que no los cierren. Ni que decir tiene que las instalaciones no están tan cuidadas como deberían, y que esto provoca accidentes que acaban silenciándose y es la causa de que haya en la ciudad tantos hombres con brazos amputados y horribles quemaduras que viven de estas empresas. Compran su silencio. Las vidas de los obreros ocupan el último lugar en la escala de importancia.
La verdad es que soy bastante nuevo en esto, pero no tardé en darme cuenta de que cuanto más me acercaba a las refinerías, más monstruos veía, y cuando digo más, quiero decir más. Pútridos, enormes bichos peludos, fantasmas, algunos que se escondían y algunos que nadie de aquí ha mencionado o descrito. Había uno que parecía una mezcla de humanoide y un repulsivo amasijo de gusanos. Corrí nada más verlo, y espero que no me viera.
Ocasionalmente vigilaba a las criaturas desde algún lugar oculto. Por suerte, nadie, ni siquiera un monstruo, mira al conductor de un camión de helado y se pregunta si se trata de un cazador. Era un camuflaje perfecto, al menos mientras lo usé, pero la pregunta es qué pasa cuando un bicho de esos te destroza el camión.
Ya me voy acercando.
El viernes pasado, al pasar junto a la planta de Endron, vi la mayor concentración de esas cosas que había presenciado hasta la fecha (y entre ellas cuento al monstruo de los gusanos), pero resulta que los obreros compran más helado que nadie. Imaginaos. Aunque ni se me pasó por la cabeza ponerme a matar bichos, decidí hacer la ronda rápidamente por si descubría algo. Ya estaba ocultándose el Sol, y yo estaba casi sin existencias, cuando me encontré con esa criatura. Llevaba un uniforme de obrero. Ya sabéis, el uniforme verde y amarillo que tienen todos los gasolineros de Endron. Se dirigía hacia la puerta como Pedro por su casa y, la verdad, teniendo en cuenta lo que he visto allí, podría haberse tratado de un trabajador más. No tenía tan mala pinta para estar muerto. El caso es que no estaba cayéndose a cachos ni olía especialmente mal, pero tenía la cara pálida y llena de manchas y tampoco andaba derecho. Caminaba como si se le hubiera roto la cadera y no se la hubieran puesto en su sitio.
En cuanto advertí su presencia, él advirtió la mía. Ni siquiera tuvo que quedarse mirándome; se giró y me clavó la vista, como si alguien lo hubiera avisado en susurros. Me quedé petrificado. Él se me plantó delante, me miró de arriba abajo y dijo: "No sé quién o qué eres, pero no intentes entrometerte o te mataré a ti también. Es asunto mío". Tenía un puño descomunal, todo él era descomunal. Apenas cabía en el uniforme.
No soy un héroe. Recurro a la violencia como última opción. Además, me había puesto el puño frente a la cara y parecía ser capaz de atravesarme la puerta del camión de un mamporro, así que asentí y le dije: "No lo haré. Lo juro, pero dime qué pasa".
La sonrisa que me mostró fue espeluznante. Tenía todos los dientes arrancados, y de las encías le goteaba sangre y pus. Casi echo las tripas. "Uno de los jefes, un tal Basset, tiene una factura caducada. Yo soy el cobrador, así que vete a casa si sabes lo que te conviene". Me dio una palmada amistosa en un lado de la cabeza, y digo que fue amistosa porque no se me llevó la cabeza de cuajo, se dio la vuelta y entró. Fue muy raro. Ningún vigilante intentó darle el alto, como si no lo vieran pasar.
Estoy seguro de que muchos pensaréis que soy un cobarde por no haberle parado los pies a ese... tipo, cosa o como queráis llamarlo, y quizá tengáis razón. Quizá debiera haberlo intentado. Sin embargo, en ese momento lo tenía enfrente y, pese a poder reventarme la cabeza, no parecía que tuviera intención de hacerme daño. Dudé mucho sobre si llamar al tal Basset o no, ¿pero cómo llamas a un perfecto desconocido y le sueltas: "Te va a matar un monstruo"? Ninguna llamada así llega más allá de la secretaría a no ser que se la pasen a seguridad.
Así que me entró la neura y, mientras tanto, se desató el infierno. Oí disparos y un par de explosiones. Parte de mí quería hacerle caso al tipo de antes y salir de allí, pero estaba paralizado. Tenía que enterarme de qué ocurría, de modo que salí del camión y me deslicé hasta la puerta. Visto ahora, está claro que fue una mala idea.
Unos minutos más tarde vi al muerto. Ya no andaba, sino que corría hacia la puerta. Lo perseguían algunos guardias de seguridad; otros le disparaban. Tuvieron que meterle doce balazos en el cuerpo para derribarlo a unos siete metros de la puerta.
"Bueno", pensé, "se acabó. Mejor me voy". Me dispuse a arrancar el camión y entonces fue cuando sucedió. Aquello volvió a levantarse, y parecía bastante encabronado.
Quizá no sea más que una excusa, pero cuando habló conmigo me dio la impresión de ser aún bastante humano. No es que fuera agradable, sino que no rezumaba maldad. Sin embargo, cuando se puso en pie, se había desvanecido en él cualquier rastro de humanidad. Era una masa de puro odio. Se volvió y se dirigió a los guardias que aún le disparaban. Es como si se hiciera más fuerte a cada paso.
No tuvieron oportunidad de sobrevivir. En un par de segundos ya no quedaba nada, sólo algunos gemidos moribundos y el crujir de huesos que se oía hasta desde donde estaba yo. Después, la cosa vino hacia mí.
"Te dije que te fueras", me espetó. "Qué bien que no hicieras caso".
Intenté irme, pero fui demasiado lento. Él me cogió por el cuello de la camisa y me dijo: "Dame las llaves o te parto el cuello". No soy imbécil, así que se las di. Entonces sonrió, me agarró como si fuera un muñeco de trapo (creedme, uno no se mantiene delgado después de conducir un camión de helado durante diez años) y me lanzó por encima de la verja. Me di un buen porrazo. Lo último que vi, antes de perder el conocimiento, fue al muerto conduciendo el camión a toda velocidad y con la música puesta.
Me desperté en el hospital, rodeado de policías y un par de abogados de Endron un tanto nerviosos que me informaron de que, dado que me habían herido dentro del recinto, la empresa se hacía cargo de los gastos hospitalarios. Según miraban a los policías, parecía evidente que estaban al tanto de lo ocurrido y que habían venido para evitar que me fuera de la lengua. Hasta ahí sí llego. Les dije a los policías que me peleé con un tipo que quería robarme el camión y perdí. Los policías asintieron y me desearon una pronta recuperación mientras salían de la habitación. Los de Endron me dieron las gracias, me repitieron que la empresa pagaría las facturas y me dejaron una cesta llena de fruta. Daba asco.
Me dijeron que habían encontrado el camión al día siguiente, enrollado alrededor de un poste de teléfonos. No había ni rastro del ladrón. Las únicas huellas que encontraron eran mías y sobre el salpicadero había prendas de niño. Más tarde fui a verlo yo mismo al desguace y no encontré mucho más. El asiento estaba lleno de polvo pero, aparte de eso, no había nada raro.
En fin, eso es todo. Espero que le sirva de ayuda al próximo que se encuentre con uno. Yo tengo suerte de seguir con vida. La próxima vez que vea a uno, intentaré cargármelo antes de que me vea... o correré como un poseso.
De: Obús114
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: muertos
Congelador, la historia de tu encuentro con ese bicho parece bastante típica. Ha habido otros testimonios sobre muertos con desdoblamiento de personalidad como el tuyo. Por lo que a mí respecta, creo que lo que hacen es poner cara de niño bueno hasta que llega la hora de la verdad. Entonces es cuando se muestran como son. No obstante, no creo que me haya encontrado nunca con uno de esos, así que sólo son conjeturas.
De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: Re: muertos
¿Te fijaste en si el muerto llevaba algo en la mano, Congelador? ¿Tenía algún arma u objeto similar? ¿Algo fuera de lo normal?
De: Congelador182
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: Re: muertos
No llevaba nada. Lo sé porque lo tenía justo enfrente. Me había puesto el puño delante de la cara. No llevaba más que el uniforme de Endron, una gorra raída de los Drillers y un par de botas de trabajo. Ni siquiera un muerto iría descalzo por esos pagos.
De: Obús114
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: (ninguno)
¿Era una gorra de los Oklahoma Drillers de Tulsa? Congelador, consulta el periódico local. Hay una esquela de un veterano ejecutivo de Endron, llamado Murray Basset. Parece un mojigato trajeado, pero la verdad es que todos tienen la misma pinta. Estaba gordo y satisfecho y ahora está muerto.
El texto dice que murió anoche de una caída. No dice cuánta distancia había, o si se trata de un accidente. Me inclino a pensar que de verdad murió así y que, probablemente, el muerto lo tiró por una ventana. Hay un espacio bastante grande reservado a las extraordinarias virtudes de esta persona, muchas de las cuales no significan nada, y sólo un poco al suceso. No se dice nada de los guardias ni de ningún camión robado. Siento mucha curiosidad por ver cómo evoluciona esto.
De: Congelador182
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: apéndice
He seguido la historia de Basset y, sí, estoy en Tulsa. Al menos de momento. Me iré de la ciudad en cuanto dejen de llegar cheques de Endron. Es dinero negro, pero lo usaré para empezar de nuevo. No podrán seguirme la pista si los cobro aquí. Además, todo lo que tenía estaba en el camión. Dentro de unos días pondré en un documento todo lo que sé sobre esta ciudad y lo cargaré en el servidor. Vosotros podéis abordar el asunto como os plazca o evitar la zona, que un servidor se va.
Con todo, debo añadir algo para darle más sentido a la historia.
Esta mañana temprano, estaba paseando por Chandler Park, que está cerca de las refinerías pero no demasiado y es en realidad el único lugar que quiero recordar de esta ciudad. Para que os hagáis una idea de lo temprano que era, os diré que no había nadie haciendo atletismo. Así es como me gusta.
El caso es que iba andando y vi a alguien sentado en un banco. No le presté atención hasta que estuve más cerca. No se movía. Supuse que era un vagabundo dormido, así que me acerqué a echarle un dólar, que siempre hay alguien peor que uno.
Al ir hacia él, me llevé el susto más grande de mi vida. Supongo que podréis imaginaros qué era. Era como si llevara años muerto, no días, y en absoluto parecía peligroso. Tenía un aspecto tranquilo a pesar de tener las mejillas hundidas y estar pelándosele la piel del cuerpo. Aún llevaba puesta esa gorra estúpida de los Drillers.
Puede que no fuera lo más correcto, pero arrastré el cadáver hasta el río y lo arrojé al agua. Se hundió enseguida. La verdad es que aún no sé por qué lo hice, sobre todo teniendo en cuenta mi estado. Sin embargo me pareció lo mejor, quizá porque sabía que los de Endron estaban deseando echarle el guante y no quería darles el gustazo.
Al final, eso sí, me quedé con la gorra. Eso también me pareció lo mejor.
De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: la gorra
Tienes todo el derecho a quedarte con la gorra. Cuídala bien. Sólo te recomiendo que le des un buen lavado y que no la lleves puesta por ahí. Es posible que lo enterraran con ella.
No creo que el muerto vuelva a levantarse, aunque todo depende de la composición química del río. En ese sentido estás a salvo de la policía, pero no estoy seguro de lo que pasará con Endron. Es probable que tengan comprados a algunos agentes, por lo que no te vendría mal salir de la ciudad.
Tan sólo procura no olvidar la gorra.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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