Parte 03: Una Guerra Secreta

De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: je, je

Que veáis una coalición de monstruos distintos es tan probable como que vuelvan a fabricar coches MG. Dicho de otro modo, ahórrate los dolores de cabeza, Cazador. No va a pasar. Es más fácil que seáis vosotros los que acabéis formando un grupo unido y no creáis que estoy dispuesto a debatir eso. Dejadme contaros un secretito: los monstruos no se caen necesariamente bien. De hecho, muchos se odian entre sí y se dedican a desbaratar los planes del de al lado. Los pútridos dedican mucho más tiempo a hacerse pedazos unos a otros que a enfrentarse a payasos armados con estacas caseras y agua bendita; lo que pasa es que lo hacen entre bambalinas.

Pero, bueno, ¿qué tiene que ver esto con lo que nos ocupa, verdad? Tiene mucho que ver con todo, especialmente con lo que intentáis hacer, con mi presencia aquí y con lo mucho que sé sobre vampiros.

Sed pacientes. Aunque algunos tenéis problemas para prestar atención, creo que es necesario situarnos un poco.

Lo primero que queréis saber es qué soy, ¿no? Soy un muerto. He estado muerto durante más de medio siglo y estoy muy contento así. No fue hasta hace poco que volví a este mundo, junto con muchos otros fantasmas, y desde entonces me muevo entre vosotros dentro de un cuerpo prestado. No está mal, se mantiene en buena forma y se maneja bien. Preferiría el mío, pero tal y como está a estas alturas, ni me lo planteo. Llegué a desenterrarlo para comprobarlo, pero el espectáculo era bastante desagradable.

Bueno, se acabó hablar de mí. Ahora toca explicaros por qué sé tanto sobre vampiros. Si uno lo piensa, la explicación es lógica: estoy muerto, ¿no? ¿Y qué hacen los vampiros que hace que queráis acabar con ellos? ¡Matar a la gente!

¿Adónde creéis que van esas personas cuando las mata un vampiro? ¿Creéis que recorren un túnel oscuro hasta llegar a una luz brillante? ¿O que se reencarnan en una tortuga o en un ornitorrinco? No, la mayoría van derechitos a las tierras de los muertos. Los demás, los que de verdad tienen suerte, se quedan bastante tiempo en este mundo con historias asombrosas que contar. Muchos quedan traumatizados por la forma en que murieron y con frecuencia se muestran propensos a hablar de ello. No se cansan de contar cómo, dónde, cuándo y quién. Muchos investigan a sus asesinos de todas las maneras posibles y dicen lo que han averiguado cuando tienen la oportunidad.

Preguntaos ahora cuánta gente creéis que mata un vampiro medio, cuántos se convierten en fantasmas y cuántos están dispuestos a hablar. La respuesta es: suficientes como para enterarme de qué leches pasa.

Si conocéis una fuente mejor que alguien que se ha pasado seis décadas hablando con las víctimas de estos monstruos, adelante. Si no, no pongáis en tela de juicio lo que digo.

De: Cazador9
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: por el interés, Andrés

Estoy dispuesto a escuchar en la medida en que eso nos beneficie. Toda ventaja que consigamos es poca.

¿Qué puedes contarnos de los pútridos que no sepamos ya, Carpintero? Ya sabemos que los cuentos de vampiros son una patraña, que no vale con usar cruces, ajos o agua bendita, así que ponnos al día.

De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: Re: por el interés, Andrés

¿Que qué hay que hacer? Usar fuego. Rocíalos con gasolina, prende una cerilla y harás vampiro a la parrilla. Ni los más viejos resisten mucho tiempo envueltos en llamas. El sol también les hace daño, pero evidentemente no es posible guardarse un par de rayos en el bolsillo del pantalón para usarlos más tarde.

De todos modos, eso es lo más elemental. Lo que estás preguntando en realidad es cómo puedes ponerte en situación de tener alguna oportunidad frente a ellos. Eso ya es más complicado.

Te lo diré, aunque no sin recibir nada a cambio. Creo que sabes a qué me refiero, pero lo dejaremos para después.

Hay dos modos de acercarse a un vampiro. El primero es seguirlo, ver cómo caza y actuar de cebo. Sin embargo, no se me oculta que este método comporta ciertos riesgos, porque nada le garantiza a uno la oportunidad de atacar antes de convertirse en el almuerzo. Además, rondar a un vampiro es la forma más segura de terminar siendo víctima de una emboscada. ¿O creéis ser los únicos que comparten información?

De: Shogun213
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: un momento

Has dicho que fuéramos olvidándonos de ver colaborar a los monstruos y ahora nos sales con que comparten información. ¿En qué quedamos, Carpintero?

De: Carpintero169
Para: hunter.list@hunter-net.org
Asunto: qué paciencia hay que tener

No seas tan duro de mollera. Lo que he dicho es que jamás verás hordas de monstruos andando en formación hasta la puerta de tu casa como si fueran los malos de los dibujos animados. Eso no significa que los pútridos no hablen entre sí o que no formen grupúsculos o pequeñas organizaciones. Lo cierto es que, con esto, me has dado un buen punto de partida para escribir.

Sabéis un poco sobre mí y sobre lo que solía hacer. Era parte de un grupo que pertenecía a un grupo conectado a su vez a un grupo que llamaremos "El Sindicato" a falta de un término mejor. Por supuesto no es su nombre verdadero, pero valdrá por ahora. El Sindicato y sus socios formaban una piña poco recomendable. Mataban gente, daban palizas, robaban, extorsionaban y les rompían las piernas a sus enemigos, pero estaban organizados y seguían unas reglas. Ésa era la clave: organización.

Todos sabían qué se le daba bien a cada uno y procuraban no estorbarse mutuamente. No se metían donde no les llamaban. Mejor aún, cuando alguien necesitaba algo, sólo tenía que llamar al experto en esa materia para resolver la situación. ¿Extorsión? Sólo había que dar un telefonazo a los de Detroit. ¿La industria de la confección? Eso era cosa de Luciano. ¿Algún tocapelotas? Los de Brooklyn se encargarían de ponerlo fuera de circulación.

¿Qué tiene que ver esto con los muertos? Pues que, salvando las distancias, así es como actúan. Tienen bandas o familias distintas y se especializan. Si alguien se interfiere en la labor de otro, lo ponen fuera de circulación. A veces trabajan juntos y comparten información, aun cuando les deseen la muerte a los de su especie. Esto es porque, aunque se detesten, se respetan y saben hasta dónde pueden llegar. Saben que si están en un apuro podrán servirse de la ayuda del resto.

¿Os afecta eso a vosotros? Bastante. Significa que si le dais el pasaporte a cualquier imbécil que os enseñe los colmillos al doblar una esquina, alguien de otra familia de vampiros lo verá o lo sabrá por boca de otros. Da igual lo que hagáis (¿Aún os preguntáis cómo? De mil maneras. ¡Los hay que son incluso capaces de hablar con las palomas, por favor! ¿Habéis estado alguna vez en la calle sin ver ninguna paloma?). Tal vez quieran esa información sólo para usarla como moneda de cambio, pero tarde o temprano llegará a los oídos apropiados, sobre todo si llamasteis la atención, y no será agradable. Os aviso.

Es cierto que no todos los vampiros pertenecen a este entramado. También hay lobos solitarios y pringadillos que van por libre: los que podéis mandar al infierno sin sufrir represalias. No obstante, hay demasiados pútridos que actúan arropados por sus amigos y su familia, seres que pagarían con gusto un dineral por tener clavada en una estaca la cabeza del tipejo que mató al primo Vlad.

El lado positivo es que los chupasangres no están ni la mitad de unidos que mis antiguos jefes. Dado que a menudo varias familias comparten una misma ciudad, los caudillos no tienen relación con los jefes inferiores y eso crea tensión. Una tensión que se traduce en oportunidades para golpear. Así, si hay dos familias de pútridos a la gresca, se puede quitar un poco de allí y un poco de allá y contar con que nadie se pare a formular hipótesis.

Aun así, surge una contradicción. Por una parte os hablo de una gran asociación de monstruos y por otra os digo que no paran de luchar entre sí. ¿Es que no sé de qué coño estoy hablando? En absoluto. Los vampiros cierran filas a fin de proteger el secreto de su existencia. Es decir, matan a quien sea y hacen lo que sea necesario para evitar que se los descubra, y se guían por reglas muy precisas que los mantienen en el anonimato. Juntos por el interés común.

Con todo, noche tras noche, cuando todo parece ir bien, se hacen evidentes las fisuras. No olvidéis que viven eternamente y que algunos llevan cientos de años, o más, sobre la Tierra. De ningún modo es descabellado pensar que muchos habrán estado haciéndose la puñeta todo ese tiempo, porque, si cualquiera de ellos ve la oportunidad de quitar a otro de en medio sin que lo descubran o sin poner en peligro todo el tinglado, lo hace. Coño, lo harán sin pensarlo en cuanto lo tengan a huevo.

Como he dicho, estos vampiros permanecen ocultos. Tienen tantas protecciones, superpuestas una encima de otra, que jamás lograríais abriros camino. Un vampiro viejo se rodea de docenas de personas, o más. Algunas defensas son sutiles, como la gente que tienen en los periódicos para desacreditar al enemigo o la que tienen en las empresas de suministro eléctrico para cortar la corriente en el momento de recibir una visita inesperada. Algunas no lo son tanto, como los policías a sueldo que acuden a acosarte, te meten en el trullo o te llevan a dar una vuelta. Otras no lo son en absoluto, como las hordas de vampiros deseosos de congraciarse con el jefe o de cosas que han perdido todo rastro de humanidad pero igualmente reparten hostias como panes.

Todos son seres poderosos, entregados a su trabajo y dispuestos a hacer lo que sea para contentar a los de arriba. La mitad de las veces no los veréis aparecer hasta que sea demasiado tarde. Imagináoslo: tipos que trabajan para los chupasangres y tienen algunos de sus mismos poderes, pero carecen de restricciones para moverse a la luz del día. Creo que los llamáis "marionetas" en este foro, lo cual es bastante apropiado, y de hecho creo que os equivocáis al dároslas de cazavampiros: me apuesto cinco pavos a que la mayoría eran en realidad marionetas.

A los vampiros les resulta muy fácil crear estos sirvientes (casi cualquiera puede convertirse en uno con la debida orientación) y les gusta usarlos como matones. ¿Que hay que romper un par de costillas? Pues se envía a las marionetas y listo. ¿Que hace falta alguien de confianza en la alcaldía? Pues se apoya en las elecciones a uno que sea leal y ya está. ¿Que hay que encargarse de un fantoche que va por ahí haciendo justicia con un palo de hockey? Pues se convierte en marionetas a una panda de camorristas y se los envía con una felicitación.

¿Vais pillando el mecanismo? Ningún vampiro que se precie se ensucia las manos si puede enviar a alguien a sacarle las castañas del fuego, por eso os encontraréis con diez veces más marionetas que vampiros, eso garantizado. Estos sirvientes son baratos, fáciles de conseguir y, por encima de todo, prescindibles. Intuyo que se creen los primeros candidatos al ascenso para un puesto de vampiro y que por eso aguantan lo que les echen.

Por si tenéis dudas, ésta es una forma muy buena de saber si habéis matado a un vampiro o a una marioneta: si sangra más con cada latido del corazón, es uno de los últimos; si la sangre se limita a escurrírsele por la herida, es uno de los primeros; si es de día, es probablemente uno de los últimos y, si le sale vaho de la boca en invierno, también (no he visto muchos vampiros que sean capaces de hacerlo, pero también es posible); si tiene el aspecto de una chica atractiva o de un chico apuesto de forma natural, seguramente esté lo bastante vivo como para ser una marioneta. Éstos se ven mucho mejor que sus amos a través de visores nocturnos y de infrarrojos, porque mantienen una temperatura corporal normal mientras que los chupasangres están siempre a temperatura ambiente. Pero lo más importante es que las marionetas reaccionan de forma normal a las sorpresas y las emociones. Se los puede alterar y hacerlos llorar sin que echen lágrimas de sangre. Tratar de obtener esas reacciones es la forma más rápida de tomarles el pulso, de saber de qué pie cojean. Es lo que los delata. Bueno, eso y el hecho de que los vampiros tengan la piel pálida en el mejor de los casos —descolorida en el peor— mientras que sus sirvientes únicamente parecen personas que no han dormido lo suficiente.

A todo esto, enfrentarse a las marionetas acarrea una complicación. Están vivas, y eso hará que empiecen a buscaros por asesinato si las matáis. No creáis que los jefes lo ignoran. Si los molestáis lo suficiente, sacrificarán con gusto un par de lacayos para cazaros. Al fin y al cabo, éstos son sólo humanos y, como tales, son reemplazables.

¿Tenéis miedo? Deberíais, pero no os preocupéis, que aún queda lo mejor.

Muchos han pasado años y años resguardando su patrimonio tras sociedades interpuestas y grupos financieros. Hay miles de políticos que les deben favores acumulados y que prefieren no saber quién les financia la campaña. Sin embargo, lo mejor de todo es que la mitad de la gente a su servicio ni siquiera sabe para quién trabaja. Son gente que se limita a cumplir con su obligación y que, sin saberlo, sirve a los propósitos del chupasangres de turno. Si optáis por acercaros directamente a un vampiro centenario os quedaréis atrapados en la red que lo rodea, que no por viejos merecen compasión.

Pese a ello, sí es posible llegar a los subalternos. ¿Por qué? Porque todos aspiran a ser el próximo gran jefe y, por lo tanto, están dispuestos a jugársela. Quieren hacerse rápidamente un nombre para que los de arriba se den cuenta de que existen, de modo que asumen riesgos, ya sea creando organizaciones propias o pugnando por puestos importantes dentro de las que ya hay (no hay planes de jubilación para los vampiros, así que imaginaos cómo está el patio). Con un poco de suerte, daréis con uno de estos jefecillos ineptos que acabará llevándoos ante sus superiores y os ahorrará todo lo innecesario si os pegáis a él.

Una cosa que sí os aconsejo es que nunca hagáis tratos con estas cosas. ¿Por qué? Porque nunca hacen nada desinteresadamente. Sí, claro, os ofrecerán emboscar a uno de los suyos que "se ha convertido en una amenaza" o algo así. Pamplinas: os usarán para deshacerse de sus enemigos de modo que si os matan ellos queden libres de sospecha y, si lo conseguís, se beneficien sin mover un dedo. No pasará mucho hasta que os dé otro nombre, y otro, y vosotros seguiréis resolviéndole alegremente la papeleta hasta que se harte de vosotros. Entonces os ofrecerá un puesto de mayor responsabilidad que os convertirá en carne para la picadora.

Si un vampiro os ofrece algo así y sois tan tontos como para aceptar, estad listos para atacar en cualquier momento. Os ofrecerá el oro y el moro, os hablará de cómo lo remuerde la conciencia y de cuánto quiere ayudaros a encontrar a los auténticos monstruos, pero más pronto o más tarde sus intereses acabarán con vosotros. ¿Qué creéis que les pasa a los vampiros a los que se descubre mezclándose con tipos como vosotros? Con suerte, sólo los matan. En otros casos los demás chupasangres se apoyarán en el hecho de que uno de ellos haya hecho migas con el enemigo para presionarlo tanto como aguante y más. Por eso, el que sea os azuzará contra los que lo presionan u os enviará a librarle de la mano que lo atenaza. En cualquier caso, seréis vosotros quienes estéis en el punto de mira cuando vengan a preguntar, por lo que os aconsejo que estéis listos para salir corriendo en cuanto cambie la dirección del viento. Estad atentos. ¿Os van dando más pistas a cada poco? ¿Os toca cada vez perseguir a pútridos más peligrosos? ¿Parece agobiado vuestro contacto o se va con prisa? Por algo será.

Dios, me duelen los dedos. Voy a parar un rato. Escoged bien las preguntas; contestaré dentro de uno o dos días. Ahora tengo que visitar a un antiguo amor que, a buen seguro, no habrá cambiado en nada.

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."