La Secta Definida

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La Camarilla es muchas cosas, pero no se define fácilmente. ¿Es la organización universal de los Vástagos, que les protege bajo el manto de la Mascarada? ¿Es una herramienta de los Antediluvianos, usada para mantener dóciles a las masas vampíricas mientras preparan la noche de su matanza? No hay una respuesta fija, pero todo iniciado en el mundo de la Estirpe tiene una opinión.

Organización y Definición

La Camarilla es, en el mejor de los casos, una afiliación relajada de Vástagos. Hay pocas leyes entre los Vástagos, sólo Tradiciones. No hay política sobre inmigración o fronteras, sólo costumbres. En realidad, para ser una secta que depende tanto de la tradición y de la historia, la Camarilla tiene pocas conductas establecidas. La mayoría están incluidas dentro de las Seis Tradiciones; el resto se basan en el sentido común. Por lo demás, los Vástagos de la Camarilla hacen lo que les place, dentro de los límites impuestos por los príncipes de cada lugar.

Casi todos los vampiros de la Camarilla son urbanos. Son criaturas sociales, y a los pocos que no están buscando la Golconda no sueles gustarle la soledad. Incluso las relativamente espaciosas afueras están demasiado poco pobladas como para que los Vástagos se sientan a gusto, con lo que la gran mayoría se reúne en las colmenas urbanas. La proporción básica es de un vampiro por cada 100.000 mortales; en algunas barriadas esta cifra puede bajar un 75%, mientras que en otras no hay un solo vampiro. El gobierno de la Camarilla es teóricamente el gobierno de los príncipes. Aunque la secta reclama todo el mundo como su territorio, hay regiones (el nordeste americano, por ejemplo, y América Central) donde el Sabbat tiene un control casi absoluto. Además, como la Camarilla no tiene ningún órgano de gobierno centralizado, sólo un Círculo Interior que se reúne con poca frecuencia y un escuadrón policial itinerante de justicar, la actitud de la secta hacia sus territorios podría describirse mejor como laissez-faire. Mientras no haya problemas evidentes, cada príncipe es libre de gobernar su dominio como mejor le parezca. Los lazos de los clanes a menudo son más fuertes que los lazos de la secta, y esto también dificulta la imposición de una autoridad central sobre los componentes de la Camarilla. Lo cierto, sin embargo, es que muchos antiguos dicen en privado que la falta de una autoridad central en la Camarilla es algo bueno; cualquier intento por imponer más normas sobre un grupo de Vástagos viejos y poderosos sólo podría acabar en tragedia. Por tanto, la Camarilla gobierna con tacto y tratando de evitar los desastres, pero no impone la política a seguir. El comercio y transporte entre las ciudades de la Camarilla son vivos, aunque el primero lo suelen realizar recaderos mortales. Los viajes a través de las regiones infestadas por los Lupinos o por el Sabbat son difíciles y arriesgados, con lo que muchos vampiros pasan siglos en una sola metrópolis. Aquellos que se mueven o aprenden rápidamente técnicas de supervivencia o se encuentran con la Muerte Definitiva en pocos años. No hay restricciones legales a los viajes, aparte de la Tradición de Hospitalidad, con lo que aquellos Vástagos que se atrevan a vagabundear pueden hacerlo con libertad, mientras sean educados.

La Camarilla no tiene ejército permanente, aparte de los cuadros de justicar, arcontes y alastores cuyo trabajo se parece más al espionaje o a las operaciones especiales. Cada ciudad es responsable de su propia defensa, recurriendo a su propia población para proteger sus fronteras y territorios. De vez en cuando una ciudad “prestará” apoyo a otra, pero dichas maniobras son infrecuentes; demasiadas veces la ciudad que ofrece la ayuda se ha visto atacada inmediatamente después de enviar a parte de sus fuerzas a ayudar a un vecino. Socialmente, la Camarilla es una comunidad sumamente educada. Tiene que serlo, al estar prohibido y vigilado el derramamiento de sangre. Salones, Elíseos, reuniones y negociaciones, todo esto es propio de la vida social nocturna de los Vástagos de la secta. Incluso los Nosferatu a veces participan, saliendo de las alcantarillas para vender secretos o escandalizara los Toreador con su presencia. Insultos y elogios irrecusables, cumplidos sesgados y sobresaltos a la serenidad vampírica, el arte de dominar hábilmente estas cuestiones es lo máximo a lo que puede aspirar un Vástago de la Camarilla.

Un Resumen Histórico

Los Vástagos de la Camarilla trazan la senda de su secta desde sus raíces en el Renacimiento pasando por nacimiento de las democracias modernas en el siglo XVIII hasta la noche actual. Aunque algunos antiguos hablan con nostalgia de los días previos a la Mascarada, los Vástagos modernos están más influidos por los acontecimientos de los últimos cinco siglos. El estudio de la historia vampírica es de lo más curioso; mientras que la historia humana se basa en documentos polvorientos y reliquias deshechas, en muchos casos los Vástagos han sido testigos de acontecimientos importantes y están dispuestos a describir tales hechos directamente a un oyente moderno. Aunque este particular tiene sus beneficios (como cualquier historiador mortal podría decirte), lleva aparejada la desventaja de la perspectiva. Las mentes vampíricas, como las humanas, editan inconscientemente sus recuerdos según sus deseos y objetivos personales. Los antiguos que falsifican el pasado quizá no estén mintiendo acerca de los acontecimientos históricos; el Toreador que estuvo entre dos aguas durante la Revolución Francesa pero que se benefició de la Francia democrática es probable que olvide las razones de las dudas que alguna vez tuvo acerca del éxito de la sublevación. Desde ahí hay un paso a olvidar que tuvo esas dudas siquiera. Los recuerdos humanos pueden ser descabelladamente inexactos unas horas después de un suceso; ¿resulta sorprendente que los recuerdos vampíricos pierdan su precisión tras un par de siglos? Casi todos los Vástagos, no obstante, están de acuerdo acerca de ciertos acontecimientos y movimientos históricos. La historia de la Camarilla ha estado determinada por tres conflictos constantes: la lucha de los antiguos por conservar su poder y su posición ante los Vástagos más jóvenes que pelean por obtener poder y respeto, el riesgo eterno de descubrimiento por parte de su ganado, y la guerra entre la Camarilla y el Sabbat. Estos conflictos centrales dieron forma a las tres eras más importantes en la historia de e la Estirpe: la formación de la Camarilla, la expansión en el Nuevo Mundo, y la época moderna.

La Fundación

Las raíces de la Camarilla se remontan a un acontecimiento crucial en 1381, la revuelta de campesinos mortales en Inglaterra contra la nobleza. Estos fueron ayudados en esta causa por Cainitas (el término Vástagos no estaba todavía en boga) amantes de la libertad de varios clanes. Aunque la revuelta de los humanos fue sofocada enseguida, la chispa de la revolución se propagó entre jóvenes vampiros desilusionados por toda Europa occidental. Los chiquillos oprimidos comenzaron a atacar a sus sires tratando de liberarse de su servidumbre eterna; los chiquillos oportunistas se aprovecharon de la oportunidad de aumentar su propio poder mediante diablerie. Los Vástagos historiadores se referirán a esta rebelión (más específicamente a un ataque al Ventrue Hardestadt por parte del anarquista Brujah Tyler) como el auténtico comienzo de la revuelta anarquista. Los antiguos de Europa sufrieron varios contratiempos en el comienzo del siglo XV. Los anarquistas, envalentonados por el éxito de Tyler, efectuaron un golpe terrorífico y destruyeron al Antediluviano Lasombra. También atacaron al Antediluviano Tzimisce, afirmando haberle destruido. Los rebeldes llegaron incluso a descubrir un método para romper los vínculos de sangre, y coordinaron sus ataques con los Assamitas, que estuvieron encantados de tener la posibilidad de cometer diablerie sobre los antiguos europeos. En 1435, Hardestadt convocó un concilio de antiguos para tratar el problema anarquista. Propuso que se creara una sociedad de vampiros para abordar los problemas que traspasaban los ámbitos territoriales o de los clanes. Aunque la mayoría de los antiguos recelaron de la idea y la rechazaron, un pequeño grupo se unió a Hardestadt. Durante la década siguiente este grupo impulsó la idea de la Camarilla con más sutileza, en pequeños consejos y reuniones personales. En 1450, los Fundadores de la Camarilla contaron con el apoyo suficiente de los antiguos europeos para comenzar a hacer valer su autoridad, dirigiendo a cuadrillas de varios clanes en ataques sobre los baluartes anarquistas. Al mismo tiempo, los Fundadores animaron a unas cuantas cuadrillas a localizar la fortaleza oculta de los Assamitas: Mamut. El poder centralizado de la Camarilla parece haber sido la clave de la derrota de los anarquistas. En 1493, los líderes del Movimiento Anarquista aceptaron la exigencia de la Camarilla de celebrar una asamblea para discutir los términos de la rendición anarquista. La Convención de Thorns trajo de vuelta a la Camarilla a la mayoría de los anarquistas y dispuso el castigo del Clan Assamita por su papel en la contienda. También fue el escenario del primer discurso público del Toreador Rafael de Corazón exigiendo el refuerzo de las Tradiciones con la Mascarada. Aquellos anarquistas que rechazaron los términos de la Convención de Thorns huyeron, para formar posteriormente el Sabbat.

El Nuevo Mundo

Aunque algunos antiguos habían escuchado rumores de una tierra al otro lado del océano Atlántico, ninguno estaba preparado para el impacto que la oportunidad de América supuso sobre la nueva sociedad de la Estirpe. Si bien el recién formado Sabbat hizo la guerra a la Camarilla en Europa durante todo el siglo XVI, el Nuevo Mundo se convertiría en el auténtico tablero de ajedrez para la guerra entre las sectas. Los antiguos de la Camarilla vieron a América como un lugar al que enviar a los chiquillos molestos. Para los ancillas de la Camarilla, América era el lugar donde hacerse con un feudo sin necesidad de esperar a la muerte de su señor inmortal. Unida en la misma visión, la Camarilla envió a varios de sus ancillas más prometedores al Nuevo Mundo. Estos Vástagos reclamaron sus territorios en las colonias inglesas, holandesas o francesas, mientras el Sabbat influía sobre España, Portugal y sus posesiones transoceánicas. Este arreglo terminó desembocando en una especie de empate. Aunque los vampiros de la Camarilla tenían intereses en ambos bandos de la Guerra de los Treinta Años, y pudieran haber ayudado a alentar las revoluciones francesa y americana, hubo poco movimiento en la lucha entre sectas. Las lealtades se solidificaron, ambos bandos echaron mano de la retórica, y se libraron escaramuzas sin demasiadas consecuencias, pero sobre todo los siglos XVII y XVIII fueron una época de sobriedad y refuerzo para la Camarilla. La floreciente industrialización llevó a más y más mortales hacia las ciudades y abrió nuevas sendas de poder; los clanes de la Camarilla estuvieron más interesados en seguir esos caminos que en librar guerras intestinas. La guerra de 1812 entre los jóvenes Estados Unidos y el Imperio Británico ocultó una guerra a fondo por el control del litoral Atlántico entre el Sabbat y la Camarilla. Atenazada entre los territorios Sabbat de Quebec y Florida, la Camarilla norteamericana perdió la Costa Este ciudad a ciudad a lo largo de los 50 años siguientes. La Camarilla consiguió conservar el control de unas cuantas ciudades clave, pero la lucha nocturna en las calles nunca ha acabado realmente. En honor a la verdad, estas noches la Camarilla está perdiendo terreno cada vez más rápido. La siguiente batalla decisiva entre el Sabbat y la Camarilla no tendría lugar hasta mediados del siglo XVIII, cuando las dos sectas lucharon por el control de las fronteras recién abiertas. Ambas sectas vieron su oportunidad en las grandes extensiones de terreno, un espacio en el que crecer y atrincherarse hasta hacer imposible su desalojo. La Camarilla estuvo muy cerca de perder el oeste (y, según algunos estudiosos, toda Norteamérica), pero varias derrotas repentinas del Sabbat proporcionaron a la tambaleante secta un respiro, lo que la permitió hacer retroceder al Sabbat. Algunos afirman hasta nuestras noches que sólo aquellas derrotas permitieron que la Camarilla se mantuviera en Norteamérica; tales aseveraciones, no obstante, suelen generar silencios escalofriantes en los salones cuando son mencionadas.

El Siglo XX

Cuando los imperios se anquilosan y atascan en sus inquinas, una fuerza aplicada en el punto preciso puede desencadenar una gran reacción. Las revoluciones mortales contra la vieja realeza y las clases dirigentes, combinadas con la nueva teoría social, terminaron fermentando en una mezcla volátil que alentó las incursiones del Sabbat en las ciudades alborotadas y dejó a la Camarilla a veces sin recursos para organizar su defensa. Durante la devastadora depresión que llegó tras la Gran Guerra numerosas fuerzas conspiraron por hacerse con el control de Europa, pero ninguna de las sectas vampíricas involucradas fueron capaces de ejercer suficiente influencia para mover a la sociedad europea ante la ascensión de Adolf Hitler en Alemania. Los vástagos inteligentes sin acceso a las salas de gobierno de Europa se hicieron a un lado y dejaron que el ganado luchara su guerra. Los vástagos estúpidos trataron de dirigir las mareas de la batalla, y normalmente fueron arrastrados por ellas. El auge de la posguerra fue bueno para los Estados Unidos, y por extensión, fue bueno para los Vástagos norteamericanos. Los anarquistas norteamericanos se habían aprovechado del caos de la guerra derrocando a los príncipes de varias ciudades de la Costa Oeste; acciones firmes de príncipes, como la de Lodin en Chicago, contuvieron el avance de la expansión anarquista a finales de los 60. Chicago cobró importancia poco después como la Primera Ciudad de la Estirpe en Norteamérica. No obstante, la presencia de los Vástagos se expandió por todo el continente. Las ciudades prosperaron con las olas de inmigrantes y la decadencia de las comunidades rurales, y el aumento del número de mortales significaba más alimento para la Estirpe. La fascinación pública por los vampiros se disparó a finales de los 80, proporcionando un inesperado (pero bastante oportuno) impulso a la Mascarada; muchos errores pudieron ocultarse como obras de mortales equivocados tratando de estar a la moda. Sin embargo, también significaba que cuando se producían rupturas, eran más inolvidables y difíciles de tapar. Los nuevos mercados e industrias se convirtieron en nuevas oportunidades para que los Vástagos más jóvenes prosperaran cuando los vampiros más viejos bloqueaban las rutas tradicionales hacia el poder. Las nuevas generaciones de vampiros tenían la sangre cada vez más diluida, a veces tanto que no podían crear progenie, y estas mareas de juventud se encontraron a sí mismas buscando caminos que llevaran a los mismos derechos y poderes de sus antiguos. Aún así, las filas de la Camarilla crecieron, y la secta prosperó dentro de aquellas fronteras en las que se hizo demasiado fuerte como para ser desalojada por sus enemigos. En la actualidad las cosas están cambiando demasiado rápido como para que las siga el ojo desilusionado de un antiguo. La devolución de Hong Kong a China implica la pérdida del único punto de apoyo para la Camarilla en el Este Asiático, y abundan los rumores de que los vampiros Catayanos pudieran estar planeando trasladarse a la Costa Este norteamericana mientras la Camarilla intenta recuperar territorio disputado desde hace mucho o al menos evitar que el Sabbat gane más terreno. Sólo en Europa las cosas siguen relativamente tranquilas para la Estirpe; allí los antiguos han aprendido hace tiempo cómo mantener el control de la mejor manera sin tener en cuenta los cambios de la sociedad del ganado.


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