El Lado Humano de la Ecuación Ghoul

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Los ghouls siguen siendo mortales: esta sencilla afirmación abarca un amplio espectro de relaciones y responsabilidades (desde niños pequeños hasta empleos) en las que los alineados Vástagos ni siquiera piensan. La inevitable dicotomía en el interior de cada ghoul puede metamorfosearse en una devastadora batalla.

Algunos ghouls ocultan la existencia de sus facultades sobrenaturales, temiendo ser tachados de brujos, lunáticos o drogadictos. Unos pocos ghouls, sufriendo las visitas de algún Cauchemar, tratan el incidente entero como una pesadilla. De hecho, los domitoris con Ofuscación y/o Proyección Psíquica fomentan a veces este error deliberadamente; se presentan ante sus servidores como "visiones", ordenándoles que realicen diversos actos al día siguiente.

Otros ghouls, particularmente los que sufrían impedimentos emocionales en sus vidas mortales, se deleitan con su nueva condición. En tal caso, ascienden rápidamente (y con frecuencia de forma violenta) en el orden mortal, convirtiéndose en fanfarrones abusivos (comportamiento que suele ser animado por el domitor).

Estos ghouls se vuelven dependientes de la vitae en muy poco tiempo, pues la necesitan  para conservar su Potencia y su poder sobre los mortales, que pueden haber abusado de ellos antes de su conversión.

Muchos ghouls acaban tan alineados como sus amos. A medida que se internan más y más en su extraño mundo oscuro, se ven incapaces de confiar en sus amigos mundanos, ya sea por temor a violar la Mascarada o por miedo al ridículo. Cuanto más se separa el ghoul de su mundo diurno, sus amigos, seres queridos y parientes van desapareciendo... no de golpe, como ocurre en el Abrazo, sino con una desoladora lentitud. Una cita anulada a causa de un encargo del domitor; una amistad enrarecida porque el ghoul se niega a explicar su "extraño comportamiento" de los últimos tiempos; un niño sufriendo los efectos aumentados por la Potencia de un frenesí... Es frecuente que los ghouls sólo encuentren salida en el suicidio.

Otro fenómeno extremadamente problemático es el del ghoul abandonado, un mortal que ha sido alimentado con vitae pero dejado después de lado. Por lo general, estos ghouls repudiados no tienen idea de lo que les ocurre a sus mentes y cuerpos: ansían "algo", pero no pueden hacerse con ello. Muchos, sintiendo cosas extrañas en su sangre, buscan drogas entre las bandas callejeras y los camellos, creyendo que necesitan inyectarse algo. Esto, unido al reciente resurgir de la heroína, ha llevado a muchos ghouls a una sucia muerte por sobredosis, al picarse más y más caballo en un desesperado intento de aplacar su ansia. Algunos ghouls comparten sus agujas con humanos, propagando su sangre tocada por el vampirismo entre mortales, mientras que otros contraen el SIDA y otros virus potencialmente fatales. En los últimos años, este proceso ha devastado las comunidades más pobres. Los Setitas se han percatado de ello, y están considerando el uso de tácticas similares contra los rebaños de los vampiros de la Camarilla como parte de una guerra de desgaste.

El Ghoul y el Sexo

Incluso tras su conversión, el ghoul retiene el deseo de dar y recibir afecto. No es de extrañar que muchos ghouls, física y psíquicamente traumatizados por la transformación, se obsesionen con la actividad sexual como una forma de sentirse humanos (y de usar toda esa Potencia). En cierto modo, la sangre vampírica puede verse como una droga "de entrada", que lleva a los ghouls a obsesionarse por asuntos como la sexualidad.

Es muy frecuente que los ghouls deseen sólo a sus queridos domitoris. Por desgracia, aunque los vampiros pueden ser criaturas sensuales, están muy lejos de la sexualidad y los ghouls quieren algo más que besos rápidos o fríos revolcones en el ataúd.

Desde las noches de la Primera Ciudad, los vampiros han tenido que enfrentarse a los hiperactivos libidos de sus ghouls. Muchos Vástagos dicen a sus criados que encuentren personas atractivas para ellos y las lleven al refugio para ser convertidas en ghouls concubinas comunales. Esto no siempre funciona, pues cada ghoul tiene sus gustos y deseos distintos, y las preferencias de uno pueden ser "perversiones" para otros.

Los vampiros, ajenos ya a la sexualidad salvo por su utilidad como palo y zanahoria, suelen usar el sexo como motivación. Es típico que un vampiro encuentre a una víctima atractiva y la Vincule, ofreciendo los servicios de la misma a los miembros más productivos de su séquito.

Los ghouls más distinguidos pueden incluso obtener una media hora de sangriento placer con el amo, aunque este éxtasis suele limitarse a actividades orales. Y para los ghouls que no sean tan productivos... bueno, los perros infernales siempre están ahí.

Los ghouls aficionados al sadomasoquismo tienden a ser los más afortunados. Aunque a los vampiros no les gusta el intercambio sexual, muchos consideran que golpear y azotar a sus ghouls es una excelente catarsis para la Bestia y los ghouls sexualmente sumisos experimentan los orgasmos de su vida, cuando sus domitoris les "castigan" por placer. Y curar sus propias heridas es sólo la mitad de la diversión.
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