Conversión

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Lo más fundamental para los Ashirra, como para cualquier otra secta islámica, es difundir su religión. Animan a todos los Cainitas con los que se encuentran a aceptar la fe, sin importar su clan o trasfondo social. A menos que un vampiro haya cometido numerosas y egregias ofensas contra los fieles en el pasado, todo lo que tiene que hacer el Cainita es declarar su fe ante dos o más testigos, y se habrá unido a los hermanos. En el caso de Cainitas cínicos que profesan una nueva religión después de haber cometido numerosas ofensas contra los fieles (como alimentarse de peregrinos o profanar lugares sagrados), su caso debe llevarse ante un concilio de antiguos y eruditos legales.

Si el concilio toma en consideración el caso y cree sincera la súplicas, se acepta su conversión y se olvidan sus pecados del pasado. Si el concilio considera que el suplicante no es digno, puede que primero requieran que pague por sus crímenes cediendo tierras o propiedades o mediante un acto de penitencia como restaurar una mezquita o recuperar objetos sagrados perdidos a manos de las infieles (posiblemente enviarán a otros Ashirra junto a estos suplicantes para que sean testigos de sus actos e incrementen su propia reputación mediante buenas acciones). Sólo en una proporción ínfima de los casos se consideran los crímenes del suplicante demasiado graves como para que se los perdonen. Cuando esto ocurre, no hay más remedio que matar al criminal y apaciguar a los espíritus de los fieles que ofendió con tanta crueldad. Se saca al condenado a la calle al amanecer y se convoca una caza de sangre en su contra. El Ashirra que mate al condenado no sólo gana un mayor prestigio y respeto entre sus iguales, sino también una dispensa especial de Alá. Puede expiarse cualquier pecado por terrible que sea si el que lo cometió es un verdadero creyente y ejecuta la venganza contra un criminal tan grande.

En los comienzos de la secta, cuando aún eran poco numerosos y se concentraban en Medina, tales solicitudes eran bastante simples, pero durante los siglos que han transcurrido desde entonces la secta se ha descentralizado mucho, como ocurre con el propio Islam. La mayoría de las ciudades importantes tienen comunidades de Ashirra con líderes propios que se encargan de las solicitudes en su jurisdicción. Es muy posible que no estén de acuerdo entre si, y más de un criminal ha encontrado refugio conviniéndose en una ciudad en la que el concilio sea más complaciente. No queda ninguna autoridad realmente predominante en la secta, aunque si que tres Cainitas junto con su séquito compiten por el titulo. El primero es el propio Suleiman, líder de los Ashirra tradicionalistas que actualmente reside en El Cairo. El segundo es su rival Khalid ibn Sahl, líder de las Ashirra radicales, que reside actualmente en al-Khufa. El último es Tarique al-Hajji, el mago sanguíneo Mutasharid que los Ashirra consideran su principal imán. Sin embargo, reside en La Meca, por lo que llegar a él es extremadamente difícil en verdad.

Los Ashirra reciben en sus filas a conversos de cualquier clan. Incluso Walid Set y Baali (aunque deben abandonar su idolatría). Son bastante numerosas los Qabilat al-Khayal, sobre todo por las acciones de Suleiman, el fundador de la secta. También hay una importante representación de Bay't Mushakis, inspirados por los ideales del Islam y sus principios de igualdad, compasión y búsqueda del conocimiento. Entre los hermanos también florecen los Ray'een al-Fen, apreciando el amor del islam por la arquitectura, la poesía y la música, aunque a algunos les irrita su rechazo por el arte representativo (por temor a la idolatría). No son muy comunes las Mutasharidin, pero algunos poseen mucha autoridad. Tarique ha fundado un linaje con sus chiquillos y compañeros de clan devotos denominados los Hajj, diestros en sihr (magia sanguínea islámica). No hay muchos Hajj, pero suelen poseer un fuerte sentido del deber religioso, y sirven en diversas comunidades como muecines o 'ulama vampíricos.

Los miembros de otros bay't están presentes en menor número. Algunos de los inusuales Ventrue no cristianos (que permanecieron en el territorio desde los tiempos de los romanos, y antes de ellos) se han convenido. Algunos Wah'Sheen han asumido el cargo de guerreros islámicos, y se hacen llamar Taifa. También surge algún que otro miembro de los Qabilat al-Mawt, aunque con más frecuencia como eruditos asociados que como completos conversos. A veces algunos Majanin también se denominan a si mismos Ashirra.

Finalmente están los Banu Haqim, entre cuyas filas se reconoce el valor inherente de la disciplina musulmana pero se encuentran divididos entre la adoración de Alá y la devoción a Haqim. Alamut escoge libremente a musulmanes para darles la inmortalidad, y desde los comienzos de la secta, los Ashirra han disfrutado de una relación muy estrecha con los Banu Haqim. Se cuentan muchas historias sobre guerreros del clan que encontraron un santuario entre las casas Ashirra, y de Ashirra y Banu Haquim luchando codo con codo al comienzo de las conquistas de Palestina y Persia. Por ahora, la mayoría de los Banu Haqim parecen capaces de reconciliar su división de lealtades al actuar como musulmanes, pero obedecer órdenes del Alamut cuando llega el momento.
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