Brujos

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Hasta el día de hoy sólo he encontrado hombres que como mi informante, poseyeran el aura púrpura, pero Púrpura me indicó que existen también mujeres que poseen eso que, a falta de un término mejor, yo llamo poderes mágicos. A pesar del hecho de que el propio Púrpura era un brujo, la verdad es que sé muy poco acerca de esta clase de seres (me refiero a ellos como "seres" porque creo que no son enteramente humanos, al menos no en el sentido en que nosotros, los cazadores, somos humanos a quienes una fuerza exterior ha encomendado una misión y ha concedido habilidades para realizarla). Aunque Púrpura nunca exhibió ningún poder sobrenatural evidente (nuca invocó demonios ni disparó rayos desde la punta de los dedos), era un individuo sumamente peculiar y extraordinario. Lo mas notable en él, era lo que terminé por definir como su suerte.

Jamás pareció acontecerle accidente alguno y, algunas veces, los acontecimientos más extravagantes parecían conjurarse para obsequiarle con un resultado enteramente beneficioso. La mayor parte del tiempo, la suerte de Púrpura se refería a cosas sencillas, como ocurrió la primera vez que fui verdaderamente consciente de su presencia. Estábamos sentados en mesas adyacentes en el restaurante (en adelante, allí fue donde se produjeron nuestros encuentros; invariablemente, una vez que nuestra asociación se hizo regular, entraba sólo unos momentos después de que yo lo hubiera hecho. Cuando digo "regular" quizá me esté tomando alguna libertad, porque ciertamente desde que advertí lo oportuno de sus apariciones y me di cuenta de que mis propias visitas eran imposibles de predecir). Debo decirles que este primer encuentro se produjo antes de mi exaltación, así que en aquel momento no tenía idea de que aquel incidente fuera otra cosa que una extraña coincidencia. No fue hasta algún tiempo más tarde cuando recibí esta, mi "visión de aura", como yo la llamo y determiné que Púrpura era de hecho algo más que un mero ser humano.

En cualquier caso, era vagamente consciente de la presencia de Púrpura mientras tomaba mi desayuno. Era un individuo extraño, dotado de esa clase de excentricidad que uno esperaría de Albert Einstein, el cabello revuelto y todo lo demás. Cuando hubo terminado de comer, la camarera le trajo la cuenta. Fue entonces cuando por primera vez me fijé verdaderamente en él. Mientras se marchaba, le vi llevar las manos a los bolsillos y registrarlos por completo. Sólo encontró un par de monedas. Se encogió de hombros y miró a su alrededor. Se topó con mi mirada y me obsequió con una enorme y amistosa sonrisa, pero por alguna razón me pareció que podría ver a través de mí. Entonces pidió otra taza de café, volvió a sentarse junto a la barra y comenzó a beber sorbitos. Yo estaba intrigado por lo que iba a ocurrir, así que me entretuve bebiendo también el mío, poco a poco. Después de un rato, la camarera comenzó a fijarse en nosotros. Supongo que nuestra presencia allí impedía que se sentaran nuevos clientes, lo que estaba arruinando sus propinas. Entonces se me ocurrió una cosa realmente asombrosa. Un grupo de albañiles se levantó de una mesa y pasó junto a Púrpura y yo. El primero de ellos sacó la cartera del bolsillo y la abrió mientras estaba a nuestro lado. Y un billete de 20$, no me crean si no quieren, salió de ella y planeó hasta caer al suelo, a los pies de Púrpura. El que venía detrás lo advirtió y se agachó para recogerlo. Pero en vez de devolvérselo a su compañero, miró a Púrpura y dijo algo así como "Eh, amigo. Creo que se le ha caído esto". Púrpura lo tomo y pagó. Inmediatamente después de que lo hicieran los albañiles. ¡Y cuando fui a pagar mi cuenta, un minuto más tarde, la camarera me dijo que Púrpura ya lo había hecho!.

Probablemente pienses que no hay nada demasiado extraordinario en ello. Una coincidencia. Puede que suene absurdo, pero cosas extrañas como ésta parecían ocurrirle constantemente. Como cuando dos tipos intentaron atracarlo a la entrada del restaurante. Uno intentó apuñalarlo, pero tropezó, cayó sobre el otro ratero y lo destripó sin querer. O como cuando estaba cruzando la calle una mañana y un borracho al volante de un auto dobló la esquina a toda velocidad y se dirigió hacia él. No había forma en que pudiera esquivarlo... y el brujo cayó por un pozo de visita que estaba abierto. Si crees que todas estas evidencias anecdóticas no son suficientes, imagina que tales golpes de suerte ocurrieran tal y como tú los predices. O por l menos de acuerdo al espíritu de lo que predices. En una ocasión, mientras charlábamos sentados, a una mesa entró una grosera señora hambrienta, insistió en ocupar nuestra mesa y nos obligó a desplazarnos a la barra. Después de que nos hubimos sentado, me fijé en una expresión de enfado que había asomado a la cara de Púrpura. Miró a la mujer con desagrado mientras se cepillaba el pelo. "Quizá debería lavárselo de nuevo" le oí murmurar. Un momento más tarde un camarero y un cliente chocaron junto a la mujer y un tazón de sopa se derramó sobre ella. Boquiabierto, me volví hacia Púrpura y le pregunté si él era el responsable. Su única respuesta fue, "No parece que sea así, ¿verdad?".

Sin embargo, no todos los brujos son tan poco amenazantes y creo que hay buenas razones para incluirlos entre nuestra "oposición". Púrpura hacía referencias constantes a ciertos "ellos", a los que evidentemente consideraba amenazadores y peligrosos. La última vez que lo vi, temí que quizás aquellos enemigos estuvieran acercándosele, pero si desapareció porque necesitaba escapar de ellos o porque lo capturaron, es algo que nunca sabré. Basándome en las conversaciones sostenidas con Púrpura, he extraído las siguientes conclusiones sobre los brujos y las brujas.

Se dividen en facciones basadas en diferentes filosofías, aunque no hay forma de saber cuáles de ellas podrían ayudar a los cazadores y cuáles oponerse a ellos. Nunca me dio un solo nombre concreto. Es imposible saber por ahora si de verdad existen. Poseen una suerte asombrosa, lo que parece en gran medida la magia que poseen. Un tipo de magia tan discreta podría explicar porqué sus poderes han pasado hasta la fecha inadvertidos. Sin embargo, pueden controlar su entorno de maneras abiertamente sobrenaturales.

Una vez vi a un grupo de brujos actuando conjuntamente en los tejados de varios edificios del centro. Había subido a otro de ellos a instancias de Púrpura y pude presenciar un pasmoso despliegue pirotécnico. Era una noche de tormenta y los rayos cruzaban los cielos. En un momento determinado, uno de ellos, en vez de caer sobre un pararrayos, se descargó sobre la mano de uno de los brujos. Éste pareció absorber su energía y entonces la arrojó hacia otro brujo que se encontraba sobre un tejado distante. La electricidad crepitó entre ambos. Después de media docena de descargar más, el brujo situado en el centro se encontraba conectado con otros siete seres que se hallaban distribuidos por todo el centro. Podría haber visto más, pero imprudentemente utilicé mi visión de aura para tratar de confirmar la naturaleza de los individuos. Era sólo la tercera vez que utilizaba esta habilidad (la primera había sido con Púrpura y la segunda fue una falsa alarma) y no sabía que podía atraer la atención sobre mí. Corrí.

Sabía que estaba metido en problemas, el hechicero que dirigía el ritual había mirado directamente hacia mí, a través de la calle. Pero a pesar de todo, a pesar del poder que vi blandir en aquel momento, sobreviví. Entonces experimenté una sensación insólita, la de que no corría peligro, como si alguien estuviese vigilándome, protegiéndome. No sé quién o qué. ¿Los Mensajeros tal vez? Puede que fuera mi colega, el que más tarde jugó mi mano e inadvertidamente me hizo perder las piernas. Enseguida explicaré esto. En todo caso, lo cierto es que los hechiceros se muestran a mi particular habilidad de visión y, por lo que sé, también a la de otros cazadores. Esto significa que los de su clase no son verdaderamente humanos y, presumiblemente, forman parte de nuestra misión, aunque la delicada cuestión de cómo tratar con ellos debe quedar reservada al discernimiento de los más sabios entre nosotros.

Perfil de Brujo o Bruja

Los brujos y brujas aparentan ser humanos normales. La segunda visión revela de alguna manera su naturaleza inhumana, pero hacen falta facultades como Ilumina, Contempla o Discierne para descubrir lo que son. Los Atributos y Habilidades de los brujos suelen variar mucho, como ocurre entre los humanos, pero por lo general suelen poseer elevados Rasgos Mentales. Los brujos controlan el entorno a través del poder de su voluntad, así que no es extraño encontrarse con uno de ellos que posea 20 de Fuerza de Voluntad. Los poderosos podrían incluso tener una puntuación más elevada.

• Atributos: Fuerza 2, Destreza 2, Resistencia 2, Carisma 3, Manipulación 3, Apariencia 2, Percepción 4, Inteligencia 4, Astucia 3.
• Habilidades: (elige entre ellas) Academicismo 4, Alerta 3, Consciencia 3, Esquivar 2, Expresión 4, Lingüística 5, Medicina 3, Ocultismo 4, Ciencia 2.
• Fuerza de Voluntad: 15+.
• Poderes: los brujos y brujas cuentan con un poder llamado Suerte. Cada turno, pueden gastar un número de puntos de Fuerza de Voluntad igual a su Astucia para conseguir alterar los acontecimientos a su favor. Asombrosas coincidencias, escapes milagrosos e increíbles contratiempos que se abaten sobre sus enemigos parecen operar en su beneficio. Suerte es una excusa para el Narrador con la que representar una extraña sucesión de acontecimientos que acuden en ayuda del brujo. Los puntos de Fuerza de Voluntad invertidos en Suerte se recuperan al ritmo de uno por hora o, potencialmente, más rápido si el brujo se encuentra en su morada y puede meditar de la forma apropiada.
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