Trasgos

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Se me antoja que quizá este término es demasiado vago. Yo mismo sólo he tenido un encuentro con estos seres y además, en el viejo sitio sólo encontré un mensaje referente a un "trasgo". Otros nombres podrían ser igualmente válidos: pesadilla, hombrecillo de los pantanos, troll. Cuando contemos con más información podremos aplicarles nombres más apropiados. Resulta también comprometido asegurar que los trasgos son más semejantes a los humanos que los fantasmas. No obstante, desde mi punto de vista, el hecho de que los fantasmas, aunque dotados siempre de apariencia humana, sean incorpóreos los aleja de la humanidad.

Encontré un grupo de trasgos en la planta pediátrica de un hospital local. Aunque estoy en la universidad, parezco bastante joven. Cuando acudí al hospital a tratarme unas heridas sufridas en el curso de una investigación, me condujeron desde la sala de emergencias a la zona de pediatría. No conseguí que nadie revisara mi tarjeta de identificación universitaria hasta que me encontré allí. Me enviaron entonces de vuelta a la otra sala. En todo caso, mientras volvía a descender las escaleras pasé junto a la guardería. No había nadie en el interior o cerca de la puerta excepto tres niñeras, que no advirtieron mi presencia. Nada inusual... hasta que una de ellas extrajo una jeringuilla y la clavó en uno de los niños. Me sobresalté, pero lo que realmente me aterrorizó fue ver que la "niñera" sacaba sangre al niño, extraía la jeringuilla y derramaba la sangre dentro de su propia boca. Supongo que, de forma instintiva, utilicé mi visión. Sus disfraces de niñeras se desvanecieron y revelaron a unos humanoides delgados y llenos de verrugas cuya piel era de un color gris pálido. Se volvieron hacia mí y sonrieron. ¡Sus bocas estaban llenas de dientes mellados y desiguales! Fue uno de los momentos más aterradores de mi vida. ¡Todos esos niños indefensos a merced de aquellas cosas!.

Antes de que pudiera hacer nada, escuché un jadeo asombrado a mi espalda. Me volví. Un hombre de aspecto cansado se encontraba allí. Profirió una exclamación vulgar. Fue la primera vez que presencié la exaltación de otro. Puede que el hombre hubiera reaccionado de otra manera de no ser su hijo uno de los que se encontraba en el interior de la sala con los monstruos. Los tres sonrientes devoradores de niños empalidecieron cuando el hombre recogió una muleta que se apoyaba contra una de las paredes, irrumpió en la guardería y se dirigió hacia "ellas". Dos de los trasgos huyeron inmediatamente, pero el tercero hizo algo insólito: ¡juntó las manos y lo que parecía ser una espada hecha de hueso o marfil se materializó en ellas! El hombre no se lo pensó dos veces y se arrojó a la criatura. Conozco bien el frenesí que sigue al momento de la exaltación; yo mismo tardé días en asumir y comprender lo que había ocurrido. Pero sólo puedo imaginarme la intensidad que el hecho de proteger a tu propio hijo debe añadir a la experiencia.

Los dos se enzarzaron en una pelea y el hombre fuer arrojado contra las cunas que llenaban la habitación. Los niños empezaron a llorar. Por la expresión de pánico o confusión que habían asomado a la cara del trasgo, supongo que no había esperado complicaciones. Mientras el hombre se ponía de pie, todas las cunas se precipitaron sobre él. El trasgo gruñó y escapó por otra puerta. El hombre se disponía a seguirlo cuando le grité para que se detuviera. Era milagroso que hasta el momento ninguno de los niños hubiese sido herido, pero ciertamente habría sucedido una desgracia de haberse liberado el hombre. Mentí a los guardias de seguridad sobre lo que había presenciado y ayudé al hombre a salir del apuro. Me presenté y le advertí de que no debía tratar de comprender lo ocurrido hasta que no recuperase la cabeza. He sabido de él desde entonces y sé que ha hecho mucho, y bueno, por la causa, pero me temo que sigue sufriendo la misma falta de control que mostró la primea noche que nos encontramos. Supongo que no puede culpársele de ello. Aparentemente, los trasgos visitaron su casa una noche, después de que su mujer y él llevaran el niño a casa.

Tanto mi experiencia como la que narra el siguiente artículo, copiado del antiguo sitio, aportan muy poca luz sobre los trasgos. Es posible que todos ellos sean monstruos devoradores de carne, pero no basen solamente sus conclusiones en estos testimonios:

Estaba de patrulla... soy un polo. Prefiero patearme las calles en vez de criar un culo gordo. En todo caso, escuché un grito de mujer. Corrí hacia el lugar y pedí apoyo por radio. Cuando llegué al callejón, en la parte trasera del restaurante chino, vi que se trataba de una pareja de turistas que estaban siendo hostigados por un grupo de gamberros, una pandilla conocida como [editado por Ratondebiblioteca55 para eliminar la localización del incidente y proteger el remitente]. Estaba a punto de darles el alto cuando uno de los miembros de la banda dio un mordisco al hombre en el brazo. Pensé por un momento que era posible que el gamberro se hubiera convertido en un pútrido, pero si lo hubieran asesinado yo me habría enterado. En todo caso, me sobresalté y no pude evitar gritar: un error de novato. Todavía no estaba preparado para enfrentarme a ellos.

Todavía no había llegado el apoyo, ni el oficial ni el de los otros chicos con los que patrullo las calles. Lo siguiente que supe fue que me encontraba frente a cinco monstruos de pesadilla que me observaban fijamente. Eran muy grandes, de piel pálida y cabellos rojos. El líder vestía unos harapos que parecían empapados de sangre. En aquel momento, ambos turistas se habían desvanecido. La víctima mordida sangraba copiosamente. ¡Repentinamente, como surgidas de ninguna parte, había armas en sus manos! Les ordené que las soltaran y se apoyaran contra la pared. Fue entonces cuando uno de los "chicos" me arrojó un hacha o algo similar. Falló y yo comencé a disparar. Dos de ellos cayeron y volvieron a parecer completamente normales. El resto huyó cuando las sirenas comenzaron a sonar. El sonido más dulce que jamás haya escuchado. Los turistas estaban vivos, pero no recordaban lo ocurrido y no pudieron confirmar mi declaración. Me han suspendido con pleno sueldo hasta que la investigación termine. Y tampoco puede hacer mi otro trabajo; el Cuerpo tiene detectives "investigándome".

He establecido la conexión entre mi encuentro y éste por la descripción del oficial de las armas misteriosas y la similitud aparente entre las criaturas. Puede que mis conclusiones sean por completo erróneas, pero es todo lo que puedo hacer con la información a mi disposición.

Perfil de Trasgo

• Atributos: Fuerza 4, Destreza 3, Resistencia 4, Carisma 1, Manipulación 2, Apariencia 1, Percepción 3, Inteligencia 3, Astucia 4.
• Habilidades: (elige entre ellas) Alerta 2, Atletismo 2, Armas Cuerpo a Cuerpo 3, Armas de Fuego 3, Callejeo3, Conducir 3, Empatía 2, Esquivar 3; Intimidación 5, Investigación 1, Pelea 3, Seguridad 2, Subterfugio 1, Supervivencia 4.
• Fuerza de Voluntad: 8.

Debilidades

Los trasgos son especialmente vulnerables a los objetos o armas fabricados con hierro frío. Éstos les causan graves heridas pues destruyen sus espíritus. No pueden absorber el daño provocado por tales armas. Esta debilidad no es conocida generalmente entre humanos; el exaltado debería tener una razón para  conocerla (quizá un simple tirada de Inteligencia + Ocultismo, dificultad 6, o una investigación al respecto). Sólo el hierro frío produce este efecto. Las aleaciones como el acero o el estaño sólo causan el daño ordinario.

Poderes de los Trasgos

• Olvido: la gente normal tiene problemas para comprender o recordar los encuentros sufridos con los trasgos. Estas personas se comportan delante de las criaturas como si nada insólito estuviera ocurriendo. Sencillamente, no pueden ver o recordar lo que hacen los trasgos. Siempre que hayan gastado el consabido punto de Convicción, los cazadores son inmunes a esta ceguera. Si no han activado esta habilidad, ignorarán las verdaderas formas y las habilidades de los trasgos. Cuando está activada, la segunda visión revela a un trasgo escondido bajo una forma humana como algo fuera de lugar. Para poder percibir lo que un trasgo es de verdad, ha de recurrirse a Facultades como Discierne, Ilumina o Contempla, a menos que las criaturas quieran mostrarse abiertamente, en cuyo caso todo el mundo podrá verlos. Los trasgo pueden mostrarse a las personas. Su amenazadora apariencia les permite aterrorizar a la mayoría de las personas, siempre que realicen con éxito una tirada de Manipulación + Intimidación, dificultad 6. Para provocar este efecto deben gastar un punto de Fuerza de Voluntad. Si un cazador ha gastado un punto de Convicción, es inmune a este poder durante toda la escena. Pasado el momento, los humanos que hayan sido testigos de tales cosas no las recordarán.

• Destreza Física: los trasgos suelen exhibir grandes poderes físicos frente a los humanos normales y cazadores: la habilidad de moverse muy deprisa, saltar grandes distancias o demostrar una fuerza insospechada. Es posible también que posean otros poderes desconocidos hasta el momento.

• Gula: los trasgos que se encuentran con más frecuencia muestran un desbordante afán devorador y pueden engullir cualquier cosa, ya sea carne, una cosa viviente o un objeto inanimado; pueden devorar incluso cosas que parecen imposibles de morder o digerir (rocas, baterías de auto, señales de tráfico). Para comerse una cosa imposible de digerir deberán gastar un punto de Fuerza de Voluntad. Un neumático desaparece en un turno, mientras que un auto podría requerir una escena completa. En ambos casos, el gasto de Fuerza de Voluntad es el mismo. Si un trasgo ataca a un ser viviente con sus fauces, se determina el daño con una tirada de Fuerza de Voluntad, dificultad 6. Cada éxito obtenido causa un nivel de daño letal.

• De la Nada: los trasgos pueden manifestar mágicamente objetos y armas (en general, cualquier herramienta simple que pueda sostenerse con las manos). Este efecto cuesta un punto de Fuerza de Voluntad por objeto creado.
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