Caitiff (Edad Victoriana)

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No tienen sire, no tienen campeones, no tienen relevancia. Abandonados por sus sires, no suelen durar demasiado. Saben poco sobre lo que son y aún menos sobre supervivencia. Nunca se les enseñaron las leyes de los Vástagos. Lo que aprenden de la Mascarada lo hacen por si mismos. El mero acto de obtener su sustento de vitae es lo más peligroso de todo, porque alimentarse es instintivo, pero alimentarse sin ser detectado no lo es. Los Caitiff conocidos tienen poca relevancia. Pueden granjearse algo de respeto por sus habilidades, si, en esta era de hombres autorrealizados, consiguen probar su utilidad. Aun así, los prejuicios contra un vampiro sin linaje son muy fuertes. Un Vástago que se mantiene honesto con respecto a su situación de sin clan tiene poco más relevancia que un ghoul, como un friegasuelos, sin ningún recurso o compensación contra el desdén o el abuso. Será relegado a labores menores que las damas y los caballeros de clanes con linajes distintivos desdeñan. Si es inventivo y exitoso en estas labores, si muestra que puede servir con lealtad, podría conseguir cierto favor a ojos de la oligarquía de los Vástagos, pero igualmente no se les dejará nunca olvidar su lugar. Después de todo, incluso un favor debido puede resultar letal, si los mejores que tú están resentidos por debértelo.

Alias: Huérfanos, Niños de la Caridad.

Apariencia: Un Huérfano puede parecerse a cualquiera, dependiendo totalmente de lo que a su sire le atraía cuando lo Abrazó y de sus propias preferencias. Sus peculiaridades físicas reflejan aquellas de su desconocido sire. La única norma de los sin apariencia entre los sin clan es que no tienen ninguna.

Refugio: La recursividad es la clave. Un Huérfano puede hacer un refugió prácticamente en cualquier parte, o al menos intentarlo. Las opciones vienen generalmente determinadas por el papel social que han adoptado. Si dice tener un linaje que no tiene, y si tiene dinero para gastarlo, puede mantener sus propias habitaciones o habitar el apartamento de una de sus victimas. Aquellos que prefieren el abrigo de las muchedumbres puede ocultarse entre las viviendas más bajas de las residencias, manicomios, burdeles o talleres de la ciudad, buscando la seguridad del anonimato.

Trasfondo: Un Huérfano ha podido ser prácticamente cualquiera durante su vida mortal. Su Abrazo, fue, después de todo, un chiste cruel perpetrado contra un mal preparado e ignorante mortal. ¿Fue su Abrazo una insensible propina de despedida para una prostituta, el chiste malo de un lunático descontrolado, o fue una sutil y maliciosa venganza tomada sobre la hija de un antiguo enemigo? No existen limitaciones, excepto aquellas que el jugador y el Narrador acuerden para una crónica en particular.

Creación del personaje: Su flexibilidad es lo que permite a un Huérfano sobrevivir. Sus propiedades de trasfondo son ilimitadas, por lo que es lógico que pueda elegir de entre una considerable lista de habilidades sin destacar demasiado en nada. Esto depende en gran medida de quien es el Huérfano en la vida y cómo de listo es interpretando el papel que él mismo se ha impuesto. Los Atributos Físicos y Mentales son de ayuda (seguramente los necesitarán), pero los Sociales son de utilidad en la delicada necesidad de pretender ser alguien que no se es. Ayuda tener una buena cantidad de Astucia, Callejeo, Subterfugio, Percepción y Alerta.

Disciplinas de clan: Coge tres cualesquiera como disciplinas de “clan” a efectos de los puntos de experiencia, como se describe más abajo como “Debilidad” (por defecto Fortaleza, Potencia y Presencia).

Debilidad: Los Huérfanos pueden elegir de entre todas las disciplinas durante la creación del personaje, pero el avance es costoso. Elevar las Disciplinas cuesta más (Ver aquí). Para empeorar las cosas, los Caitiff conocidos tiene dificultades para “hacer amigos”. El estigma social hace que el Huérfano en cuestión haga las tiradas Sociales a una dificultad de +2, excepto cuando interactúen con otro Huérfano. En cambio, si el Huérfano trata de mantener una identidad falsa, hará una tirada de Subterfugio a dificultad +2 que, si tiene éxito, negará esta “tara” con ese Vástago en particular. Esta tirada tiene que hacerse cada vez que el Huérfano disfrazado se encuentre con un nuevo grupo al que quiera impresionar.

Organización: No tienen autoridad o apoyos organizados.

Comentarios: (arrodillándose sobre el cuerpo muerto del chico de alquiler que acaba de matar, con sangre fresca y caliente repartida por sus magullados labios mordidos escurriéndose por su barbilla sobre el lino blanco de su camisa): "Dulce Jesús, ¿qué he hecho?".

Estereotipos:

• Camarilla: Malditos, ¿tienen que ser tan falsamente alegres con nosotros? Odio su arrogancia, aborrezco totalmente su hipocresía. Oh, sonríen en nuestras presencias, pero por detrás nos desprecian con aire de superioridad por “nuestro podré estado de orfandad”. ¿No me he probado merecedor de mayores atenciones? ¿Se dan por enterados? He hecho mi trabajo, pero, ¿me recompensan por ello? He realizado fielmente cada apestoso trabajo que han juzgado demasiado bajo como para manchar sus finos guantes de cabritilla, poro ¿me lo agradecen? Y si soy su chucho que alimentar de desperdicios y que atar en la perrera basta que necesiten de mis dientes, ¿no se sorprenderían de encontrar esos finos y agudos dientes enterrados hasta el fondo en sus ignorantes gargantas?

• Sabbat: Nos acogen, si no nos desbancan o nos asesinan, para ser soldados en el Gran ejército contra los opresores de sangre vieja, pero no son dan más relevancia que aquellos a quienes llaman esclavos de los Antiguos. Nosotros seguimos muriendo, y ellos siguen como antes, sonriéndose animadamente y congratulándose entre sí en consejos que no se nos permite presenciar a aquellos de puro “anti” linaje, porque no son los primeros en caer en la refriega.

-Ettore Gianesco, Huérfano de Siena.

La Visión desde el Exterior:

• La Camarilla: No he permitido perros en la mesa durante mi vida y no permitiré a los perros de entre los Vástagos en mi mesa ahora. No tienen estilo, no etiqueta, ni gracia, ni perspectivas de probarse de utilidad para mí. Dejemos que los sirvientes vigilen la plata hasta que nos libramos de esta basura.

-Artemis Wylde-Whitney, Terrateniente, cortesano Toreador, Londres.

• El Sabbat: Pueden ser carne de cañón valida, supongo, si se les da la motivación adecuada. Mejor ellos que nosotros.

-John Stanley, Obispo Lasombra, Nueva York.
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