Estructura Familiar Kuei-jin

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La estructura social del Pueblo Demonio es el wu. Mientras que el individuo es considerado transitorio y de poca confianza, se considera que el wu tiene una estabilidad deseable y necesaria para el continuo éxito de las Cortes Inmortales. Debido a que el wu es la estructura familiar tradicional de los Kuei-jin, las Cortes, en especial las que pertenecen al Quincunx, obligan a los Catayanos a reunirse en tales grupos en nombre de la "tradición" y la "estabilidad". Los Kuei-jin que son lo suficientemente insensatos como para cuestionar el inefable mandato del Cielo sufren castigos con diferentes grados de sutilidad hasta que se doblegan ante los mandarines y comparte un guanxi con un grupo adecuado determinado por los Ancestros.

Los Catayanos que se niegan en redondo a formar parte de un wu son vituperados, perseguidos, etiquetados de "inmaduros", "egoístas" y "orgullosos" y en última instancia relegados al estatus de ciudadanos de tercera clase. Los mandarines sólo permitirán que un Kuei-jin se convierta en heimin como último recurso, como manera de evitar un agravamiento del conflicto y de permitir que tal estúpido salve moderadamente las apariencias al seguir sirviendo a la Corte en su humilde manera mientras madura lo suficiente como para ser introducido en un wu.

El Reino Medio es una cadena forjada por muchos eslabones, y a veces, hacer que los Kuei-jin trabajen juntos en un wu puede ser extraordinariamente difícil. Los Kuei-jin del Quincunx, por ejemplo, se sentirán indeciblemente ofendidos si se les pidiera trabajar con los retrasados Catayanos de las Cortes Doradas; del mismo modo, un Kuei-jin de la Corte Verde se vería en apuros si tuviera que encontrar algún área de acuerdo con un miembro de la Corte Bijali. La mayoría de los Ancestros se apresuran en apuntar que las fuerzas de las diferentes Cortes son una gran ayuda para un wu, no un obstáculo. Sin embargo, sin el guanxi, muchos hin nunca irían más allá de la mera "simpatía" o "antipatía". Si los individuos se diferencian enormemente unos de otros por todo el Reino Medio, con los wu ocurre exactamente lo mismo.

Los Ancestros construyen los wu de acuerdo con antiguas fórmulas. La correcta construcción de un wu es un arte y una ciencia cuyos rudimentos pueden ser motivo de estudio durante siglos. Algunos Ancestros lo llaman el "Feng sui de Almas". Según el Quincunx, el wu ideal es aquel en el que sus miembros hacen precisamente lo que el Cielo quiere que hagan, y ara lo cual han sido mejor preparados. Cada Dirección tendría que tener su propio representante, quién, idealmente, debería seguir el Dharma asociado con tal Dirección. Cinco es, por tanto, el número ideal de Kuei-jin en un wu, cualquier otro número será menos propicio. La neumología tiene un papel muy importante, al igual que la astrología y, frecuentemente, las lecturas del I Ching. La única cosa que hay más difícil que unir un wu es, según los Ancestros, separar uno.

Un wu operativo que se separa o pierde a uno o más de sus miembros es una herida andante. La idea que subyace a un wu es la de un cuerpo con cinco miembros y si uno de tales miembros del wu se marcha o es asesinado, entonces es como si al cuerpo se le hubiera amputado una de sus extremidades. Ésta es una ocasión de gran tristeza. Cuando esto ocurre se convoca a un gau-hoi, una ceremonia pública de lamento. Los miembros restantes del wu son separados y enviados a pasar un tiempo en completa soledad. Esto puede tomar la forma de una misión en una ciudad extranjera o de una noche sin consumir Chi para comprender la sensación de vacío. Después de un periodo de gau-hoi, se encuentra un nuevo Kuei-jin adecuado para sustituir a la extremidad perdida, se ejecuta la Reciprocidad, se establece el guanxi y se completa de nuevo el cuerpo. Después de esto, hablar del miembro perdido se considera poco propicio.

Los mandarines ven el guanxi como el tejido colectivo que une a las Cortes. Al incluir un ritual de ligadura, un vínculo espiritual y un poquito de autohipnosis, el guanxi es, probablemente, una de las más poderosas experiencias emocionales de la no vida de un Kuei-jin. Tradicionalmente, los Catayanos son sometidos a una concienzuda purificación espiritual: son rociados con polvo de jade y luego atados entre sí con lazos de seda mientras el Ancestro pronuncia el ritual de ligadura. Si hubiera un nushi, éste sería invocado y vinculado a los miembros del naciente wu en este momento. Por último, se juran votos de apoyo mutuo y la ocasión sirve (teóricamente) como foco para unir al wu por una misma causa.

Aunque el guanxi es comparable al Vinculum del Sabbat, es improbable que los sentimientos sean igual de intensos; después de todo, el guanxi no es más que una herramienta para ayudar a la estabilidad de las Cortes, no para amenazarlas con sentimientos inapropiadamente fuertes. Romper el guanxi, si es que esto fuera necesario, es algo mucho más fácil de hacer que romper el Vinculum; de hecho, muchos akuma son capaces de romperlo sin tener que recurrir a la ayuda de sus maestros infernales. Una gran parte del poder del guanxi proviene del deseo de encajar con los miembros de su wu, definitivamente, hay un elemento de autohipnosis implicado, si bien ningún Kuei-jin llegará a admitirlo nunca. El nushi es el mejor indicador del estado de un wu. Para romper el guanxi el nushi debe ser asesinado drenándolo completamente de Chi. Si el Catayano desertor no destruye al nushi, siempre existirá un vínculo entre él y su antiguo wu.

El nat (o nushi) es un elemento vital para cualquier wu. Más que un simple recurso del que echar mano, el nushi es, literalmente, el espíritu del wu. Un wu japonés de guerra podría tener a Raiden, Duque del Trueno, como su nushi, mientras que es mucho más probable que uno de las Cortes Verdes hiciera uso de una de los espíritus de los muertos, quizá el de un Ancestro. En cualquier caso, el nushi será el adecuado a la función y los senderos Dhármicos del wu. Existen wu que nunca se han sometido a la Reciprocidad: estos grupos independientes han existido durante siglos, si bien en los extrarradios de la cultura Catayana. Sin un jina o Ancestro que les ayude y dirija la Reciprocidad, estos wu independientes carecen de las bendiciones del nushi de las que disfrutan los wu formales: estas extrañas colecciones  de fantasmas hambrientos no están unidos más que por su propia elección. El Quincunx se compadece de ellos, pues son locos que no saben que están locos; después de todo, ¿qué clase de wu patético es aquél que carece de nushi, de sentido de obligación y de la seguridad de estar místicamente unido a tus camaradas? Los Kuei-jin que forman parte de un wu independiente a veces encuentran consuelo diciéndose a sí mismos que un wu de almas libres es mejor que uno oficial que ha sido creado a través de la hechicería y el artificio: ¿qué tipo de vínculo es aquel que precisa de un espíritu mágico para mantenerse intacto?

Los wu independientes suelen ser el modo en que se unen los heimin que buscan protección y poder político, si bien éstos suelen ser vistos por las Cortes como una chusma apestosa que intenta hacerse con privilegios de los que no se han hecho merecedores mediante su servicio a las Cortes. Cuanto más lejos del Quincunx, menos perseguidos son los wu independientes; en las demás Cortes los wu pueden ser considerados una buena idea, pero no son las bases de la aceptación social.

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