Wu Resplandecientes

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A lo largo de los siglos de historia del Pueblo Demonio, muchos wu se han comportado de un modo tan extraordinario que los ojos de la fama (o la infamia) han caído sobre ellos. La educación de los hin es tal, que los nombres de determinado wu pueden servirle a una jina o a un Ancestro para referirse "telegráficamente" a una conocida lección: "Si tuvieras que estar en el wu con Chou Deng sería como la Carpa Fulgurante, y mucho más propicio". o "¿Qué dices? ¿Quieres que tu wu termine como el Dragón Que Rechina Los Dientes?"

El primer wu del que se habla prácticamente a todos los Kuei-jin es el wu de la Carpa Fulgurante. El Quincunx propone a la gran Carpa Fulgurante como su ideal, e insiste bastante en que no hay mayor meta a la que un wu puede aspirar que la de emular al más digno cuerpo. Compuesto por un miembro de cada Dharma respetable, este wu tuvo unos orígenes humildes, pero se ganó un hueco en la historia Catayana desarrollando tal sentimiento de camaradería y proteccionismo hacia los demás miembros que le hizo capaz de cumplir cualquier tarea que le fuera asignada.

Las diferencias entre los integrantes del wu eran constructivas; cada uno comprendía que los otros miembros tenían diferentes creencias y diferentes capacidades, así que, cultivando una aguda comprensión sobre cuáles eran aquellas virtudes y debilidades, fueron capaces de complementarse como ninguna otra banda de Kuei-jin lo fue. Evidentemente, que cada uno de los jóvenes miembros del wu fuera parangón de su respectivo Dharma incluso antes de la formación del grupo era un auspicio de lo más propicio; de hecho, cada uno de ellos por separado hubiera llegado a ser conocido por todo el Reino Medio, pero juntos fueron capaces de funcionar como las cinco extremidades de un cuerpo y así se aseguraron la fama.

La mayoría de los Kuei-jin, o al menos los del Quincunx, pueden decir de carrerilla las razones por las cuáles el wu de la Carpa Fulgurante era la unidad ideal. Los miembros de la Carpa Fulgurante fueron cuidadosamente elegidos, unidos y bendecidos por los venerables Ancestros de la Corte de Carne, lo cuál representó ya su primer paso hacia la fama. En segundo lugar, sus integrantes aprendieron muy pronto a respetarse unos a otros, a pesar de no haberse gustado instantáneamente desde el principio. Tercero: cada miembro tenía un guanxi inusualmente fuerte hacia el resto de sus compañeros. Cuarto: el nushi del wu era de un poder legendario, y le concedió muchas bendiciones a la Carpa Fulgurante. Muchos Kuei-jin modernos están tan hartos de oír hablar de la condenada Carpa Fulgurante y de lo que la hizo tan condenadamente especial, que a menudo se muestra una gran falta de respeto hacia la memoria de este augusto wu. Esto resulta alarmante para los jina, y es muy probable que atraiga mala suerte sobre los insensatos que hacen tales comentarios.

Por otra parte, los jina del Quincunx jamás hablan del wu del Modo Desollado, ya que, a sus ojos, no existe mayor aberración. Cuando las Cortes Doradas estaban a punto de caer ante los akuma, hace casi un milenio, Piyau Payung, un bodhisattva de la Senda del Dragón Asesino, salió de la jungla junto a cinco Penangallan y aniquiló docenas de akuma. De acuerdo con la política del Quincunx acerca de los wu, nada podría ser peor; ¿un bodhisattva rebajándose a colaborar con un wu mucho menos iluminado? ¿Quién puede creer tal cosa? Peor aún: el número estaba mal; todo Kuei-jin sabe que un wu contiene cinco miembros; cualquier otra cosa es poco propicia; un wu de seis integrantes no es más que un vehículo para la desgracia. Además, el wu estaba terriblemente desequilibrado; ya es bastante malo que haya cuatro Dragones Asesinos juntos, ¿pero es que había que unirlos además con dos Tigres Diablo? Esta es una clara violación de la voluntad celestial y una invitación a la mala suerte.

Pero el hecho es que el Modo Desollado actuó como un espectacular ejemplo de wu de guerra y trabajando unidos, destruyeron akuma tras akuma. Cuatro de las Penangallan del wu aún gobiernan sus Cortes y acuden unas en ayuda de otras cuando el problema de los akuma alcanza un nivel crítico (últimamente, este ha sido el caso la mayor parte del tiempo).

Como caso de wu perdido por el mal camino, el Quincunx suele recurrir al ejemplo del Dragón Que Rechina Los Dientes. Siendo el wu más denigrado de la historia Kuei-jin, este grupo lo hizo todo mal y sufrió las graves consecuencias de sus actos. Los Ancestros de Pekín fueron negligentes y permitieron que este wu se formara a su modo, sin ningún consejo ni ayuda. "¿Cómo podría no haber salido mal?" se preguntan los mandarines. Los siete Catayanos que formaron el grupo sabían que eran demasiados para un wu práctico, pero se unieron porque "se caían bien". Deslizándose entre las grietas del sistema, los siete huyeron y celebraron su propio guanxi condenándose así a sí mismos. Casi inmediatamente, los dos seguidores del Camino de los Mil Susurros comenzaron a guardar distancias del wu, reclamando el puesto de líder del grupo, aduciendo ser los únicos capaces de equilibrar todos los elementos del liderazgo. Esto creo resentimiento.

Cuando Far Lau, la Grulla Resplandeciente intentó reunirse con ellos para explicarles su insensatez, fue encadenado y aún mientras luchaba, enterrado vivo. Cuando los Ancestros de Pekín empezaron a descubrir los elementos de esta tragedia, los dos traidores ya sabían que sus actos serían desenmascarados, así que llegaron a un acuerdo con los Reyes Yama a cambio de protección y el precio que les fue impuesto por este servicio fue, por supuesto, la servidumbre. Los dos accedieron a dar caza, uno a uno, a los restantes miembros de su wu hasta que los Reyes Yama hubieran consumido las almas de los cuatro. Para entonces, los Ancestros ya se habían dado cuenta de lo que había ocurrido y los Reyes Yama contemplaron, riéndose a carcajadas, cómo los dos akuma fueron ejecutados. Sólo meses más tarde encontraron el cuerpo de Far Lau, cuya alma, vacía de Chi, ya hacía tiempo que había sido arrastrada entre gritos por los lacerantes vientos del Yomi.

El Shiva Lingam, un wu de la Corte de los Infinitos Truenos, tiene poco que ver con lo que el Quincunx llamaría wu, y sin embargo encarna el ideal a la perfección. Tres Kuei-jin masculinos que seguían la Senda del Fénix Naciente se unieron en un guanxi y juraron lealtad a un nat (o nushi) del hogar. Los tres eran eruditos de la noche, enseñando sabiduría a los que quisieran quedarse a escucharles; siguieron una existencia muy similar a la que tenían en vida, tan solo limitándose a evitar el sol y a mendigar por la noche ofrendas de sangre de aquellos a quienes enseñaban. Se desafiaban entre sí para reforzar su Hun y luchar contra su P'o y, uno a uno, se convirtieron en Brahmanes. Poco después de esto, los tres desaparecieron. Los eruditos del Fénix Naciente insisten que esta es una prueba de que cumplieron su sendero Dhármico, peor nadie puede asegurarlo al cien por cien.

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