Los caracteres chinos y hangul sobre los papeles que el científico había entregado componían algunas palabras que Choon-yei reconoció y otras que no.
Tras un par de minutos mirando el escrito, volvió su atención al científico, se sentó con calma enfrente de él y preguntó: -¿Y qué significa todo esto?
El científico se aclaró la garganta con nerviosismo y habló sobre polímeros, reacciones enzimáticas y agentes catalizadores, hasta que Choon-yei interrumpió: -¿Qué podemos hacer con eso?
Cuando el científico dijo: -Es más ligero que el acero, pero casi igual de fuerte.
Choon-yei sonrió y preguntó: -¿Podría detener una bala?
Aunque los Kuei-jin son sin duda poderosos, su poder está por término limitado, tanto por las horas en las que pueden ejercerlo como por su alcance.
Las Pantallas Escarlata debidamente empleadas pueden extender el dominio del Catayano en tiempo y espacio.
Un guerrero experimentado puede aumentar su poder a través del empleo juicioso de un ryogumi, y un maestro de la política puede extender su influencia mediante el uso hábil de una red de espionaje.
Más importante aún: si un Kuei-jin está dispuesto a conceder a sus mortales bastante autonomía, puede ampliar su poder a regiones que de otra forma serían puntos ciegos o vulnerables.
Un Dragón Tundidor sin ninguna comprensión de los asuntos monetarios puede convertirse en un poder financiero si es capaz de desarrollar voluntariamente una buena Pantalla Escarlata mercantil... y dejarla actuar sin interferencias indebidas.
El mayor obstáculo para este tipo de poder es la pérdida de control que el Kuei-jin experimenta.
Se ve forzado a confiar en las opiniones y el consejo de mortales cuyo conocimiento no entiende.
En muchos casos, el P'o se aferra a esta incertidumbre y hace que el Kuei-jin dude de su Pantalla Escarlata, limitando así su poder a aquellos ámbitos que él mismo comprende.
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