De haber podido permitirse el lujo, probablemente los Mandarines Silenciosos de Shanghái hubiesen tratado a los Dhampyros con el mismo sutil desprecio que en otros lugares. Pero la guerra no deja lugar para esas frivolidades. Hasta hace muy poco, si podías luchar y eras leal al Quincunx, Shanghái te daba la bienvenida.
Los Dhampyros del Quincunx en la Corte de Carne acabaron viendo mucha acción. Como exploradores, asesinos, líderes de Pantallas Escarlata o cualquier otra cosa que surgiese, los Dhampyros de Shanghái encontraron más útiles las habilidades bélicas que toda esa caligrafía y lenguaje diplomático tan esenciales en las cortes más estables (o estancadas, si lo prefieres).
Ahora que el Quincunx está de nuevo al mando en Shanghái, los días de locura en la ciudad han terminado. Por supuesto, sigue habiendo trabajo que hacer. El Otorgado Ancestro quiere que hasta el último gaki desaparezca de Shanghái. Pero el Hombre ha vuelto a la ciudad, y a los Dhampyros que caminan por las calles de Shanghái les conviene empezar a ceñirse a las líneas... o trasladarse a la zona de guerra que es Hong Kong.
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