Puede que los Caminantes de las Sombras sean ciudadanos de segunda clase en la mayor parte del Quincunx, pero eso es mucho más de lo que consiguen en la Corte de Hueso. No hay semicondenados en la Corte de Hueso de Chongqing, y punto. Los ancestros de la Corte de Hueso han prohibido la creación (e incluso la presencia) de Dhampyros desde los tiempos más remotos que he podido documentar... quizá desde que los Wan Xian fuesen malditos por la Augusta Personalidad de Jade. Aun los Dhampyros heimin con asuntos del Quincunx son pobremente recibidos.
La razones de esto están íntimamente relacionadas con la Obsesión de la Corte de Hueso por la pureza espiritual y el Monte Meru. Como sabes, todos los esfuerzos de los Kuei-jin por volver a ese lugar sagrado han sido frustrados por alguna fuerza extraña. (Una vez hablé con un jina Grulla Resplandeciente que había intentado ir allí: me dijo que el dolor era tan intenso que cuando volvió atrás, se sintió como si sus huesos se hubiesen vuelto de metal al rojo. Puaj.) Ku Zu, el Ancestro de Hueso, respaldado por todos sus mandarines, ha declarado que los Dhampyros son criaturas espiritualmente manchadas y contaminadas, creadas por Kuei-jin que hubiesen debido resistirse mejor a sus impulsos. Por supuesto, tan viles y corruptas criaturas no son dignas de estar en presencia de los exaltados descendientes de la Corte del Tigre Blanco, ¿verdad? Y mucho menos de que se les revele la ubicación de un lugar tan sagrado como el Monte Meru.
Todo esto es una mierda, claro está. Aparte de la variedad de jardín de la enemistad que los mandarines más viejos sienten hacia los Dhampyros, el hecho es que el Ancestro de Hueso y sus secuaces llevan siglos sin probar el Yang. Los Dhampyros les recuerdan que son cadáveres resecos, y por eso no les dejan acercarse.
Es de lo más estúpido, si quieres saber mi opinión. Si el ancestro de la Corte de Hueso está de verdad tan interesado en saber qué ha ocurrido con la Corte del Tigre Blanco, ¿por qué no enviar a alguien que podría subir a lo alto del Monte Meru y preguntarlo? Por lo que sabemos, los semicondenados no tienen por qué estar sujetos a la misma dolencia espiritual que afecta a los Kuei-jin que intentan regresar al lugar sagrado. La ciega obsesión de los mandarines de la Corte de Hueso por la pureza espiritual (o su inseguridad sexual dominada por el ego) puede estar costándonos a todos los demás un conocimiento muy valioso acerca del destino de nuestros hermanos.
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