Finalmente, antes de que el aspirante a akuma contacte con el Rey Yama para comenzar las negociaciones, éste debe decidir qué es lo que desea exactamente. Aunque muchas de las cosas que el Kuei-jin puede comprar son obvias, hay algunas opciones de las que el akuma podría no ser consciente. El joven infernalista sensato se embarca en una exhaustiva investigación antes de sentarse en la mesa; después de todo, las almas son para siempre... Todos los métodos de investigación antes explicados son igualmente válidos para tomar tales decisiones, particularmente el de la captura e interrogación de espíritus malignos, los cuales son (como bien puede imaginarse) bastante hábiles en la materia.
Los Reyes Yama hacen lo posible por presentar la estructura del proceso de Comercio de Almas de un modo que anime al Wan Kuei a poner toda su alma sobre la mesa en cada negociación. En términos de juego, cada Kuei-jin tiene un número de puntos de Alma igual a su (Hun o Fuerza de Voluntad, el más bajo de los dos) x 10; los cuales representan hasta qué grado puede el Kuei-jin entregar porciones de su sustancia esencial y seguir manteniendo el control sobre sí mismo (o por lo menos tanto control como del que disfrutan los demás Guan Ren). Así, el infernalista medio tiene entre 40
y 60 puntos de Alma.
Cuando el Kuei-jin se sienta en la mesa de negociación, puede llevar consigo una "lista de la compra" por un valor equivalente a los puntos de Alma que le queden (para el valor en puntos de Alma de las Concesiones, ver "Concesiones del Alma"). Cada elemento de la lista será negociado individualmente, y el Kuei-jin podría tener que pagar más o menos de lo que esperaba por una determinada concesión. Un contrato mal cerrado podría llegar a costarle al Kuei-jin su alma entera. No obstante, incluso si el Kuei-jin adjudica todo su espíritu a cambio del primer elemento, éste recibirá toda su "lista de la compra".
Así, un Kuei-jin que apueste toda su alma cada vez que se siente en la mesa aumentará sus probabilidades de salir ganando en la transacción. Cualquier éxito en la negociación le permitirá conservar su voluntad, e incluso en el caso de que el trato le salga mal, habrá conseguido el precio más alto por su alma... o al menos así es como les gustaría a los señores del Yomi Wan que pintaran las cosas. En realidad, lo que significa es que la mayoría de los Kuei-jin que de otro modo sólo acudirían a la mesa para obtener un único favor arriesgan toda su alma, y los Reyes Yama no se molestan en gastar aliento negando sus verdaderas intenciones.
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