Aunque los Reyes Yama a menudo visitan los sueños de los Kuei-jin que han escapado a sus garras, estas visiones oníricas no son más que fantasmas carentes de la consistencia necesaria para acoger las transacciones relacionadas con las almas
y el poder oscuro del Yomi. Para que el Kuei-jin pueda cerrar un trato, éste deberá encontrar un modo de contactar con sus potenciales maestros con suficiente consistencia y la certidumbre de su capacidad para conseguir algo de ellos.
Los desafortunados Kuei-jin que reciben visitas regulares de los Reyes Yama y sus esbirros durante sus sueños pueden limitarse a suplicar a los señores infernales que les enseñen a establecer un
contacto menos tenue. En muchos casos, ésta petición resulta en que al suplicante le es enseñado el Ritual de la Peonía Negra. Puesto que el engaño resulta mucho más fácil cara a cara, algunos Reyes Yama
acceden a hablar a través de Kumo, Kura Sau o sirvientes akuma. Independientemente del método de contacto, la mayoría de los señores del Yomi requieren que el suplicante realice algún tipo de servicio para ellos a cambio de su tutela. Con esto, el Kuei-jin se va acostumbrando a realizar tareas en beneficio del Rey Yama a la vez que se le hace pagar por el privilegio de vender su alma.
Los Kuei-jin no tan desafortunados como para sufrir visitas nocturnas de los Reyes Yama, quienes desconfían de ellos, o quienes se negaron a comenzar su carrera como akuma trabajando para ganarse tal privilegio, deberán encontrar otros modos de contactar con sus potenciales patronos. Por lo general, un joven miembro de los Wan Kuei no puede acercarse tranquilamente a un mandarín y pedirle permiso para "saquear" su biblioteca en busca de conocimiento acerca del mejor modo de convertirse en un akuma. Los Kuei-jin más ancianos, particularmente aquellos a los que se le ha confiado conocimiento sobre el Infierno, permanecen alerta con los discípulos y los jina que parecen estar a punto de desviarse por el mal camino. Incluso si el mismísimo mandarín fuera uno de los Devorados por los Demonios, sería mucho más probable que chantajeara al advenedizo antes que crear un posible competidor en la corte.
Hay muchas maneras de acceder a este conocimiento prohibido, pero lo único que todas tienen en común es su naturaleza desagradable. Los Kuei-jin pueden participar en el peligroso juego de asaltar los refugios de sus mayores con la intención de saquear sus bibliotecas en busca del conocimiento. Pueden intentar hacer un doble juego, logrando acceso a una biblioteca con la excusa de estudiar sobre un tema para dedicarse luego a investigar sobre cosas completamente distintas. Ambas tácticas son peligrosas, ya que los Kuei-jin tendrán que operar bajo la atenta mirada de sus ancestros.
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