La diferencia principal entre los Cazadores de Demonios y los demás mortales es la habilidad de los primeros para acceder a su Chi. Esta fuerza elemental forma los ladrillos de los que se compone el universo, incluyendo la carne de los humanos y el calor producido por la descarga de un rayo. El Chi impregna el aire que respiramos, el agua que bebemos y la luz del sol que cae desde los cielos.
El Chi es la vida. Cada microbio, cada planta, animal, humano, demonio y deidad es producto de esta fuerza. El Chi tiene miles de nombres diferentes, pero ninguno de ellos define completamente el concepto. Basta con comprender que está en todas partes y en todo momento.
¿Por qué es tan precioso? ¿Por qué pelean los shen por él, por qué lo roban de los humanos y lo consumen cuando lo creen necesario? Porque el Chi es poder. El poder y la vida son lo mismo para los Kuei-jin, los magos y los hengeyokai.
El Chi es la base de toda la vida, tanto mortal como sobrenatural. Casi todos los seres pueden acceder al Chi, aunque de forma inconsciente. Algunos eruditos creen que la evolución se produce cuando una especie comprende la necesidad de cambiar y alterar su propio Chi de forma involuntaria para superar una situación. Las especies que no logran realizar los cambios imperiosos terminan desapareciendo.
Los magos y los sanadores pueden acceder al Chi, aunque de forma diferente. Los primeros emplean el Chi ambiente para crear efectos milagrosos. Los sanadores no lo usan, pero sí ayudan a desplazarlo hacia las zonas correctas. De este modo se puede acelerar la soldadura de un hueso y forzar una remisión de un cáncer, solo hay que convencer al Chi del paciente de que haga lo que ya debería estar haciendo. De este modo, también el sanador obra milagros.
Sin embargo, ni los magos ni los sanadores suelen manipular su propia fuerza vital, sino que usan la energía ambiente o la de sus pacientes. No se concentran en sus propias esencias espirituales para crear cambios drásticos en ellos mismos o en aquellos que les rodean. Si lo hicieran, sufrirían los mismos riesgos que los Shih y los agentes de la Fuerza de Ataque Zero. Al contrario que los otros humanos que manipulan el Chi, los Cazadores de Demonios acceden a su propia fuerza vital o "bioenergía", para alimentar sus armas o combatir a sus enemigos. Al hacerlo, voluntariamente o no, sacrifican parte de su propio espíritu.
Tipos de Chi
Existen dos tipos de Chi: el Chi Yin, que refleja una energía pasiva, receptiva y negativa, y el Chi Yang, que encarna principios activos, enérgicos, positivos y vitales. Todos los humanos disponen de ambos tipos en diferente medida.
Gasto de Chi
Todos los mortales tienen 10 puntos de Chi. Lo ideal es que haya cinco puntos de cada tipo, aunque normalmente no es el caso. El Chi cambia a medida que lo hace la vida de la persona. Alguien calmado, depresivo, sereno o pesimista tenderá a tener más Yin, mientras que otro más alegre, violento, furioso o excitado tendrá más energía Yang.
La mayoría de los mortales no tiene modo alguno de acceder a su Chi, por lo que no son conscientes de todo el poder del que disponen. Algunos efectos traumáticos pueden forzar a alguien a manipular inconscientemente esta energía, pro ejemplo forzando una remisión del cáncer, realizando proezas imposibles como levantar un coche o incluso derrotando en combate a un hombre lobo. Sin embargo, el coste de estas acciones suelen ser devastador. Los músculos que levantan el coche se rompen y los huesos se parten ante el peso, y el héroe que dejó en coma al temperamental Lupino muere debido a las heridas recibidas y a la cantidad de Chi consumida para lograr su victoria. El que venció al cáncer podría sufrir varios meses de debilidad. El motivo de todos los casos es el mismo: igual que una persona no sabe cómo gastar el Chi de forma consciente, tampoco sabe cómo recuperarlo.
Los Shih y los agentes de la Fuerza de Ataque Zero son la excepción a esta regla. Los primeros, gracias a los años de práctica, tienen la capacidad de acceder a su Chi. Pueden tomar este poder, usarlo de diversas formas y, lo que es más importante, recuperarlo rápidamente. Los agentes de la Fuerza de Ataque Zero emplean los mecanismos implantados para alimentarse de esta bioenergía. En otras palabras, de su Chi. Las reservas de Chi de los Cazadores de Demonios no son en modo alguno similares a las de sus enemigos sobrenaturales, y casi todos ellos ven sus reservas agotadas tras un breve encuentro. Sin embargo, los dos tipos de cazadores disponen de modos de recuperarse.
Los Shih gastan su Chi en rituales que han aprendido y desarrollado a lo largo de los siglos. Estas ceremonias, denominadas "Qiao" o "Puentes", son rigurosas disciplinas mentales que requieren años de entrenamiento y meditación. Cada Qiao emplea Chi Yin o Yang (en algunos casos extraños, ambos), y a menudo necesitan Fuerza de Voluntad como catalizador del gasto de energía. Al contrario que los Kuei-jin, la energía que los Shih emplean es la suya, no la que han robado de otros. Por tanto, estos rituales se emplean con moderación: es perfectamente posible morir si se quema demasiada fuerza vital.
Los agentes de la Fuerza de Ataque Zero también emplean el Chi, aunque de un modo totalmente distinto. Los implantes de sus cuerpos necesitan una cierta cantidad de energía vital de los operativos. Uno de los motivos es que las armas se ocultan mejor sin una fuente externa de potencia, pero hay otro factor casi igual de importante: el uso de bioenergía impide que los usuarios abusen de estos dispositivos, lo que funciona como una protección contra traidores. Todas y cada una de las armas y demás equipo en el cuerpo de un agente de campo están personalizadas, por lo que solo funcionan con ese operativo en particular. Este factor es muy importante si en algún momento son controlados o poseídos por un demonio. Las entidades que pierden el control de sus cuerpo sufren cambios en su campo bioeléctrico, lo que significa que no podrán utilizar su armamento incorporado contra sus camaradas.
Los agentes de FA0 emplean el Chi con tanta frecuencia contra los Shih, pero no son conscientes de que lo hacen. Los cazadores de demonios alteran sus cuerpos cuando comienzan a emplear esta energía, ya que se despierta un poder que debería estar dormido. Se convierten en algo más (y posiblemente en algo menos) que humanos. Una vez se activa el Chi, conscientemente los Shih y de forma inadvertida los agentes de la Fuerza de Ataque Zero, en su interior se producen cambios; sus cuerpos permanecen prácticamente iguales, pero su espíritu resulta alternado. Se abren a un potencial de grandeza del que muy pocos mortales son conscientes, aunque también aumentan las posibilidades de ser condenados.
Recipientes de Chi
Como ya se ha indicado, casi todos los mortales comienzan con 10 puntos de Chi. Sin embargo, ni siquiera los Shih mejor adiestrados pueden acceder libremente a toda esta energía. Como sucede con los Kuei-jin, solo podrán usar una determinada cantidad que depende de sus Virtudes. Coraje controla el Yang y Autocontrol el Yin. Un Cazador de Demonios solo puede evocar tanto Chi como le permita la Virtud que controla cada tipo en particular. Para acceder a los 10 puntos de Yin y Yang sería necesario tener Autocontrol 5 y Coraje 5.
Un guerrero Shih con Autocontrol 3 y Coraje 4 podrá acceder a un máximo de 3 puntos de Yin y 4 de Yang, aunque para lograrlo se estaría jugando literalmente la vida. Quemar siete puntos de Chi en combate es equivalente a perder siete puntos de sangre. El Shih estaría tan exhausto que su cuerpo se apagaría, dejándolo en coma o muerto por un ataque cardíaco. Cada dos puntos de Chi gastados se reducen los Niveles de Salud del personaje en uno.
En una situación desesperada es posible hacer una tirada de Resistencia (dificultad 9) para acceder al Chi que supere las puntuaciones de Virtudes. Si se tiene éxito se podrá sacar Chi adicional de la fuerza vital, aunque se trata de algo extraordinariamente peligroso: cada punto de Chi así obtenido cuesta un Nivel de Salud y obliga a realizar una tirada inmediata de Conciencia (dificultad 8) para comprobar si se pierde Humanidad.
Recuperación del Chi
Gastar Chi es fácil, pero recuperar la propia fuerza vital es algo más complicado. El modo más efectivo de recobrar estas energías es descansar, a menudo meditando para mejorar los efectos. Por cada hora de reposo (y nos referimos a reposo, no a estudiar importantes documentos o a intentar descifrar un código en clave) el personaje recuperar automáticamente un punto de Chi, del tipo más escaso en ese momento. Si un Shih ha gastado un punto de Yin y tres de Yang, la energía recuperada se convertirá en Chi Yang. El cuerpo recupera primero lo que es más importante, es un proceso automático sobre el que el personaje no tiene el control. Los Niveles de Salud perdidos por el gasto de Chi (no por heridas y similares) se restauran mediante este mismo proceso. Los Niveles de Salud perdidos por acceder a Chi en exceso de las Virtudes no se recuperan de este modo, y deben curarse al ritmo normal.
Los Shih pueden duplicar su velocidad de recuperación meditando, lo que da a sus cuerpos una mejor oportunidad de recobrar lo que han perdido. Lo único que se necesita es una tirada de Resistencia + Meditación (dificultad 6). Un mero éxito significa que el personaje duplica la velocidad de recuperación de Chi. Esta opción también está disponible para los agentes de la FA0, pero exige dos o más éxitos, ya que no han recibido instrucción formal en este tipo de meditación. Como ocurre con el reposo, la meditación solo funciona si no se intentan hacer otras cosas al mismo tiempo.
Solo existe otro modo natural de recuperar Chi, y es ser coherente con uno mismo. En cualquier momento en que el personaje cumpla totalmente con su Naturaleza o con su cuerpo (mejorando la historia y haciendo que todo el mundo se divierta) el Narrador puede pedir al jugador que haga una tirada de Conciencia (dificultad 6). Cada éxito restaura un punto de Chi, que se convertirá en Yin o Yang según procesa. Por ejemplo, si un agente de la Fuerza de Ataque Zero logra derrotar a un rival de un modo especialmente espectacular, el Narrador podría decidir recompensar el éxito con una tirada de Conciencia y la recuperación de energía. Este camino depende totalmente del Narrador, por lo que los jugadores no deberían contar con él ni darlo por hecho.
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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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