El Mundo del Crimen Asiático

Toma todo lo malo que hayas oído sobre la Mafia en EE.UU. y multiplícalo por mucho. Esa es una idea de cómo es el mundo del crimen en este continente. Los delincuentes del Reino Medio llevan varios siglos afinando sus habilidades. El narcotráfico, la esclavitud, la prostitución, la venta de armas y el mercado negro son tan importantes para la vida en Oriente como el arroz y las especias. A pesar de la abundancia de recursos de Asia, la pobreza más absoluta es bastante frecuente. Algunas familias venden a sus hijos a todo tipo de pervertidos por que no pueden alimentarlos, y mucho menos criarlos.

La filosofía vital en gran parte del continente es radicalmente diferente a la visión occidental. Aunque muchas de las jóvenes generaciones están comenzando a apartarse de tradiciones milenarias, gran parte de la zona sigue adscrita a una disciplina tan estricta que parecería cruel a la familia media occidental. Las cosas son así porque siempre lo han sido: hay que aceptar la posición de uno en la sociedad y en la vida sin hacer preguntas. Por este motivo las organizaciones criminarles no tienen muchos problemas trabajando de forma relativamente abierta. Es mejor lo malo conocido...

El silencio es una fuerza muy poderosa en toda Asia. La gente no habla sobre sus problemas, salvo con un familiar cercano. Los tong y las tríadas prosperan con este aislamiento de las comunidades en las que viven. Algunos de estos imperios criminales tienen cientos de años, y están mejor establecidos que los gobiernos legítimos. Además, esas mismas organizaciones son las que ofrecen la única economía real en algunas zonas. Si no fuera por el dinero generado de este modo, muchas regiones del continente se vendrían abajo.

A pesar del mal que estos grupos cometen, también suelen ser la única ley real en estas zonas. Las bandas callejeras proporcionan dinero, oportunidades para trabajar y seguridad. ¿Por qué iba la población local a renunciar a esto? ¿Para tener hambre y sentir miedo cada vez que alguien llamara a la puerta? Lo que es moralmente correcto a los ojos del gobierno no tiene mucha importancia en las vidas de la gente de las calles. Este síndrome no es ni mucho menos exclusivo de Asia, pero la aceptación del dilema es mucho más completa en el Reino Medio.

Dicho de otro modo: ¿por qué iba alguien normal a ayudar a un agente de la Fuerza de Ataque Zero? La gente de la calle no tiene nada que ganar ayudando a derribar a una organización criminal, y sí mucho que perder. La maldad está en los ojos de cada uno.

Los Shih lo tienen un poco más fácil, ya que están en las calles día y noche y no se retiran a la seguridad de sus increíbles casas y de sus despachos cuando necesitan recuperarse. En muchos casos se acepta a los Shih igual que a las tríadas y a los tong, ya que hasta cierto punto todos comparten un objetivo: proteger a la gente de las amenazas que podrían resultar peligrosas.

Sin embargo, incluso los Shih suelen tener problemas para tratar con los bajos fondos. Los tong y los criminales suelen aliarse con aquellos a los que los cazadores tratan de derrotar, y el respeto no implica en absoluto la confianza. Además, los demonios a los que persiguen son a menudo los responsables de que una comunidad esté alimentada y de que los niños estén a salvo.

La Yakuza

Los famosos gumi de la Yakuza japonesa hace mucho más que vender armas y drogas: en muchos lugares son los responsables de la protección de la sociedad, actuando de forma mucho más eficaz que cualquier fuerza policial. Contrariamente a la actitud mostrada en Hollywood, la Yakuza cumple un importante cometido en la sociedad japonesa: siempre ha trabajado para que la justicia sea rápida y justa: los violadores y asaltadores a los que capturan suelen terminar sirviendo como ejemplo de por qué es tan recomendable portarse bien.

La Yakuza exige lealtad y respeto a aquellos que trabajan para ella. A cambio ofrece protección y ley para toda la zona. Este arreglo ha funcionado desde mucho antes de la fundación de los Estados Unidos. La Yakuza no tiene nada que ver con la violencia sin sentido y el caos, sino con el orden y la disciplina. Por supuesto, y al igual que sucede con la Mafia, muchos de los jóvenes han olvidado la tradición y el honor y se han convertido en poco más que matones.

La Yakuza, como las tríadas, surgió como respuesta a los señores feudales en un tiempo en el que aquellos que no eran samurái no tenían ni voz, ni derechos ni seguridad. Eran jugadores y pendencieros, pero protegían a las comunidades locales y se aseguraban de que sus clientes estuvieran seguros. Todo esto aún sigue siendo cierto en muchos aspectos: lo único que ha cambiado han sido los métodos para ganar dinero y mantener en marcha la economía local. Tratar con la Yakuza es peligroso para los extranjeros, sobre todo porque los que hacen muchas preguntas llaman demasiado la atención.

Tríadas

Las tríadas son muy similares a la Yakuza. Se encargan de la justicia "extraoficial" y ofrecen protección contra fuerzas exteriores. Esta seguridad suele consistir en aplastar a la oposición que trata de hacerse con sus negocios... pero no por ello deja de ser protección. Sin embargo, entre los dos grupos hay muchas diferencias. Las tríadas se dedican a la esclavitud y sus tentáculos se extienden por zonas mucho mayores. La disparidad más importante es que las tríadas operan de forma mucho más abierta, ya que reconocen su derecho a operar burdeles y vender personas al mejor postor. También son más despiadados a la hora de tratar con aquellos que les molestan.

Tong

Los tong son un asunto totalmente distinto. Son más bandas callejeras localizadas que verdaderas organizaciones criminales. Sus objetivos son el dinero rápido, el poder rápido y la aplicación despiadada de sus normas. Exigen dinero por su protección, se quiera o no. Si las tríadas recuerdan a los lejanos y casi benignos señores feudales, los tong son los bandidos que roban lo que pueden sin preocuparse de quién caiga en el proceso. Estas bandas gobiernan mediante la intimidación, y usan la violencia para que se les haga caso. Los tong son mucho más comunes que las verdaderas tríadas. No están tan bien implantados, y vienen y van según la velocidad de cada uno con la pistola o el chichillo. Casi todos tratan de alcanzar el poder de las tríadas, pero carecen de la organización y de los conocimientos para acercarse siquiera.

Los tong se dedica a cualquier cosa que sirva a sus actuales propósitos: armas, esclavitud, drogas y protección son solo algunas de sus ramas. Para obtener poder están dispuestos a probar lo que sea, así que son presa fácil de los Kuei-jin y otros shen. Hay que mencionar que algunos tong tratan realmente de proteger sus vecindarios de elementos criminales, pero son la excepción. Igual que las bandas callejeras de los Estados Unidos, básicamente son matones baratos.

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