La Filosofía de la Fuerza de Ataque Zero

La agencia tiene una visión muy diferente sobre lo sobrenatural a la que tienen los Shih: estos últimos solo castigan a aquellos que se extralimitan, pero la FA0 los busca a todos por igual. Es posible que un monstruo razone con ellos, pero el resultado casi nunca suele ser el que el shen desearía. Salvo que tenga algo con lo que negociar, todas las apuestas están contra el demonio.

Para Okamoto, los shen no son criaturas vivas que tengan derecho a existir; son monstruos que han pasado siglos aterrorizando a los humanos y alimentándose de la carne del mundo. El director ha dedicado la mayor parte de su vida a asegurarse de que los monstruos sean erradicados, y se entrega a esta labor con una pasión que llega al fanatismo.

Sin embargo, no es idiota. El mejor modo para aprender sobre sus enemigos es conseguir que ellos mismos hablen sobre sus debilidades. Los especímenes vivos son herramientas útiles para descubrir el mejor modo de encargarse de otros demonios. Por supuesto, sí los shen capturados se vuelven demasiado molestos, siempre se puede recurrir a la vivisección.

También hay monstruos humanos que deben ser erradicados. Los shinta, el Pueblo del Rayo... hechiceros, les llaman algunos. Se encargan de los shen y logran poder con ellos. Cortejan a los hombres lobo y se aparean con los gaki. Son, en resumen, servidores voluntarios de los demonios. Los shinta se encuentran entre los monstruos más peligrosos, porque se ocultan a simple vista y son prácticamente imposibles de detectar con medios tecnológicos.

Una de las primeras pruebas para la Fuerza de Ataque Zero de Okamoto fue encargarse de un culto de adoradores del demonio que pretendía sacrificar a cientos de personas para sus maestros demoníacos. En un esfuerzo por liberar a su amo encerrado, un grupo de shinta dementes y sus servidores capturaron a numerosos norcoreanos prometiéndoles trabajo y comida; llegaron a cometer toda  una serie de atrocidades sobre la mitad antes de que apareciera la Fuerza de Ataque Zero. Los poderes de aquellos sectarios representaron una gran lección para la agencia sobre lo que los hombres malvados eran capaces de llegar a hacer; el precio fue la vida de todos los miembros de los dos primeros equipos de FA0, salvo un superviviente. Al final, el mismo demonio al que los hechiceros querían invocar los devoró por no conseguir su liberación. El agente que logró salir con vida solo habla de la experiencia sometido a hipnosis, y nunca ha llegado a recuperarse.

No hay lugar para la piedad en la Fuerza de Ataque Zero. La maldad debe ser destruida, y como pueden atestiguar muchos en el Reino Medio, suele ocultarse detrás de un bello semblante para esconder sus verdaderas intenciones. Un ademán amable, un esfuerzo por ayudar a la FA0, hasta la salvación de la vida de un agente... Todos son sospechosos. Estos gestos no son sino otro motivo para destruir a cualquier shen que puedan encontrar.

Para inculcar esta actitud a los agentes, los nuevos Equipos de FA0 se someten a una serie de ejercicios de insensibilización. Cuando están preparados para salir al exterior se les entrega algún caso que tenga que ver con los aspectos más mundanos de su trabajo. Estas investigaciones suelen haber sido tanteadas por algún equipo veterano, pero al no haberse detectado presencia sobrenatural se convierten en asuntos de baja prioridad. Los Equipos de Asalto toman notas, mantienen cualquier contacto que sus miembros hayan hecho y archivan el caso para que alguno de los equipos menos experimentados lo investigue desde cero.

El nuevo grupo estudia las pruebas, reúne todos los detalles y se infiltra en las organizaciones, según considere apropiado. Después se compara la información obtenida con la que ya se tenía y se valoran los resultados. Cuando llega el momento de sacar las pistolas se suele enviar como refuerzo al equipo veterano, pero las medallas se las llevan los nuevos.

Mediante casos de este estilo el equipo gana confianza en sus habilidades y la Fuerza de Ataque Zero valora sus progresos. Cada nueva investigación les acerca de forma inexplorable hacia la verdad sobre la existencia de los demonios, descubriendo poco a poco nuevos aspectos sobre la horrenda naturaleza de estos seres. Cuando llega el momento de un encuentro a gran escala el equipo está preparado para encargarse de los monstruos con toda la dureza necesaria para sobrevivir y proteger a la población humana.

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