Parte 01: Geichin Okamoto

El hombre que ahora se llama "Geichin Okamoto" era el tradicionalista de su familia, el mejor de una larga línea de ninja. Aunque su familia ya no existía (al menos oficialmente), aún trabajaban para el emperador como espías, y si era necesario como asesinos. Como ocurría con numerosos clanes ninja, el de Okamoto decidió mantener las tradiciones de los tiempos feudales, adaptándose solo en que ahora trabajaba para determinadas facciones políticas. Okamoto recibió entrenamiento en su juventud como asesino y cazador de hombres, y nunca se cuestionaba la moralidad de los encargos recibidos; era su deber.

Durante aquellos primeros años vivió en una pequeña comunidad en el Japón rural. Como parte de su entrenamiento, a los doce años fue apartado del complejo ninja y abandonado en los bosques de las montañas para que aprendiera a valerse por sí mismo. El adiestramiento en la supervivencia era una parte importante del ninjutsu, ya que nunca se podía saber cuánto tiempo tendría que valerse un ninja por sí mismo mientras perseguía a un objetivo. Cuando Okamoto regresó a casa casi dos meses después, estaba traumatizado y al borde de la inanición. Nunca le dijo a nadie lo que le había sucedido en aquel tiempo, pero parecía claro que había sobrevivido por muy poco.

Había aprendido más sobre el mundo de lo que nadie esperaba. Había sido capturado en el bosque por una banda de Tengu que planeaban devolverlo como plato fuerte en un banquete ceremonial. Solo su astucia y su adiestramiento le permitieron escapar de aquellas viles criaturas y regresar a la civilización. Aunque apenas hablaba de aquellos dos meses, le habían marcado para siempre.

Un japonés más moderno se hubiera reído de su "historia", pero no los líderes de su clan: aunque Okamoto nunca les comentó sus experiencias, tenían alguna "ligera" idea de lo que había sucedido. Conocían a los Tengu y a otras criaturas extrañas. Los ninja veían muchas cosas, pero como era su costumbre no hablaban sobre ellas. Sin embargo, la familia de Okamoto trabajaba muy estrechamente con el Emperador de Japón, como había hecho durante generaciones, de modo que eran conscientes de la batalla silenciosa que se había estado librando hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Los shen estaban enfrentados con los suyos, combatiendo a los demonios en China. Algunas funcionarios de alto rango, que sospechaban de las actividades inexplicables que se producían en el frente, empelaron al leal clan de ninja Okamoto para informar sobre los progresos de la situación y poder usarlos en beneficio del imperio.

Durante esta época Okamoto vio muchísimas cosas extrañas, y siempre recordó a los monstruos alados que una vez quisieron devorarlo.

0 comments:

Publicar un comentario

LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."