Parte 06: El Precio de la Perfección

Porque ya ves, para unirse a la Fuerza de Ataque Zero el nuevo agente debe ser declarado legalmente muerto. El grupo falsifica todos los papeles necesarios, preara un funeral y crea una nueva identidad. Nadie (ni amigos, ni familia, ni amantes) sabe nada de este engaño. Los agentes son llorados por los suyos y cada uno sigue con su vida. Los reclutas se someten a una transformación radical, desde la forma del rostro hasta la textura y el color de la piel. Muchas de las mejores mentes reclutadas por FA0 sufren fragilidades físicas, los que fueron traicionados por sus cuerpos caminan ahora sobre las dos piernas, y no tienen que empujar una silla de ruedas; los que observan el mundo a través de dos gruesos cristales ahora tienen una visión perfecta. Los más enclenques se mueven ahora con la gracia y la potencia de un atleta en la cima de su vida deportiva. A cambio de esta nueva vida y este nuevo cuerpo solo tienen que entregar su lealtad a la Fuerza de Ataque Zero y decir adiós a todo lo que hizo de ellos lo que fueron.

La elección es suya, pero una vez se toma no hay marcha atrás. El grupo está compuesto por agentes sin más pasado que el que aparece en los ordenadores del gobierno. Las huellas dactilares, las retinas, los informes dentales y los historiales académicos son falsos. Nadie que se una a la FA0 sale vivo de la experiencia.

A cada agente potencial se le explica con detalle el proceso y se le da una hora en soledad para que decida si desea unirse al programa. Los que aceptan se convierten en agentes. Los que se niegan ven sus recuerdos borrados por el uso de drogas y reprogramación mental. Es mucho más fácil de lo que la gente le gusta creer, y la agencia de Okamoto está acostumbrada a este tipo de cosas.

Los motivos son sencillos: la gente con familias puede ser chantajeada, y los objetivos de la agencia son capaces de cometer los actos más execrables. Además, al grupo no le preocupa usar a las familias de sus enemigos para conseguir sus fines. Si no disponen de esa misma arma, los shen no podrán romper un eslabón débil en la cadena para atacar a los agentes. Es duro, sí, pero la seguridad de los familiares es demasiado importante como para ponerla en juego.

Por supuesto, existen compensaciones. Aunque la Fuerza de Ataque Zero es oficialmente una agencia gubernamental, los salarios los paga DTI... y son muy altos. Además, a cada recluta se le proporciona un apartamento en el cuartel que sería la envidia de cualquier habitante de Tokio.

En el lado negativo, los agentes no tienen muchas oportunidades ni de gastar su dinero ni de disfrutar su vivienda. Hay muchísimo trabajo, y pasan la mayor parte de su tiempo entrenándose y aprendiendo a utilizar las armas y el equipo que se les proporciona. Además, muchos de estos dispositivos exigen que se implanten diversos sistemas en sus cuerpos, implantes cibernéticos o placas wetware que garanticen la seguridad del armamento empleado.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."