Dejaste de trabajar para conseguir una vida mejor y empezaste a recorrer la misma senda que ella, hasta que la vieja te metió a golpes algo de sentido en la sesera. Te llamó cobarde, te acusó de dejar que engancharan a tu novia y de permitir que la peor escoria la matara. Te exigió que honraras su recuerdo. Todos aquellos años aprendiendo kung fu ni siquiera te empezaron a preparar para la tortura a la que te sometió Ma Li Kong. Te llevó fuera durante un mes y te enseñó todo tipo de trucos de combate, haciéndote aprender a moverte en silencio, a enfocar tu furia y a alejar la depresión.
Después te marchaste con ella para vengarte de los hijos de puta que habían dejado a tu novia flotando en el mar. Cuando terminaste habían diez muertos moribundos en el suelo y un Kuei-jin ardiendo en una esquina del almacén en el que el tong guardaba todo el contrabando. Tú heriste a dos y mataste a uno, y la vieja se encargó del resto. Entonces te habló sobre los Kuei-jin y te explicó como actuaban y cómo se alimentaban de las almas de la gente buena. Te preguntó si querías evitar que siguieran haciendo más daño, y tras algunos días aceptaste. Entonces comenzó el entrenamiento de verdad.
Ya has terminado. Por fin estás solo y dispuesto a defender a la gente de tu barrio de su propia ignorancia. Sí, muchos de ellos saben que los shen existen, pero no quieren pensar en ello. No quieren ver... y ahí es donde tú entras. Te dedicas a ayudar a aquellos que se niegan a ayudarse a sí mismo, y cuando exiges un precio por tu protección siempre es algo justo. Un hombre tiene que comer y necesita un lugar donde dormir. Tú pagaste el precio de tu ignorancia, u ahora los demás pagan el de la suya.
• Concepto: Conoces las reglas del juego y te aseguras de que todos los demás las sigan. En tu tiempo libre sigues practicando todo lo que has aprendido. Ma Li Kong sigue siendo tu maestra, pero ahora sus lecciones son más filosóficas que físicas. Sabes pelear, sobrevivir, vencer y juzgar con ecuanimidad. La vieja se aseguró de ello antes de dejarte por tu cuenta. Tratas a los shen con el respeto y la precaución que merecen, pero los tong son otra cosa... Expulsarás la droga, la perversión y la depravación de tu barrio aunque eso te lleve el resto de tu vida.
• Ideas para la Interpretación: Se atento y firme. Los shen tienen sus propósitos, aunque la naturaleza de los mismo no siempre esté clara. Algunas de las bandas que ofrecen protección saben de lo que hablan, y el truco está en conocer la diferencia. No tienes problemas con los shen que siguen las reglas. Explícaselas a todos aquellos que no lo hagan e impón su cumplimiento si es necesario. Tu maestra te dejó claro que atacar a un shen enfurecido es el mejor modo de suicidarse. Crees servir a la comunidad, y a cambio esperas alguna compensación. No pides un salario mensual, pero sí una comida caliente de vez en cuando y el respeto que crees haberte ganado. La violencia es el último recurso y los insultos no bastan para meterte en una pelea... salvo que se refieran a tu familia o a tu novia muerta.
• Equipo: Saco de dormir, bate de madera, pistola con munición de sobra, botas militares con cuchillas en las puntas y los tobillos, puños americanos, espada corta, cerillas, líquido de mechero, bote de pimienta negra muy fina, rollos de papel de arroz, pluma y tinta.
• Cita: "El viejo Fong otra vez, ¿no? Bien, supongo que puede acercarme y hablar con él del asunto, pero ¿qué saco yo? ¿Qué? Claro que quiero algo. Quiero muchas cosas, pero una manta nueva será suficiente. ¡La mía es un harapo y estoy sin dinero!"






















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