Frente a la costa de Hong Kong, lejos de las aguas frecuentadas por la gente moderna, hay una pequeña isla rocosa. En esta isla vive un viejo hombrecillo, en una choza de madera. Nadie sabe mucho de él... de hecho, sólo unos pocos saben que existe. De vez en cuando un pescador navega cerca y ve la pequeña figura moviéndose sobre las rocas y echando sus redes al agua. O un pasante en una isla cercana puede ver la luz de una interna moviéndose en la oscuridad. Cuando alguien desembarca en la isla, el pescador siempre le recibe cordialmente, se presenta como Ti Feng y le ofrece la hospitalidad de su cabaña. Los visitantes descubren que es un conversador agradable pero sencillo, siempre interesado por el viento, el agua y los peces.
Pero el anciano tiene un secreto. Ti Feng es mucho más que un pobre pescador contemplando la naturaleza del universo desde su atolón. Es uno de los últimos Niños Dorados, la progenie de los Wan Xian.
Feng nació en lo que es ahora la China continental en la Edad de las Leyendas, el fruto de la unión de un padre Wan Xian y una madre mortal. Fue un héroe en su tiempo, caminando orgulloso junto a su padre inmortal. Sus hazañas formaron parte de la mitología: derrotar al horribles monstruos, desafiar tremendos peligros y lograr muchos triunfos amorosos. El mundo era su patio de recreo y Ti Feng jugaba a gusto.
Entonces llegó la terrible enfermedad que afectó a su padre y los demás Wan Xian. La arrogancia. La insaciable ansia de poder. El completo desprecio por la armonía celestial. Ti Feng lo contempló todo, atormentado por la conducta de su padre, pero no hizo nada. Incapaz de seguir enfrentándose a la degeneración del hombre que amaba, Ti Feng viajó hacia el norte, intentando escapar de su conciencia en la soledad de las estepas de Asia. Mientras huía, muchos de los otros Niños Dorados se enfrentaron a sus padres... y lo pagaron con sus vidas. Fue una elección que Ti Feng ha lamentado durante miles de años.
Incluso lejos de las cortes, Ti Feng lo notó cuando el mandato del Cielo fue arrebatado a los Diez Mil Inmortales. Volvió a las cortes en secreto, observando a los retorcidos monstruos en que se habían convertido los Wan Kuei y descubriendo el destino de los demás Niños Dorados. Ti Feng volvió la espalda a la gente de su padre e hizo frente al mundo por su cuenta. Los siguientes milenios fueron muy largos. Ti Feng viajó de un confín de la tierra al otro, buscando soledad y descanso del horror de sus recuerdos. Pero a pesar de sus muchos viajes, ha encontrado poco sosiego.
Hace solo cien años que Ti Feng volvió al Reino Medio... y se encontró con un Dhampyro por primera vez. Cuando vio al retoño de los Wan Kuei, vio un alma que le era familiar en el cuerpo muerto a medias del Caminante de las Sombras. Era el alma de un Niño Dorado. Desde entonces, Ti Feng ha estudiado a los Caminantes de las Sombras tan intensamente como le ha sido posible sin revelarse a los Dhampyros ni a sus padres. Ahora sabe más que nadie de los Hijos del Crepúsculo, y ha confirmado que cada Dhampyro lleva en su interior el alma de uno de los hijos originales de los Wan Xian. A medida que las señales de la Edad del Pesar se han ido haciendo obvias, Ti Feng se ha dado cuenta de que es el momento de aplicar algunos de sus conocimientos.
Su primer intento fue un éxito moderado. Se puso en contacto con un Dhampyro de edad avanzada (Jin Kai Wai) y le informó de la verdad de su historia. Aunque había pensado utilizarle para extender discretamente la verdad de los espíritus de los Caminantes de las Sombras, la técnica de "correo en masa" del Dhampyro moribundo atrajo mucha más atención de la deseada. Ahora guarda silencio hasta que los mandarines se calmen.
Ti Feng sabe que sí los Dhampyros van a desempeñar su papel en los peligrosos tiempos que se avecinan, deben conocer la verdad sobre sus almas. Su más reciente candidata para la instrucción es Mao Li Wen, una Dhampyra que sirve entre los cazadores de demonios Shih.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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