Parte 03: Voces

—Esta cinta es un registro del testimonio de Lawrence Allen Parker, residente en el 1405 de la calle Crestwick, tomado el jueves.

Continúe.

 —Bueno, de todos modos, ella tenía su permiso de aprendizaje y empezó a quedarse fuera después de clase. Los fines de semana no volvía hasta las dos o las tres de la mañana a veces. Yo le echaba una bronca de mil demonios al día siguiente, pero a ella le importaba un bledo. Y si la castigábamos el fin de semana, simplemente se quedaba fuera durante la semana. Sus notas se fueron al garete, cuando antes era una estudiante de honor. Mi mujer estaba muy alterada por eso.

 —La gota que colmó el vaso fue la noche en que se suponía que íbamos a cruzar la ciudad a casa de mis padres para una cena de Navidad adelantada. Natalie nunca llegó a casa. Así que, después de medianoche, una vez que mi mujer prácticamente se había quedado dormida de tanto llorar, me subí a mi camioneta y fui a buscarla.

 —¿Estaba usted enfadado, Sr. Parker?

 —¿Qué clase de pregunta es esa? Por supuesto que estaba enfadado. Solo Dios sabía lo que estaba haciendo a esas horas de la noche. Me dije que si la pillaba con un chico le iba a partir la cabeza. Debí de estar conduciendo durante una hora y media cuando tuve la corazonada de que debía ir a Weston Park y mirar allí. Había salido aquello en el periódico sobre todos los gamberros que se juntaban allí al anochecer. Algo me dijo que podría encontrarla allí. Efectivamente, allí estaba su coche, aparcado a plena vista.

—¿Qué pasó entonces?

 —Simplemente perdí los estribos. Eso fue todo. Pude ver a tal vez media docena de personas bajo una farola en medio del parque. Bajé de la camioneta y me dirigí hacia ellos.

—¿Qué planeaba hacer?

 —Solo sacar a Natalie de allí y llevarla a casa. Mirando atrás, no puedo creer que tuviera el valor de hacer algo así. Por lo que yo sabía, esa gente podría haber sido traficantes de droga o algo peor. Pero estaba demasiado furioso para pensar realmente en ello en ese momento. Fue una noche extraña.

—Recuerdo lo oscuro que estaba. La única luz venía de la farola. Cuanto más me acercaba a esa gente, más empezaba a oprimírseme el pecho. Había una... no sé... una anticipación creciendo dentro de mí. ¿Ha sentido eso alguna vez? ¿Como si estuviera al borde de algo que va a cambiar su vida? Lo sentí entonces.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."