He visto a más de los nuestros destruidos por culpa de la impaciencia que por cualquier otro pecado. Todos estamos sedientos de victoria: todos queremos que esta guerra termine para poder irnos a casa a descansar o por cualquier otra razón.
Pero no terminará hasta el día en que hayan sido registrados los sótanos más profundos de todas las ciudades y todos los monstruos hayan sido obligados a devolver lo que han robado. En otras palabras, tu cruzada durará mucho tiempo, así que no tiene sentido dejar que la impaciencia te vuelva descuidado. No cambiará nada. Sólo provocará errores.
Planea los Encuentros
Planea con antelación cada detalle de las confrontaciones. Golpea sólo cuando todos los elementos estén en su lugar y cuando te hayas preparado para todas las posibles contingencias. Si estás cazando a uno de los bebedores de sangre, estate preparado para todos los tipos que conocemos, tanto los solitarios como los comunales. Prepara tres estrategias diferentes, porque las dos primeras fracasarán. Lleva contigo armas auxiliares. Ten la posibilidad de pedir refuerzos, si es que cuentas con ellos.
Golpea desde Lejos
En relación directa con el impulso de forzar una confrontación antes de que todo esté preparado, está el impulso de frenarse al enemigo directamente. Resístete a este impulso en todo momento. Si te has puesto en una situación que sólo puede resolverse con un contacto directo y físico con la presa, es que estás arriesgando demasiado.
Conviértete en un maestro en el arte de la gratificación remota. Consigue contactos que te puedan proporcionar explosivos. Determina qué monstruos son rivales entre sí y trata de engañarlos para que se adentren en los territorios de sus enemigos. Sabotea su maquinaria vital. Adquiere un arma con mira telescópica.
Por encima de todo, recuerda que si puedes mirar al monstruo a los ojos, es que estás demasiado cerca. Sus ojos pueden hacer ciertas cosas.
Mantén tus Opciones Abiertas
Este mandamiento es un corolario a todo lo dicho anteriormente, pero pondré el máximo énfasis en él para tratar de grabarlo en sus cabezas. Debes ser siempre flexible, y eso significa tener un medio de defensa o una vía de escape en reserva.
Hay pocas cosas más estúpidas que una lucha estacionaria en un callejón. De uno en uno, ellos son más fuertes que nosotros. Por consiguiente, trata de lograr que la batalla se mueva constantemente. Por que eso te permitirá aguijonear al enemigo, atormentarlo y minar sus fuerzas hasta que finalmente se agoten.
Solo entonces será seguro enfrentarse a él. Pero antes de ese momento, la responsabilidad que le debes a tu vocación exige que no te comprometas en acción alguna que limite tu capacidad de movimiento. Se flexible, al tiempo que actúas para dificultar la libertad del monstruo al que cazas.
Ir de Pesca
Supongo que me toca a mi cerrar el caso de Sherone Engel. Ella era, como quizá sepas, una de las mejores cazadoras. Combinaba la agudeza de una antigua estudiante de Teología con la determinación de una atleta. Era una de las más dedicadas, capaz de apartarse de sus enemigos, luego de sus estudios y finalmente de su familia para consagrarse a la lucha contra el enemigo.
Tristemente, la vi la pasada noche en una de esas guaridas de monstruos de Frankfurt que proveen a la mórbida fascinación de este siglo por la muerte. Huelga decir que ella no me reconoció pero yo sí, gracias a sus folletos.
Le hice un signo, pero estaba demasiado ocupada recibiendo el homenaje de los fetichistas como para darse cuenta. La izaron en una silla hecha con huesos de hombres adultos y se postraron delante de ella.
El Ángel confirmó mis peores temores: "ELLA LES PERTENECE".
"Ocurrió con tanta facilidad", me contó la pasada noche, mientras la escuchaba en confesión. "Me olvidé de la luz del día".
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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